Importante caída de ventas en Estados Unidos

Sólo Toyota tiene buenos motivos para recordar con satisfacción el año 2006. En una impresionante demostración de fortaleza industrial, los japoneses se han consolidado como tercera marca de aquel mercado, dejando de lado a Chrysler, acosando a Ford y apuntando al liderato que todavía retiene General Motors.
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Importante caída de ventas en Estados Unidos
Importante caída de ventas en Estados Unidos

El mes de diciembre ha terminado en Estados Unidos con 1,431,665 unidades vendidas, lo que supone un retroceso del 3,6 por ciento con respecto al mismo mes del año pasado. Este dato negativo pone colofón a un año que también ha sido complicado. En 2006, los estadounidenses han comprado 16.559.625 vehículos, un 2,6 por ciento menos que durante todo el año 2005.

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p> En la mala marcha del conjunto tienen mucho que ver los malos momentos de General Motors, Ford y Chrysler, que han atravesado varios baches a lo largo del año y que no parecen encaminadas a una pronta recuperación.
Así, en diciembre de 2006, GM, todavía líder de ventas, sumó 334.501 unidades matriculadas, un 13 por ciento menos que en diciembre del año anterior. Ford, que se aferra desesperadamente al segundo lugar del escalafón, vendió 231.618 unidades, cayendo, por tanto, otro 13 por ciento. Este mes de diciembre, Toyota no ha logrado colocarse en el segundo puesto, pero por muy poco: sus 228.322 coches vendidos constituyen un aumento del 12,2 por ciento con respecto al anterior mes de diciembre. El ritmo de los japoneses deja claro que el segundo escalón del ránking es ya virtualmente suyo. De hecho, como ya hemos informado en las últimas semanas, Toyota espera llegar al primer lugar durante 2007. Un sencillo análisis de la marcha de las ventas de unos y otros permite comprobar que su pronóstico tiene muchos visos de convertirse en realidad.

Y es Toyota también la marca que más crece en el acumulado anual. Durante todo 2006, la firma nipona colocó 2,260.295 vehículos en Estados Unidos, lo que quiere decir que aumentó sus ventas totales un 12,5 por ciento.

No es todavía la que más vende, porque General Motors manitene un nivel de ventas de 4,065,341 unidades, pero su crecimiento se desmorona: retrocede un 8,7 por ciento con respecto a 2005.
Casi igual de mal lo ha hecho Ford, que pierde un 8 por ciento y se queda en 2,901,090 vehículos (sumando siempre todas sus marcas, incluidas las de la división PAG). El golpe más duro se ha notado en la sección de todo terrenos y pick-ups, uno de los bastiones tradicionales de la marca del óvalo. Sus ventas en esta área han caído un 14 por ciento, arrastradas, sobre todo, por el descalabro de la mítica Ford Serie F, que se deja en el camino un 21 por ciento.

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Por su parte, el grupo DaimlerChrysler baja un 5,5 por ciento y se sitúa en 2,390,585 matriculaciones, justo por detrás de Toyota, que, como ya hemos dicho, se afianza en el tercer puesto de las ventas
Ahora, los analistas cruzan apuestas para dilucidar cuánto tarda Toyota en desbancar a Ford de su segundo puesto. A medio plazo, incluso General Motors parece un enemigo batible. Con los datos en la mano, la subversión del orden histórico es ya casi un hecho: los fabricantes locales tienen la cuota de mercado más baja que se recuerda.

Así las cosas, el año que empieza llega cargado de sombras para los fabricantes locales. Ford, General Motors y Chrysler luchan para salir de las profundas crisis en que viven y, como hemos informado durante todo 2006, llevan a cabo diferentes planes de reestructuración. La envergadura de estos programas de rescate es muy variable, pero todos comparten líneas maestras: fuertes campañas de despidos, cierres de fábricas, recortes en las gamas de modelos, cambios en el diseño de los coches para hacerlos más pequeños y ahorradores y, como arma comercial, formidables descuentos y agresivas campañas publicitarias que apelan al patriotismo de los compradores.

Sin embargo, el estadounidense medio se cansa de la situación y no responde a las llamadas de sus fabricantes de siempre. El crecimiento de Toyota y la buena marcha de marcas como Honda, Volkswagen o BMW son síntomas de que los americanos quieren coches diferentes, más eficaces, que consuman menos y duren más.
En este cambio de estructuras mentales tiene mucho que ver la carestía del combustible, en niveles de récord desde hace meses. Acostumbrados a pagar unos centavos por la gasolina, los norteamericanos se resisten a asumir que el galón cueste tres euros. Enfadados, cambian de coche y apuestan por los motores europeos, mucho más pequeños, eficaces y ahorradores.

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p> Los observadores analizan este cambio de tendencia y se dan cuenta de que las marcas de Detroit, las tradicionales, han apostado claramente por los todo terrenos de gran formato, la antítesis de lo que demanda el público. Cambiar esta situación requiere tiempo y dinero, con lo que todos están de acuerdo en que durante2007 se mantendrá la presión sobre los fabricantes estadounidenses, sobre todo en ese lucrativo sector de los SUV, que pierde fuelle.

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