Hyundai Accent

Hoy conducimos lo último de Hyundai, la marca coreana que ya se ha convertido en el sexto fabricante mundial. El Accent es un buen ejemplo de evolución y mirada hacia el futuro: sale al mercado con carrocería de 3 y 4 puertas, motores Diesel y gasolina y, al menos hasta septiembre, un descuento de 1.500 euros en todas las versiones.
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Para dar a conocer a su nuevo vástago, Hyundai organizó una toma de contacto que discurría, en un día plenamente soleado, por autovía y por tramos por carreteras de segundo orden en los alrededores de la sierra madrileña. Pudimos conducir dos de las versiones del nuevo Accent: el 1.4 de gasolina con carrocería de 3 puertas y la versión Diesel, el 1.5 CRDi, con 4 puertas.

La nueva piel del Accent se estira sobre un cuerpo bien puesto en forma, sin estridencias ni excesivas musculaturas, con un frontal en el que destacan los grupos ópticos enmarcados en negro –“con forma de ojos de tiburón” señalan en Hyundai- y una parrilla atravesada por una barra horizontal y en la que destaca el logotipo de la marca. Más abajo, en el paragolpes integrado, los faros antiniebla flanquean una segunda boca de aireación. Pilares A (a ambos lados del parabrisas) estrechos reducen los puntos muertos de visión y, hacia los lados, amplias ventanas con marcos negros intentan dar cierto aire deportivo al modelo, con embellecedores longitudinales –a la altura de la cintura- en el mismo color de la carrocería y tiradores de las puertas enrasados. Por detrás, innegable aire de familia con el anterior Accent y unos grupos ópticos de tamaño grande.

Al entrar en el habitáculo y sentarse al volante, sorprende agradablemente la buena factura y acabado general. Hyundai quiere destacar el esfuerzo que ha hecho para aumentar la calidad de sus materiales y justo es reconocer que esa calidad se percibe: los plásticos son agradables al tacto y la combinación de dos tonos de negro –algo más claro en la parte inferior del salpicadero- contribuyen a aumentar la sensación de espacio.

En el puesto de conducción, no es difícil hallar la posición adecuada para enfrentarse a los kilómetros de cualquier viaje, a pesar de que el volante es regulable sólo en altura. Su radio no excesivo, su tacto y el de la palanca de cambios –de pomo algo grueso- facilitan el manejo y hacen de la conducción un ejercicio placentero. Quizás la dirección -asisitida eléctricamente- peca de imprecisa y en algún momento no es fácil asegurar la trazada al milímetro.

El 1.4 de gasolina alcanza la potencia máxima de 97 CV a 6.000 rpm; su par máximo, 12,8 mkg a 4.700 rpm. Para completar los datos de prestaciones: la velocidad máxima oficial llega a los 177 km/h y la cifra 0-100 km/h es de 12,3 segundos. A la hora de poner sobre la carretera estos números oficiales, el Accent 1.4 se muestra como un compacto digno, ágil por recorridos llenos de giros, en las rotondas, o en los trazados más sinuosos, noble en su comportamiento general.

En recta y a velocidades legales no se le puede poner tampoco ninguna objeción, salvo cuando hace falta un plus de potencia para realizar alguna maniobra: en adelantamientos, por ejemplo, es preciso recurrir a la reducción de marcha para completar la operación con solvencia. Si no, los metros transcurren y el 1.4 no acaba de cumplir. Esa falta de empuje, mayor cuanto menor es el régimen al que se circula, se soluciona conduciendo siempre bien alto de vueltas, pero eso también aumenta la rumorosidad del motor –por lo demás contenida-, así que es mejor reservar la táctica para situaciones puntuales.

