La industria global

Vehículos alemanes vendidos en China, fabricantes franceses instalados en Eslovaquia, automóviles japoneses con las mejores cuotas de mercado en Estados Unidos... El mundo del motor se encuentra actualmente en una profunda fase de transformación, donde ya no hay lugar para las viejas convenciones. Ahora, las principales marcas del planeta persiguen un solo objetivo: obtener el máximo beneficio sin necesidad de marcarse fronteras. Las fábricas españolas ya han empezado a sufrir las consecuencias.
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Alemanes en Asia

Asia se presenta, hoy por hoy, como una de las zonas más atractivas para la expansión, puesto que el fuerte crecimiento económico de muchos de sus países ha convertido a todo el continente en un interesante punto de venta. Entre todos ellos, destaca China, una nación que, a pesar de contar potencialmente con el mayor mercado del mundo, se encontraba inmersa en un sistema totalmente autárquico, donde cualquier inversión proveniente de empresas extranjeras quedaba prohibida. Sin embargo, el pasado 11 de noviembre de 2001, el gigante asiático entraba en la Organización Mundial del Comercio (OMC), con lo que el gobierno chino se comprometía a no poner más trabas a la exportación y a la importación de vehículos.

Volkswagen fue la compañía que antes observó las expectativas económicas que se abrían en un mercado con más de 1.300 millones de potenciales compradores. “El grupo automovilístico que no esté presente en China estará realmente loco”, ha señalado recientemente Bernd Leissner, responsable del consorcio alemán para la región Asia-Pacífico.

Y razón no le faltó, a tenor de las cifras que presenta allí actualmente el grupo germano: 2,75 millones de coches vendidos desde que se instaló en 1984, con una capacidad de fabricación de 700.000 vehículos anuales. Por si fuera poco, la compañía ya ha anunciado que destinará allí en los próximos años más de 1.600 millones de euros (unos 266.000 millones de pesetas) con el objetivo de lanzar al mercado nuevos modelos.

También la firma BMW ha entrado en la lucha por conquistar este vasto mercado. De hecho, su director de Distribución, Michael Ganal, ya ha asegurado que la marca está realizando un estudio de viabilidad con el fin de crear una sociedad de participación al 50 por ciento con su socio asiático Brilliance China Automotive Holding. Incluso el fabricante de vehículos industriales MAN lleva a cabo negociaciones de sondeo con varias compañías locales para intentar entrar en el mercado de camiones chino, algo que en su día también intentaron sus competidores DaimlerChrysler y Volvo.

La alianza es otro método de inversión muy rentable para captar nuevos mercados. Actualmente, las grandes firmas del sector lo están llevando a cabo en los países que tradicionalmente no han aceptado muy bien las características automovilísticas occidentales. Estos acuerdos con empresas locales han permitido que en Corea o Japón se introduzcan las principales marcas del mundo, algo insólito hace apenas unos años. Ejemplos hay muchos: la coreana Daewoo logró sobrevivir gracias a su fusión con General Motors, que también controla una parte de la japonesa Suzuki; Hyundai y DaimlerChrysler mantienen acuerdos por los que el grupo alemán ofrece parte de su técnica; Samsung fue adquirida por la firma francesa Renault, y SsangYong busca en estos momentos alguna compañía capaz de darle apoyo suficiente para no quedarse anclada respecto a sus principales competidores.

Si las principales compañías alemanas han decidido centrar su producción exterior en el goloso mercado chino, Renault parece haber optado por Rusia para su expansión empresarial. La cifra de 1,5 millones de modelos vendidos en 2002, de los cuales 900.000 se fabricaron en este país, y la positiva evolución de su entorno económico, jurídico y político han incentivado a la firma francesa a explotar definitivamente las posibilidades de este enorme estado. Tan fuerte es el interés de la compañía que ya ha anunciado que, con una inversión de 230 millones de euros, la factoría de Avtoframos, en Moscú, fabricará y comercializará localmente a partir de 2005 el vehículo X90. Se trata de un modelo completamente nuevo, cuya característica más importante es su económico precio, precisamente el requisito que impone el mercado ruso para que sea un éxito.

Junto al crecimiento económico y al potencial número de clientes, el factor proximidad es otro de los elementos que más tienen en cuenta las grandes compañías occidentales a la hora de lanzarse a la conquista de nuevos países. México, por ejemplo, se ha convertido desde hace algunos años en uno de los mercados más importantes para la industria norteamericana. El fabricante General Motors encabeza el mercado azteca con una cuota del 28 por ciento, algo que no ha pasado inadvertido para sus principales competidores. Así, Ford ya ha anunciado que fortalecerá su red de proveedores para intentar ganar competitividad y explotar al máximo las dos plantas que tiene en el país. A pesar de todo, no son las únicas, ya que la japonesa Nissan, con un 19,8 por ciento de mercado, o la alemana Volkswagen, que matricula el 18,5 por ciento de los vehículos comercializados, también han confirmado su interés por este país, uno de los más grandes del mundo.

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