Hyundai Coupe 2007

Llega al mercado una nueva edición del Hyundai Coupe, el modelo más deportivo y asequible de la marca surcoreana, que ahora ofrece una línea más elegante y un interior de mayor calidad. Los motores no varían respecto a las versiones precedentes y los precios se incrementan en 1.000 euros, pero se incluye el seguro a todo riesgo como importante reclamo.
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Hyundai Coupe 2007
Hyundai Coupe 2007

Aunque no se ve claramente, el interior ha recibido una mejora importante en calidad de materiales y ajustes. La configuración del salpicadero es casi idéntica a la mostrada en anterior edición, pero se ha realzado el diseño de la consola central con nuevas molduras metálicas en las versiones 2.0 y 2.7 V6, se han modificado las boquillas difusoras de aire y, lo más llamativo, la iluminación del cuadro de instrumentos, mandos y dispositivos, que ahora es de color azul, permite una lectura más fácil. El pedalier de aluminio, antes exclusivo de la variante más potente, se extiende también al 2.0 y los superfluos indicadores centrales ya conocidos en la anterior edición del modelo –“medidor de par motor”, económetro y voltímetro-, que son meros elementos estéticos, se mantienen en las versiones 2.0 y 2.7 V6 de la nueva generación.

No hemos tenido oportunidad de medir las cotas interiores, pero a simple vista parece que se ha ganado algo de espacio para los ocupantes de las plazas posteriores con la incorporación de unos nuevos asientos delanteros que dejan más espacio para los pies. Son cómodos, recogen bien el cuerpo y, en el caso de la versión V6, se encuentran tapizados en piel de excelente aspecto y terminación. Tampoco hemos podido hacer mediciones de sonoridad, aunque no nos ha parecido especialmente silenciosa la variante 2.0, que fue la que tuvimos oportunidad de conducir durante la breve toma de contacto del modelo. Aseguran en la marca que se han aplicado nuevos materiales aislantes en el piso del habitáculo, en los pasos de rueda, en el tabique de separación del vano motor con el salpicadero, en los pilares y que se han empleado nuevos soportes hidráulicos del motor para atenuar ruidos y vibraciones.

Otra de las innovaciones en las variantes más altas de la gama es la incorporación del sistema de control de velocidad de crucero –anteriormente no disponible en ninguna versión- que, según los responsables de la marca en España, se irá incorporando en todas las gamas de modelos Hyundai a corto plazo.

La gama se mantiene con las mecánicas de gasolina que conocíamos hasta la fecha, es decir, variantes de cuatro cilindros de 1,6 y 2,0 litros de capacidad con 105 y 143 CV de potencia, además del 2.7 V6 de 165 CV. Los dos primeros se encuentran asociados a una caja de cambios manual de cinco marchas, mientras que el V6 incluye caja manual de seis velocidades.

Se mantiene la configuración mecánica de la anterior generación del modelo, aunque se han recalibrado las suspensiones en su tarado con el fin de ofrecer un mejor comportamiento dinámico. De serie son bastante firmes y contienen bien las inclinaciones de la carrocería, no obstante, para los clientes que quieran un tacto aún más deportivo, se ofrece un kit de suspensión con muelles más cortos por 243 euros. En cuanto al resto del equipamiento no hay importantes variaciones. La versión de acceso 1.6 prescinde del ESP, del climatizador, de los acabados metálicos o de las llantas de 17 pulgadas y, a cambio, ofrece un precio de partida bastante competitivo, 20.450 euros. El 2.0, que asciende a 24.000 euros de tarifa, está disponible en acabado Full, el mismo que el 2.7 V6, que cuesta 27.050 euros, pero incluye la tapicería de piel como equipamiento de serie. Como oferta de lanzamiento, la marca regala el seguro a todo riesgo durante un año en todas las versiones.

Continúa siendo un modelo atractivo, aunque hoy en día está superado con modelos que ofrecen mecánicas más modernas y potentes en gasolina y Diesel.
La imagen sigue siendo muy atractiva y bastante exclusiva, pues no hay competidores que se acerquen tanto a él en diseño, aunque sí en practicidad, pues las plazas traseras, aunque aprovechables, son bastante justas

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Dinámicamente se mantiene bien, es un coche bastante noble y fácil de conducir, al menos en su variante con motor de dos litros de capacidad. No resulta incómodo de suspensiones, aunque son bastante firmes y permite bastante precisión en el guiado.

