Industria automovilística: un año después

El 11 de septiembre fue una fecha histórica que ha afectado de manera importante a la industria automovilística mundial, sobre todo a la estadounidense. Ésta ha sabido sobrevivir a la crisis gracias a descuentos y financiación a interés cero. Pero esto parece ser “pan para hoy y hambre para mañana”.
-
Industria automovilística: un año después

Parece que fue ayer, pero ya ha pasado un año desde que ocurrió. El 11 de septiembre de 2001, los Estados Unidos sufrían el peor atentado que la historia les había deparado. Las Torres Gemelas neoyorkinas, uno de los principales símbolos del país y uno de los monumentos arquitectónicos más destacados del siglo XX, eran las primeras en recibir el golpe. Dos aviones secuestrados por terroristas islámicos se estrellaban contra ellas y, posteriormente, las hacían derrumbarse. Al mismo tiempo, otros ataques se cebaban con el Pentágono, el Ministerio de Defensa y la Secretaría de Estado, el equivalente al Ministerio de Exteriores.

Los muertos resultantes de ese fatídico día se contaron por miles y aún se desconoce con exactitud la cifra exacta de víctimas. La economía mundial, a su vez, todavía se resiente de esa mañana de espanto. La falta de confianza de los consumidores, unida a la crisis económica existente, ha provocado que miles de compañías hayan tenido que cerrar plantas, reducir producciones y, claro está, despedir trabajadores.

Las compañías aéreas se están llevando la peor parte y la recesión en este sector tardará bastantes años en finalizar. Otra de las industrias que, a priori, debía sufrir en sus carnes la crisis provocada por el 11 de septiembre de 2001 era la del automóvil, pero, realizando una metáfora, los principales fabricantes estadounidenses, los “Big Three” (Tres Grandes) de Detroit (GM, Ford y DaimlerChrysler), han sabido, por el momento, poner un torniquete y evitar que el sector se desangre. La pregunta que queda es si eso va a ser suficiente en el futuro.

Pero retrocedamos al pasado y veamos la evolución de las principales automovilísticas en aquel mes de septiembre que cambió las vidas de millones de personas. Tras el ataque, el caos reinaba en los Estados Unidos, mientras el desconcierto, la preocupación y la sorpresa anegaban el resto del mundo. La primera reacción económica fue una subida formidable del precio del principal combustible mundial, el petróleo. El bien llamado “oro negro” aumentaba su coste en un 13 por ciento y de golpe subía 4 dólares, hasta situarse en los 31 (según la OPEP por encima de los 30 dólares el mercado se puede desestabilizar). Aunque los presagios no eran nada buenos, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) logró reaccionar de forma rápida e hizo que el coste del crudo no subiera de forma exagerada. La promesa de mantener el flujo y no elevar los precios logró su objetivo y el mercado, en unos pocos días, se calmó. Sin embargo, fue un efecto pasajero, ya que el petróleo, lenta y paulatinamente, ha ido incrementado su precio hasta casi alcanzar los 29 dólares por barril.

AUTOPISTA TV
Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...