Jeep Compass

La tradicional marca de todo terreno hace su primera incursión en el terreno de los todo terreno ligeros, denominados SUV, con su nuevo Compass, un vehículo enfocado claramente al mundo del asfalto pero que no tiene ningún reproche cuando se trata de abandonarlo y adentrarse en los caminos de tierra.
Autopista -
Jeep Compass
Jeep Compass

El Jeep Compass está disponible con dos motores: un turbodiesel de 2 litros y 140 CV de potencia y un gasolina con 2,4 litros de cilindrada y 170 CV de potencia. El primero de ellos no es otro que el 2.0 TDI del Grupo Volkswagen. La principal razón por la que Jeep ha recurrido a esta mecánica de origen externo a su organización es porque todos sus motores están diseñados para ser montados en posición longitudinal y tienen un cilindrada mayor con lo que su adaptación al Compass sería mucho más compleja y costosa que llegar a un acuerdo con otra marca y montar sus motores ¿porqué con VW y no con alguna otra de las que el Grupo DaimlerChrysler tiene participación accionarial? Pues porque –según nos comentaron en la presentación- qué mejor que recurrir para este coche a uno de los motores de mejor rendimiento en la actualidad con esta cilindrada. Eso sí, en ningún caso aparecen las siglas TDI –de hecho el Compass 2.0 mantiene el apelativo CRD propio de la marca- ni, por supuesto, se dará publicidad a esta circunstancia.

El otro motor tiene como denominación 2.4 World Engine y está fabricado por la Global Engine Manufacturing Alliance en la factoría que esta empresa tiene ubicada en Dundee (Mighigan, EE.UU.). Esta empresa está participada a partes iguales por la propia DaimlerChrysler, Mitsubishi y Hyundai; como puede verse los motores del nuevo Compass son en buena parte “ajenos” a la casa madre. Eso sí, el resultado es más que aceptable ya que tanto el motor CRD como el 2.4 mueven con bastante soltura al Compass por todo tipo de trazados. El motor CRD se ofrece únicamente con caja de cambios manual de 6 relaciones, mientras que el de gasolina tiene como opción una caja de cambios de variador contínuo –CVT-.

En nuestra toma de contacto con el nuevo Jeep Compass no tuvimos ocasión de adentrarnos fuera del asfalto aunque, eso sí, nos movimos tanto por autovía como por carretera comarcal. Las reducidas dimensiones del Compass y, sobre todo, su peso contenido –comparado con sus hermanos de gama- hacen que el Compass se mueve con soltura por trazados sinuosos, sin que en ningún momento se note una falta de potencia en su motor ni un acusado subviraje.

La presencia de una suspensión independiente en ambos ejes –es el primer Jeep que cuenta con este esquema- hace que el confort en carretera sea prácticamente igual que una berlina equivalente. La capacidad de recuperación del motor CRD hace que esta versión sea la más apetecible para aquellos que tengan una forma de conducir más dinámica ya que, a pesar de la diferencia de potencia entre el diesel y el gasolina, lo cierto es que las sensaciones al volante son más dinámicas en el primero de ellos. La opción del cambio CVT para la versión de gasolina es una buena elección si nuestra conducción es más reposada y hacemos un buen número de kilómetros por zonas urbanas. Además, su posibilidad de utilización como un cambio tipo secuencial –moviendo la palanca hacia la derecha se sube de marcha y hacia la izquierda se baja- hace que no se eche en falta –y que se agradezca- el pedal del embrague, ni siquiera cuando circulamos por zonas muy reviradas.

Eso sí, aunque la evolución de este tipo de cambios ha experimentado un destacable aumento en su funcionamiento, todavía sigue estando un escalón por debajo de un convencional cambio automático, y no digamos si nos referimos al DSG del Grupo Volkswagen. La presencia del motor 2.0 CRD también pone otro hito en la historia de la marca y es que por primera vez Jeep consigue homologar un consumo medio inferior a 7 litros cada 100 km.

Aunque la marca reconoce que su Jeep Compass no está pensado para adentrarse en situaciones muy complicadas fuera del asfalto, la presencia de la tracción total se justifica como un elemento más que añadir a la seguridad activa del vehículo en situaciones de meteorología adversa como lluvia, nieve e, incluso, para superar obstáculos que con un automóvil convencional no sería posible pasar fuera del asfalto.