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p> Lo que sí nos ha parecido es un poco ruidoso, tanto de rodadura como de aerodinámica y mecánica, pues circulando por encima de 3.000 rpm el ruido del motor se cuela con bastante facilidad al interior del habitáculo.

Aunque no se ve claramente, el interior ha recibido una mejora importante en calidad de materiales y ajustes. La configuración del salpicadero es casi idéntica a la mostrada en anterior edición, pero se ha realzado el diseño de la consola central con nuevas molduras metálicas en las versiones 2.0 y 2.7 V6, se han modificado las boquillas difusoras de aire y, lo más llamativo, la iluminación del cuadro de instrumentos, mandos y dispositivos, que ahora es de color azul, permite una lectura más fácil. El pedalier de aluminio, antes exclusivo de la variante más potente, se extiende también al 2.0 y los superfluos indicadores centrales ya conocidos en la anterior edición del modelo –“medidor de par motor”, económetro y voltímetro-, que son meros elementos estéticos, se mantienen en las versiones 2.0 y 2.7 V6 de la nueva generación.

No hemos tenido oportunidad de medir las cotas interiores, pero a simple vista parece que se ha ganado algo de espacio para los ocupantes de las plazas posteriores con la incorporación de unos nuevos asientos delanteros que dejan más espacio para los pies. Son cómodos, recogen bien el cuerpo y, en el caso de la versión V6, se encuentran tapizados en piel de excelente aspecto y terminación. Tampoco hemos podido hacer mediciones de sonoridad, aunque no nos ha parecido especialmente silenciosa la variante 2.0, que fue la que tuvimos oportunidad de conducir durante la breve toma de contacto del modelo. Aseguran en la marca que se han aplicado nuevos materiales aislantes en el piso del habitáculo, en los pasos de rueda, en el tabique de separación del vano motor con el salpicadero, en los pilares y que se han empleado nuevos soportes hidráulicos del motor para atenuar ruidos y vibraciones.

Otra de las innovaciones en las variantes más altas de la gama es la incorporación del sistema de control de velocidad de crucero –anteriormente no disponible en ninguna versión- que, según los responsables de la marca en España, se irá incorporando en todas las gamas de modelos Hyundai a corto plazo.

La gama se mantiene con las mecánicas de gasolina que conocíamos hasta la fecha, es decir, variantes de cuatro cilindros de 1,6 y 2,0 litros de capacidad con 105 y 143 CV de potencia, además del 2.7 V6 de 165 CV. Los dos primeros se encuentran asociados a una caja de cambios manual de cinco marchas, mientras que el V6 incluye caja manual de seis velocidades.

Se mantiene la configuración mecánica de la anterior generación del modelo, aunque se han recalibrado las suspensiones en su tarado con el fin de ofrecer un mejor comportamiento dinámico. De serie son bastante firmes y contienen bien las inclinaciones de la carrocería, no obstante, para los clientes que quieran un tacto aún más deportivo, se ofrece un kit de suspensión con muelles más cortos por 243 euros. En cuanto al resto del equipamiento no hay importantes variaciones. La versión de acceso 1.6 prescinde del ESP, del climatizador, de los acabados metálicos o de las llantas de 17 pulgadas y, a cambio, ofrece un precio de partida bastante competitivo, 20.450 euros. El 2.0, que asciende a 24.000 euros de tarifa, está disponible en acabado Full, el mismo que el 2.7 V6, que cuesta 27.050 euros, pero incluye la tapicería de piel como equipamiento de serie. Como oferta de lanzamiento, la marca regala el seguro a todo riesgo durante un año en todas las versiones.

Continúa siendo un modelo atractivo, aunque hoy en día está superado con modelos que ofrecen mecánicas más modernas y potentes en gasolina y Diesel.
La imagen sigue siendo muy atractiva y bastante exclusiva, pues no hay competidores que se acerquen tanto a él en diseño, aunque sí en practicidad, pues las plazas traseras, aunque aprovechables, son bastante justas

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Dinámicamente se mantiene bien, es un coche bastante noble y fácil de conducir, al menos en su variante con motor de dos litros de capacidad. No resulta incómodo de suspensiones, aunque son bastante firmes y permite bastante precisión en el guiado.