Ese problema desaparece a bordo del Diesel. El 1.5 CRDi une a la agilidad y el buen hacer en trazadas la elasticidad de un motor mucho más divertido de conducir, con bajos, que se enfrenta a la ruta sin miedos y sin excesiva necesidad de meditar lo que se va a hacer con varios metros de antelación. Vamos, que con él las reacciones del Accent se hacen más directas, la conducción se vuelve más flexible y el coche se disfruta más. Son 110 CV los que entrega, a 4.000 rpm, y 24 mkg los que tiene de par, presentes entre las 1.900 y las 2.750 rpm. También son mejores las cifras oficiales que avalan sus prestaciones: 180 km/h de velocidad punta y 11,5 segundos para llegar desde parado a 100 km/h.

Con el Accent, Hyundai hace un planteamiento muy basado en el precio (con un jugoso descuento de salida) y en situar a su modelo en el segmento de los compactos (supera los cuatro metros). La estrategia puede salirle bien, aunque su equipamiento carezca incluso como opción de elementos con los que sus competidores sí cuentan (el más flagrante es el caso del ESP o control de estabilidad).
Sin embargo, también es cierto que algunos de los llamados utilitarios -el Clio, sin ir más lejos- pueden ser considerados rivales reales por los posibles compradores y hacer sombra al Accent, al que le falta incrementar sus prestaciones y nivel de equipamiento para conseguir un mejor posicionamiento.

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Para dar a conocer a su nuevo vástago, Hyundai organizó una toma de contacto que discurría, en un día plenamente soleado, por autovía y por tramos por carreteras de segundo orden en los alrededores de la sierra madrileña. Pudimos conducir dos de las versiones del nuevo Accent: el 1.4 de gasolina con carrocería de 3 puertas y la versión Diesel, el 1.5 CRDi, con 4 puertas.

La nueva piel del Accent se estira sobre un cuerpo bien puesto en forma, sin estridencias ni excesivas musculaturas, con un frontal en el que destacan los grupos ópticos enmarcados en negro –“con forma de ojos de tiburón” señalan en Hyundai- y una parrilla atravesada por una barra horizontal y en la que destaca el logotipo de la marca. Más abajo, en el paragolpes integrado, los faros antiniebla flanquean una segunda boca de aireación. Pilares A (a ambos lados del parabrisas) estrechos reducen los puntos muertos de visión y, hacia los lados, amplias ventanas con marcos negros intentan dar cierto aire deportivo al modelo, con embellecedores longitudinales –a la altura de la cintura- en el mismo color de la carrocería y tiradores de las puertas enrasados. Por detrás, innegable aire de familia con el anterior Accent y unos grupos ópticos de tamaño grande.

Al entrar en el habitáculo y sentarse al volante, sorprende agradablemente la buena factura y acabado general. Hyundai quiere destacar el esfuerzo que ha hecho para aumentar la calidad de sus materiales y justo es reconocer que esa calidad se percibe: los plásticos son agradables al tacto y la combinación de dos tonos de negro –algo más claro en la parte inferior del salpicadero- contribuyen a aumentar la sensación de espacio.

En el puesto de conducción, no es difícil hallar la posición adecuada para enfrentarse a los kilómetros de cualquier viaje, a pesar de que el volante es regulable sólo en altura. Su radio no excesivo, su tacto y el de la palanca de cambios –de pomo algo grueso- facilitan el manejo y hacen de la conducción un ejercicio placentero. Quizás la dirección -asisitida eléctricamente- peca de imprecisa y en algún momento no es fácil asegurar la trazada al milímetro.

El 1.4 de gasolina alcanza la potencia máxima de 97 CV a 6.000 rpm; su par máximo, 12,8 mkg a 4.700 rpm. Para completar los datos de prestaciones: la velocidad máxima oficial llega a los 177 km/h y la cifra 0-100 km/h es de 12,3 segundos. A la hora de poner sobre la carretera estos números oficiales, el Accent 1.4 se muestra como un compacto digno, ágil por recorridos llenos de giros, en las rotondas, o en los trazados más sinuosos, noble en su comportamiento general.