El Jeep Compass cuenta con el sistema de tracción a las cuatro ruedas denominado por la marca Freedom Drive I. Este sistema con control electrónico del reparto de par, no cuenta con diferencial central, y hace que el par motor se reparta en condiciones normales de adherencia un diez por ciento al tren delantero y el noventa por ciento restante al trasero. Este porcentaje variará dependiendo de distintos parámetros como la velocidad del vehículo, el radio de giro y la adherencia de cada rueda. En caso de necesidad, se puede bloquear esta gestión electrónica haciendo que el tren trasero reciba, como mínimo un 40 por ciento y, como máximo, un 60 por ciento del par motor para salir de situaciones de baja adherencia. Este bloqueo se realiza mediante un interruptor en forma de “T” situado bajo la palanca de cambios. A diferencia de otros sistemas electrónicos de tracción, el del Jeep Compass con su sistema electromagnético y el embrague de doble fase, hace que la transición entre mayor reparto hacia atrás o delante dependiendo de cada momento sea prácticamente inapreciable para el conductor y, sobre todo, se realice de forma casi instantánea con lo que en el interior del vehículo no se da ninguna sensación de falta de tracción como sucede en otros sistemas que emplean acoplamientos viscosos para su actuación.

Jeep no podía quedarse fuera de juego en un segmento con un crecimiento tan importante como es el de los todo terreno ligero –denominados familiarmente SUV-, y por ello ha puesto en marcha su maquinaria para contar con modelo con el que atraer incluso a un público que, hasta ahora, no tenía a Jeep como una posibilidad a tener en cuenta dentro de su futura compra de coche. El Compass ofrece, dentro de una estética de marcado carácter, un confort y prestaciones más que suficientes para moverse con soltura en carretera, pero sin renunciar a poder salir del asfalto y afrontar una excursión por caminos de tierra.
La presencia del motor turbodiesel de 2 litros y 140 CV de potencia de origen VW le permite posicionarse como el primer Jeep de la historia que anuncia un consumo medio homologado de menos de 7 l/100 km.
El Compass nos ha gustado, tanto con su motor de gasolina y cambio CVT como con el 2.0 CRD, está bien equipado y cuenta con un precio sumamente ajustado. Otra cosa es que su estética nos llame como para ir al concesionario.

El Jeep Compass está disponible con dos motores: un turbodiesel de 2 litros y 140 CV de potencia y un gasolina con 2,4 litros de cilindrada y 170 CV de potencia. El primero de ellos no es otro que el 2.0 TDI del Grupo Volkswagen. La principal razón por la que Jeep ha recurrido a esta mecánica de origen externo a su organización es porque todos sus motores están diseñados para ser montados en posición longitudinal y tienen un cilindrada mayor con lo que su adaptación al Compass sería mucho más compleja y costosa que llegar a un acuerdo con otra marca y montar sus motores ¿porqué con VW y no con alguna otra de las que el Grupo DaimlerChrysler tiene participación accionarial? Pues porque –según nos comentaron en la presentación- qué mejor que recurrir para este coche a uno de los motores de mejor rendimiento en la actualidad con esta cilindrada. Eso sí, en ningún caso aparecen las siglas TDI –de hecho el Compass 2.0 mantiene el apelativo CRD propio de la marca- ni, por supuesto, se dará publicidad a esta circunstancia.

El otro motor tiene como denominación 2.4 World Engine y está fabricado por la Global Engine Manufacturing Alliance en la factoría que esta empresa tiene ubicada en Dundee (Mighigan, EE.UU.). Esta empresa está participada a partes iguales por la propia DaimlerChrysler, Mitsubishi y Hyundai; como puede verse los motores del nuevo Compass son en buena parte “ajenos” a la casa madre. Eso sí, el resultado es más que aceptable ya que tanto el motor CRD como el 2.4 mueven con bastante soltura al Compass por todo tipo de trazados. El motor CRD se ofrece únicamente con caja de cambios manual de 6 relaciones, mientras que el de gasolina tiene como opción una caja de cambios de variador contínuo –CVT-.

En nuestra toma de contacto con el nuevo Jeep Compass no tuvimos ocasión de adentrarnos fuera del asfalto aunque, eso sí, nos movimos tanto por autovía como por carretera comarcal. Las reducidas dimensiones del Compass y, sobre todo, su peso contenido –comparado con sus hermanos de gama- hacen que el Compass se mueve con soltura por trazados sinuosos, sin que en ningún momento se note una falta de potencia en su motor ni un acusado subviraje.

La presencia de una suspensión independiente en ambos ejes –es el primer Jeep que cuenta con este esquema- hace que el confort en carretera sea prácticamente igual que una berlina equivalente. La capacidad de recuperación del motor CRD hace que esta versión sea la más apetecible para aquellos que tengan una forma de conducir más dinámica ya que, a pesar de la diferencia de potencia entre el diesel y el gasolina, lo cierto es que las sensaciones al volante son más dinámicas en el primero de ellos. La opción del cambio CVT para la versión de gasolina es una buena elección si nuestra conducción es más reposada y hacemos un buen número de kilómetros por zonas urbanas. Además, su posibilidad de utilización como un cambio tipo secuencial –moviendo la palanca hacia la derecha se sube de marcha y hacia la izquierda se baja- hace que no se eche en falta –y que se agradezca- el pedal del embrague, ni siquiera cuando circulamos por zonas muy reviradas.

