Larga vida al Clase G

Si siguen alargando la vida del Clase G, van a conseguir en Mercedes celebrar sus treinta años en el mercado. Ahora ha tocado refrescarle el interior. A diferencia de otros productos del mercado, que conservan sólo el nombre, el Clase G hereda mucho más que eso.
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Larga vida al Clase G
Larga vida al Clase G

Si quieres renocer el nuevo Clase G te tendrás que fijar en la hilera de leds que constituyen ahora los pilotos posteriores. Los principales cambios hay que buscarlos en el interior, claramente visibles en un volante y cuadro de instrumentos adaptados a estos tiempos, acompañado por una consola central renovada, con nuevos botones y una presentación de la climatización modificada. Cercos cromados en las esferas de la instrumentación, mandos en el volante… la rudeza ya no es lo que era en el siglo XX. Entre otras opciones recién añadidas al modelo, destaca una cámara de marcha atrás, que proyecta en la pantalla del sistema Comand la imagen de la parte trasera de coche, especialmente útil para campo o maniobras de enganche de remolques. También llega como extra el sistema de monitorización de la presión de los neumáticos, cuyos valores se presentan en el cuadro de instrumentos.

Poco a poco lo van refinando, se van añadiendo elementos se seguridad, motores más potentes, funcionalidades electrónicas, pero la base del Mercedes Clase G como coche sigue inalterada con el paso de los años. Lejos de intentar modificarlo y disimular el paso de los años, Mercedes sigue los pasos emprendidos por Land Rover con su veterano Defender para exacerbar su aspecto de coche robusto hecho para trascender al paso de los años. Cuenta con tracción total permanente, con reductora y con posibilidad de bloqueo de cada uno de los tres diferenciales, además del apoyo de la electrónica para el control de tracción mediante la acción selectiva de los frenos, denominada 4ETS, similar a la empleada en las berlinas 4Matic de Mercedes.

Confiesan en Mercedes que el coche nació como un puro rudo todo-terreno, con aplicaciones militares, pero poco a poco fueron reorientando el Clase G a las necesidades de sus clientes, seducidos por la estrella en el frontal. Se vendió como Puch o como Peugeot P4 (exclusivamente para uso militar), pero los clientes de Mercedes encontraron en el Clase G la variante de turismo del polifacético Unimog.

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