En recta y a velocidades legales no se le puede poner tampoco ninguna objeción, salvo cuando hace falta un plus de potencia para realizar alguna maniobra: en adelantamientos, por ejemplo, es preciso recurrir a la reducción de marcha para completar la operación con solvencia. Si no, los metros transcurren y el 1.4 no acaba de cumplir. Esa falta de empuje, mayor cuanto menor es el régimen al que se circula, se soluciona conduciendo siempre bien alto de vueltas, pero eso también aumenta la rumorosidad del motor –por lo demás contenida-, así que es mejor reservar la táctica para situaciones puntuales.

Ese problema desaparece a bordo del Diesel. El 1.5 CRDi une a la agilidad y el buen hacer en trazadas la elasticidad de un motor mucho más divertido de conducir, con bajos, que se enfrenta a la ruta sin miedos y sin excesiva necesidad de meditar lo que se va a hacer con varios metros de antelación. Vamos, que con él las reacciones del Accent se hacen más directas, la conducción se vuelve más flexible y el coche se disfruta más. Son 110 CV los que entrega, a 4.000 rpm, y 24 mkg los que tiene de par, presentes entre las 1.900 y las 2.750 rpm. También son mejores las cifras oficiales que avalan sus prestaciones: 180 km/h de velocidad punta y 11,5 segundos para llegar desde parado a 100 km/h.

Con el Accent, Hyundai hace un planteamiento muy basado en el precio (con un jugoso descuento de salida) y en situar a su modelo en el segmento de los compactos (supera los cuatro metros). La estrategia puede salirle bien, aunque su equipamiento carezca incluso como opción de elementos con los que sus competidores sí cuentan (el más flagrante es el caso del ESP o control de estabilidad).
Sin embargo, también es cierto que algunos de los llamados utilitarios -el Clio, sin ir más lejos- pueden ser considerados rivales reales por los posibles compradores y hacer sombra al Accent, al que le falta incrementar sus prestaciones y nivel de equipamiento para conseguir un mejor posicionamiento.

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Para dar a conocer a su nuevo vástago, Hyundai organizó una toma de contacto que discurría, en un día plenamente soleado, por autovía y por tramos por carreteras de segundo orden en los alrededores de la sierra madrileña. Pudimos conducir dos de las versiones del nuevo Accent: el 1.4 de gasolina con carrocería de 3 puertas y la versión Diesel, el 1.5 CRDi, con 4 puertas.

La nueva piel del Accent se estira sobre un cuerpo bien puesto en forma, sin estridencias ni excesivas musculaturas, con un frontal en el que destacan los grupos ópticos enmarcados en negro –“con forma de ojos de tiburón” señalan en Hyundai- y una parrilla atravesada por una barra horizontal y en la que destaca el logotipo de la marca. Más abajo, en el paragolpes integrado, los faros antiniebla flanquean una segunda boca de aireación. Pilares A (a ambos lados del parabrisas) estrechos reducen los puntos muertos de visión y, hacia los lados, amplias ventanas con marcos negros intentan dar cierto aire deportivo al modelo, con embellecedores longitudinales –a la altura de la cintura- en el mismo color de la carrocería y tiradores de las puertas enrasados. Por detrás, innegable aire de familia con el anterior Accent y unos grupos ópticos de tamaño grande.

Al entrar en el habitáculo y sentarse al volante, sorprende agradablemente la buena factura y acabado general. Hyundai quiere destacar el esfuerzo que ha hecho para aumentar la calidad de sus materiales y justo es reconocer que esa calidad se percibe: los plásticos son agradables al tacto y la combinación de dos tonos de negro –algo más claro en la parte inferior del salpicadero- contribuyen a aumentar la sensación de espacio.

En el puesto de conducción, no es difícil hallar la posición adecuada para enfrentarse a los kilómetros de cualquier viaje, a pesar de que el volante es regulable sólo en altura. Su radio no excesivo, su tacto y el de la palanca de cambios –de pomo algo grueso- facilitan el manejo y hacen de la conducción un ejercicio placentero. Quizás la dirección -asisitida eléctricamente- peca de imprecisa y en algún momento no es fácil asegurar la trazada al milímetro.