Eso sí, aunque la evolución de este tipo de cambios ha experimentado un destacable aumento en su funcionamiento, todavía sigue estando un escalón por debajo de un convencional cambio automático, y no digamos si nos referimos al DSG del Grupo Volkswagen. La presencia del motor 2.0 CRD también pone otro hito en la historia de la marca y es que por primera vez Jeep consigue homologar un consumo medio inferior a 7 litros cada 100 km.

Aunque la marca reconoce que su Jeep Compass no está pensado para adentrarse en situaciones muy complicadas fuera del asfalto, la presencia de la tracción total se justifica como un elemento más que añadir a la seguridad activa del vehículo en situaciones de meteorología adversa como lluvia, nieve e, incluso, para superar obstáculos que con un automóvil convencional no sería posible pasar fuera del asfalto.

El Jeep Compass cuenta con el sistema de tracción a las cuatro ruedas denominado por la marca Freedom Drive I. Este sistema con control electrónico del reparto de par, no cuenta con diferencial central, y hace que el par motor se reparta en condiciones normales de adherencia un diez por ciento al tren delantero y el noventa por ciento restante al trasero. Este porcentaje variará dependiendo de distintos parámetros como la velocidad del vehículo, el radio de giro y la adherencia de cada rueda. En caso de necesidad, se puede bloquear esta gestión electrónica haciendo que el tren trasero reciba, como mínimo un 40 por ciento y, como máximo, un 60 por ciento del par motor para salir de situaciones de baja adherencia. Este bloqueo se realiza mediante un interruptor en forma de “T” situado bajo la palanca de cambios. A diferencia de otros sistemas electrónicos de tracción, el del Jeep Compass con su sistema electromagnético y el embrague de doble fase, hace que la transición entre mayor reparto hacia atrás o delante dependiendo de cada momento sea prácticamente inapreciable para el conductor y, sobre todo, se realice de forma casi instantánea con lo que en el interior del vehículo no se da ninguna sensación de falta de tracción como sucede en otros sistemas que emplean acoplamientos viscosos para su actuación.

Jeep no podía quedarse fuera de juego en un segmento con un crecimiento tan importante como es el de los todo terreno ligero –denominados familiarmente SUV-, y por ello ha puesto en marcha su maquinaria para contar con modelo con el que atraer incluso a un público que, hasta ahora, no tenía a Jeep como una posibilidad a tener en cuenta dentro de su futura compra de coche. El Compass ofrece, dentro de una estética de marcado carácter, un confort y prestaciones más que suficientes para moverse con soltura en carretera, pero sin renunciar a poder salir del asfalto y afrontar una excursión por caminos de tierra.
La presencia del motor turbodiesel de 2 litros y 140 CV de potencia de origen VW le permite posicionarse como el primer Jeep de la historia que anuncia un consumo medio homologado de menos de 7 l/100 km.
El Compass nos ha gustado, tanto con su motor de gasolina y cambio CVT como con el 2.0 CRD, está bien equipado y cuenta con un precio sumamente ajustado. Otra cosa es que su estética nos llame como para ir al concesionario.

El Jeep Compass está disponible con dos motores: un turbodiesel de 2 litros y 140 CV de potencia y un gasolina con 2,4 litros de cilindrada y 170 CV de potencia. El primero de ellos no es otro que el 2.0 TDI del Grupo Volkswagen. La principal razón por la que Jeep ha recurrido a esta mecánica de origen externo a su organización es porque todos sus motores están diseñados para ser montados en posición longitudinal y tienen un cilindrada mayor con lo que su adaptación al Compass sería mucho más compleja y costosa que llegar a un acuerdo con otra marca y montar sus motores ¿porqué con VW y no con alguna otra de las que el Grupo DaimlerChrysler tiene participación accionarial? Pues porque –según nos comentaron en la presentación- qué mejor que recurrir para este coche a uno de los motores de mejor rendimiento en la actualidad con esta cilindrada. Eso sí, en ningún caso aparecen las siglas TDI –de hecho el Compass 2.0 mantiene el apelativo CRD propio de la marca- ni, por supuesto, se dará publicidad a esta circunstancia.

El otro motor tiene como denominación 2.4 World Engine y está fabricado por la Global Engine Manufacturing Alliance en la factoría que esta empresa tiene ubicada en Dundee (Mighigan, EE.UU.). Esta empresa está participada a partes iguales por la propia DaimlerChrysler, Mitsubishi y Hyundai; como puede verse los motores del nuevo Compass son en buena parte “ajenos” a la casa madre. Eso sí, el resultado es más que aceptable ya que tanto el motor CRD como el 2.4 mueven con bastante soltura al Compass por todo tipo de trazados. El motor CRD se ofrece únicamente con caja de cambios manual de 6 relaciones, mientras que el de gasolina tiene como opción una caja de cambios de variador contínuo –CVT-.