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Aunque no se ve claramente, el interior ha recibido una mejora importante en calidad de materiales y ajustes. La configuración del salpicadero es casi idéntica a la mostrada en anterior edición, pero se ha realzado el diseño de la consola central con nuevas molduras metálicas en las versiones 2.0 y 2.7 V6, se han modificado las boquillas difusoras de aire y, lo más llamativo, la iluminación del cuadro de instrumentos, mandos y dispositivos, que ahora es de color azul, permite una lectura más fácil. El pedalier de aluminio, antes exclusivo de la variante más potente, se extiende también al 2.0 y los superfluos indicadores centrales ya conocidos en la anterior edición del modelo –“medidor de par motor”, económetro y voltímetro-, que son meros elementos estéticos, se mantienen en las versiones 2.0 y 2.7 V6 de la nueva generación.

No hemos tenido oportunidad de medir las cotas interiores, pero a simple vista parece que se ha ganado algo de espacio para los ocupantes de las plazas posteriores con la incorporación de unos nuevos asientos delanteros que dejan más espacio para los pies. Son cómodos, recogen bien el cuerpo y, en el caso de la versión V6, se encuentran tapizados en piel de excelente aspecto y terminación. Tampoco hemos podido hacer mediciones de sonoridad, aunque no nos ha parecido especialmente silenciosa la variante 2.0, que fue la que tuvimos oportunidad de conducir durante la breve toma de contacto del modelo. Aseguran en la marca que se han aplicado nuevos materiales aislantes en el piso del habitáculo, en los pasos de rueda, en el tabique de separación del vano motor con el salpicadero, en los pilares y que se han empleado nuevos soportes hidráulicos del motor para atenuar ruidos y vibraciones.

Otra de las innovaciones en las variantes más altas de la gama es la incorporación del sistema de control de velocidad de crucero –anteriormente no disponible en ninguna versión- que, según los responsables de la marca en España, se irá incorporando en todas las gamas de modelos Hyundai a corto plazo.

La gama se mantiene con las mecánicas de gasolina que conocíamos hasta la fecha, es decir, variantes de cuatro cilindros de 1,6 y 2,0 litros de capacidad con 105 y 143 CV de potencia, además del 2.7 V6 de 165 CV. Los dos primeros se encuentran asociados a una caja de cambios manual de cinco marchas, mientras que el V6 incluye caja manual de seis velocidades.

Se mantiene la configuración mecánica de la anterior generación del modelo, aunque se han recalibrado las suspensiones en su tarado con el fin de ofrecer un mejor comportamiento dinámico. De serie son bastante firmes y contienen bien las inclinaciones de la carrocería, no obstante, para los clientes que quieran un tacto aún más deportivo, se ofrece un kit de suspensión con muelles más cortos por 243 euros. En cuanto al resto del equipamiento no hay importantes variaciones. La versión de acceso 1.6 prescinde del ESP, del climatizador, de los acabados metálicos o de las llantas de 17 pulgadas y, a cambio, ofrece un precio de partida bastante competitivo, 20.450 euros. El 2.0, que asciende a 24.000 euros de tarifa, está disponible en acabado Full, el mismo que el 2.7 V6, que cuesta 27.050 euros, pero incluye la tapicería de piel como equipamiento de serie. Como oferta de lanzamiento, la marca regala el seguro a todo riesgo durante un año en todas las versiones.

Continúa siendo un modelo atractivo, aunque hoy en día está superado con modelos que ofrecen mecánicas más modernas y potentes en gasolina y Diesel.
La imagen sigue siendo muy atractiva y bastante exclusiva, pues no hay competidores que se acerquen tanto a él en diseño, aunque sí en practicidad, pues las plazas traseras, aunque aprovechables, son bastante justas

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Dinámicamente se mantiene bien, es un coche bastante noble y fácil de conducir, al menos en su variante con motor de dos litros de capacidad. No resulta incómodo de suspensiones, aunque son bastante firmes y permite bastante precisión en el guiado.

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