Kia Sorento 2.5 CRDI

31.000 euros es lo que cuesta la primera versión en llegar a España del nuevo Sorento: la 2.5 CRDi. Con un incremento de la dotación de serie, mejoras en el interior y un motor de comportamiento sorprendente, este modelo aspira a cotas mayores. Lástima que la amortiguación no esté a la altura del equilibrado conjunto. Aun así, es una opción muy interesante dentro del segmento de los todocaminos, dado que, además, cuenta con reductora.
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Kia Sorento 2.5 CRDI
Kia Sorento 2.5 CRDI

La actualización recibida no ha supuesto enormes cambios estéticos. Si ya funcionaba bien el anterior, para qué cambiarlo. Se han incorporado pequeños detalles que acentúan la imagen musculosa y robusta del todo terreno y que desprenden imagen de marca. Así, destaca la nueva calandra con tres barras horizontales, los paragolpes delanteros y traseros de mayor tamaño y la integración de los intermitentes en los nuevos grupos ópticos de más tamaño.

Las anchas molduras laterales potencian su perfil y se prolongan en los amplios pasos de rueda que bordean los neumáticos y las llantas de aleación.

Como ya se ha comentado, las dimensiones generales del vehículo, si exceptuamos la longitud, no varían. Es decir, misma altura, anchura, batalla y vías. Consecuentemente, las cotas de habitabilidad son idénticas. En lugar de apostar por la mejora del confort a través del aumento de habitáculo, la compañía ha optado por elevar el nivel del interior y por utilizar varias soluciones funcionales. Hay más huecos portaobjetos y se mantiene la versatilidad de la generación precedente con los asientos traseros abatibles 60/40 y el respaldo plegable que proporciona una mayor superficie de carga plana cuando se necesite.

No se sabe si la apuesta tendrá éxito. En Kia aseguran que sus compradores demandaban más calidad interior y mayor equipamiento y que, por ello, han decidido elevar el nivel y el precio. Son más de cinco millones de las antiguas pesetas por un todo terreno que ya ha dejado de tener el estatus de barato.

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p> De todos modos, tienen dos o tres meses de prueba para comprobar si el nuevo Sorento responde a esas expectativas de 6.000 unidades anuales. Hasta septiembre, compartirá lugar en los concesionarios con la generación anterior. De no funcionar, la marca asegura que traerá una versión más básica.

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p> Son 31.000 euros de partida para un conjunto bastante equilibrado. Es cómodo y fácil de conducir en carretera y sus capacidades off-road son más que aceptables. Precisamente, ésta era una de las grandes bazas del antiguo Sorento: un SUV con una gran capacidad campera gracias a la reductora.

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p> Consciente de esta ventaja comparativa frente a muchos de sus rivales, Kia ha decidido potenciar su comportamiento en carretera y mantener su versatilidad en el campo. Así, ha introducido notables mejoras en el 2.5 CRDi para dotarlo de mayor potencia y, realmente, ha surtido efecto. La entrega de par a bajos regímenes, su elasticidad y sus 170 CV de potencia aseguran una respuesta sin paliativos. Es sorprendente el buen conjunto mecánico que han logrado, apoyado por una transmisión manual de marchas bien escalonadas, en la que únicamente los largos recorridos de la palanca de cambios nos han parecido mejorables. Bueno, eso, y, quizás, la posibilidad de añadir una sexta para rebajar consumos a ritmos elevados y hacer aún más agradable un motor ya de por sí poco ruidoso.

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p> Una buena acción de sus ingenieros que no se ha visto respaldada por el trabajo sobre las suspensiones, o, mejor dicho, sobre la amortiguación. Utilizando el mismo equipo que la generación precedente, sus responsables actuaron sobre el tarado de los amortiguadores y los muelles. El resultado no nos parece el esperado. En carretera de buen asfalto, el confort a bordo es notable, pero en el momento en que el firme es irregular, los continuos botes de la carrocería perjudican lo que debería ser un modelo cómodo e introducen una sensación de deriva que aumenta proporcionalmente a la deportividad de la conducción. A ello hay que añadir una excesiva inclinación de la carrocería.

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p> Con el EX 1 y transmisión delantera, esa sensación, sin ser excesiva, es más acusada, mientras que la tracción integral permanente del EX 2 mejora la estabilidad a la hora de trazar gracias también a un ESP acertado.

<

p> Esta sensación de “ir flotando” se acentúa en pistas y caminos forestales. Allí, el comportamiento es notable. Se nota que cuenta con un bastidor especializado en estos terrenos, pero, de nuevo, el conjunto se ve lastrado por esos rebotes de la carrocería. Bache tras bache salimos disparados hacia arriba. Menos mal que la altura interna es suficiente.

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p> En terrenos escarpados, sus buenas cotas off-road y la existencia de reductora permiten superar obstáculos con relativa facilidad. Nos ha parecido mejor su ángulo de salida que el de aproximación, dado que, al inicio de algunas pendientes, los bajos han rozado el suelo. Al volante, la posición es buena y el acceso a mandos correcto. Un nuevo salpicadero, mejorado respecto a la generación anterior, proporciona una mayor sensación de calidad. La única pega de consideración es la palanca que sirve para regular en altura el volante.