En nuestra toma de contacto con el nuevo Jeep Compass no tuvimos ocasión de adentrarnos fuera del asfalto aunque, eso sí, nos movimos tanto por autovía como por carretera comarcal. Las reducidas dimensiones del Compass y, sobre todo, su peso contenido –comparado con sus hermanos de gama- hacen que el Compass se mueve con soltura por trazados sinuosos, sin que en ningún momento se note una falta de potencia en su motor ni un acusado subviraje.

La presencia de una suspensión independiente en ambos ejes –es el primer Jeep que cuenta con este esquema- hace que el confort en carretera sea prácticamente igual que una berlina equivalente. La capacidad de recuperación del motor CRD hace que esta versión sea la más apetecible para aquellos que tengan una forma de conducir más dinámica ya que, a pesar de la diferencia de potencia entre el diesel y el gasolina, lo cierto es que las sensaciones al volante son más dinámicas en el primero de ellos. La opción del cambio CVT para la versión de gasolina es una buena elección si nuestra conducción es más reposada y hacemos un buen número de kilómetros por zonas urbanas. Además, su posibilidad de utilización como un cambio tipo secuencial –moviendo la palanca hacia la derecha se sube de marcha y hacia la izquierda se baja- hace que no se eche en falta –y que se agradezca- el pedal del embrague, ni siquiera cuando circulamos por zonas muy reviradas.

Eso sí, aunque la evolución de este tipo de cambios ha experimentado un destacable aumento en su funcionamiento, todavía sigue estando un escalón por debajo de un convencional cambio automático, y no digamos si nos referimos al DSG del Grupo Volkswagen. La presencia del motor 2.0 CRD también pone otro hito en la historia de la marca y es que por primera vez Jeep consigue homologar un consumo medio inferior a 7 litros cada 100 km.

Aunque la marca reconoce que su Jeep Compass no está pensado para adentrarse en situaciones muy complicadas fuera del asfalto, la presencia de la tracción total se justifica como un elemento más que añadir a la seguridad activa del vehículo en situaciones de meteorología adversa como lluvia, nieve e, incluso, para superar obstáculos que con un automóvil convencional no sería posible pasar fuera del asfalto.

El Jeep Compass cuenta con el sistema de tracción a las cuatro ruedas denominado por la marca Freedom Drive I. Este sistema con control electrónico del reparto de par, no cuenta con diferencial central, y hace que el par motor se reparta en condiciones normales de adherencia un diez por ciento al tren delantero y el noventa por ciento restante al trasero. Este porcentaje variará dependiendo de distintos parámetros como la velocidad del vehículo, el radio de giro y la adherencia de cada rueda. En caso de necesidad, se puede bloquear esta gestión electrónica haciendo que el tren trasero reciba, como mínimo un 40 por ciento y, como máximo, un 60 por ciento del par motor para salir de situaciones de baja adherencia. Este bloqueo se realiza mediante un interruptor en forma de “T” situado bajo la palanca de cambios. A diferencia de otros sistemas electrónicos de tracción, el del Jeep Compass con su sistema electromagnético y el embrague de doble fase, hace que la transición entre mayor reparto hacia atrás o delante dependiendo de cada momento sea prácticamente inapreciable para el conductor y, sobre todo, se realice de forma casi instantánea con lo que en el interior del vehículo no se da ninguna sensación de falta de tracción como sucede en otros sistemas que emplean acoplamientos viscosos para su actuación.

Jeep no podía quedarse fuera de juego en un segmento con un crecimiento tan importante como es el de los todo terreno ligero –denominados familiarmente SUV-, y por ello ha puesto en marcha su maquinaria para contar con modelo con el que atraer incluso a un público que, hasta ahora, no tenía a Jeep como una posibilidad a tener en cuenta dentro de su futura compra de coche. El Compass ofrece, dentro de una estética de marcado carácter, un confort y prestaciones más que suficientes para moverse con soltura en carretera, pero sin renunciar a poder salir del asfalto y afrontar una excursión por caminos de tierra.
La presencia del motor turbodiesel de 2 litros y 140 CV de potencia de origen VW le permite posicionarse como el primer Jeep de la historia que anuncia un consumo medio homologado de menos de 7 l/100 km.
El Compass nos ha gustado, tanto con su motor de gasolina y cambio CVT como con el 2.0 CRD, está bien equipado y cuenta con un precio sumamente ajustado. Otra cosa es que su estética nos llame como para ir al concesionario.

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