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p> En conclusión, un equilibrado conjunto que ha incrementado su precio amparado en el éxito comercial de la anterior generación. El resultado obtenido es interesante, con un motor que nos ha sorprendido en positivo, un interior cómodo, una notable mejora en equipamiento y unas buenas capacidades off-road. Lástima que el trabajo sobre la amortiguación haya menoscabado el producto final.

La actualización recibida no ha supuesto enormes cambios estéticos. Si ya funcionaba bien el anterior, para qué cambiarlo. Se han incorporado pequeños detalles que acentúan la imagen musculosa y robusta del todo terreno y que desprenden imagen de marca. Así, destaca la nueva calandra con tres barras horizontales, los paragolpes delanteros y traseros de mayor tamaño y la integración de los intermitentes en los nuevos grupos ópticos de más tamaño.

Las anchas molduras laterales potencian su perfil y se prolongan en los amplios pasos de rueda que bordean los neumáticos y las llantas de aleación.

Como ya se ha comentado, las dimensiones generales del vehículo, si exceptuamos la longitud, no varían. Es decir, misma altura, anchura, batalla y vías. Consecuentemente, las cotas de habitabilidad son idénticas. En lugar de apostar por la mejora del confort a través del aumento de habitáculo, la compañía ha optado por elevar el nivel del interior y por utilizar varias soluciones funcionales. Hay más huecos portaobjetos y se mantiene la versatilidad de la generación precedente con los asientos traseros abatibles 60/40 y el respaldo plegable que proporciona una mayor superficie de carga plana cuando se necesite.

No se sabe si la apuesta tendrá éxito. En Kia aseguran que sus compradores demandaban más calidad interior y mayor equipamiento y que, por ello, han decidido elevar el nivel y el precio. Son más de cinco millones de las antiguas pesetas por un todo terreno que ya ha dejado de tener el estatus de barato.

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p> De todos modos, tienen dos o tres meses de prueba para comprobar si el nuevo Sorento responde a esas expectativas de 6.000 unidades anuales. Hasta septiembre, compartirá lugar en los concesionarios con la generación anterior. De no funcionar, la marca asegura que traerá una versión más básica.

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p> Son 31.000 euros de partida para un conjunto bastante equilibrado. Es cómodo y fácil de conducir en carretera y sus capacidades off-road son más que aceptables. Precisamente, ésta era una de las grandes bazas del antiguo Sorento: un SUV con una gran capacidad campera gracias a la reductora.

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p> Consciente de esta ventaja comparativa frente a muchos de sus rivales, Kia ha decidido potenciar su comportamiento en carretera y mantener su versatilidad en el campo. Así, ha introducido notables mejoras en el 2.5 CRDi para dotarlo de mayor potencia y, realmente, ha surtido efecto. La entrega de par a bajos regímenes, su elasticidad y sus 170 CV de potencia aseguran una respuesta sin paliativos. Es sorprendente el buen conjunto mecánico que han logrado, apoyado por una transmisión manual de marchas bien escalonadas, en la que únicamente los largos recorridos de la palanca de cambios nos han parecido mejorables. Bueno, eso, y, quizás, la posibilidad de añadir una sexta para rebajar consumos a ritmos elevados y hacer aún más agradable un motor ya de por sí poco ruidoso.

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p> Una buena acción de sus ingenieros que no se ha visto respaldada por el trabajo sobre las suspensiones, o, mejor dicho, sobre la amortiguación. Utilizando el mismo equipo que la generación precedente, sus responsables actuaron sobre el tarado de los amortiguadores y los muelles. El resultado no nos parece el esperado. En carretera de buen asfalto, el confort a bordo es notable, pero en el momento en que el firme es irregular, los continuos botes de la carrocería perjudican lo que debería ser un modelo cómodo e introducen una sensación de deriva que aumenta proporcionalmente a la deportividad de la conducción. A ello hay que añadir una excesiva inclinación de la carrocería.

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p> Con el EX 1 y transmisión delantera, esa sensación, sin ser excesiva, es más acusada, mientras que la tracción integral permanente del EX 2 mejora la estabilidad a la hora de trazar gracias también a un ESP acertado.

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p> Esta sensación de “ir flotando” se acentúa en pistas y caminos forestales. Allí, el comportamiento es notable. Se nota que cuenta con un bastidor especializado en estos terrenos, pero, de nuevo, el conjunto se ve lastrado por esos rebotes de la carrocería. Bache tras bache salimos disparados hacia arriba. Menos mal que la altura interna es suficiente.

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p> En terrenos escarpados, sus buenas cotas off-road y la existencia de reductora permiten superar obstáculos con relativa facilidad. Nos ha parecido mejor su ángulo de salida que el de aproximación, dado que, al inicio de algunas pendientes, los bajos han rozado el suelo. Al volante, la posición es buena y el acceso a mandos correcto. Un nuevo salpicadero, mejorado respecto a la generación anterior, proporciona una mayor sensación de calidad. La única pega de consideración es la palanca que sirve para regular en altura el volante.

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p> En conclusión, un equilibrado conjunto que ha incrementado su precio amparado en el éxito comercial de la anterior generación. El resultado obtenido es interesante, con un motor que nos ha sorprendido en positivo, un interior cómodo, una notable mejora en equipamiento y unas buenas capacidades off-road. Lástima que el trabajo sobre la amortiguación haya menoscabado el producto final.

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