El 1.4 de gasolina alcanza la potencia máxima de 97 CV a 6.000 rpm; su par máximo, 12,8 mkg a 4.700 rpm. Para completar los datos de prestaciones: la velocidad máxima oficial llega a los 177 km/h y la cifra 0-100 km/h es de 12,3 segundos. A la hora de poner sobre la carretera estos números oficiales, el Accent 1.4 se muestra como un compacto digno, ágil por recorridos llenos de giros, en las rotondas, o en los trazados más sinuosos, noble en su comportamiento general.

En recta y a velocidades legales no se le puede poner tampoco ninguna objeción, salvo cuando hace falta un plus de potencia para realizar alguna maniobra: en adelantamientos, por ejemplo, es preciso recurrir a la reducción de marcha para completar la operación con solvencia. Si no, los metros transcurren y el 1.4 no acaba de cumplir. Esa falta de empuje, mayor cuanto menor es el régimen al que se circula, se soluciona conduciendo siempre bien alto de vueltas, pero eso también aumenta la rumorosidad del motor –por lo demás contenida-, así que es mejor reservar la táctica para situaciones puntuales.

Ese problema desaparece a bordo del Diesel. El 1.5 CRDi une a la agilidad y el buen hacer en trazadas la elasticidad de un motor mucho más divertido de conducir, con bajos, que se enfrenta a la ruta sin miedos y sin excesiva necesidad de meditar lo que se va a hacer con varios metros de antelación. Vamos, que con él las reacciones del Accent se hacen más directas, la conducción se vuelve más flexible y el coche se disfruta más. Son 110 CV los que entrega, a 4.000 rpm, y 24 mkg los que tiene de par, presentes entre las 1.900 y las 2.750 rpm. También son mejores las cifras oficiales que avalan sus prestaciones: 180 km/h de velocidad punta y 11,5 segundos para llegar desde parado a 100 km/h.

Con el Accent, Hyundai hace un planteamiento muy basado en el precio (con un jugoso descuento de salida) y en situar a su modelo en el segmento de los compactos (supera los cuatro metros). La estrategia puede salirle bien, aunque su equipamiento carezca incluso como opción de elementos con los que sus competidores sí cuentan (el más flagrante es el caso del ESP o control de estabilidad).
Sin embargo, también es cierto que algunos de los llamados utilitarios -el Clio, sin ir más lejos- pueden ser considerados rivales reales por los posibles compradores y hacer sombra al Accent, al que le falta incrementar sus prestaciones y nivel de equipamiento para conseguir un mejor posicionamiento.

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Para dar a conocer a su nuevo vástago, Hyundai organizó una toma de contacto que discurría, en un día plenamente soleado, por autovía y por tramos por carreteras de segundo orden en los alrededores de la sierra madrileña. Pudimos conducir dos de las versiones del nuevo Accent: el 1.4 de gasolina con carrocería de 3 puertas y la versión Diesel, el 1.5 CRDi, con 4 puertas.

La nueva piel del Accent se estira sobre un cuerpo bien puesto en forma, sin estridencias ni excesivas musculaturas, con un frontal en el que destacan los grupos ópticos enmarcados en negro –“con forma de ojos de tiburón” señalan en Hyundai- y una parrilla atravesada por una barra horizontal y en la que destaca el logotipo de la marca. Más abajo, en el paragolpes integrado, los faros antiniebla flanquean una segunda boca de aireación. Pilares A (a ambos lados del parabrisas) estrechos reducen los puntos muertos de visión y, hacia los lados, amplias ventanas con marcos negros intentan dar cierto aire deportivo al modelo, con embellecedores longitudinales –a la altura de la cintura- en el mismo color de la carrocería y tiradores de las puertas enrasados. Por detrás, innegable aire de familia con el anterior Accent y unos grupos ópticos de tamaño grande.

Al entrar en el habitáculo y sentarse al volante, sorprende agradablemente la buena factura y acabado general. Hyundai quiere destacar el esfuerzo que ha hecho para aumentar la calidad de sus materiales y justo es reconocer que esa calidad se percibe: los plásticos son agradables al tacto y la combinación de dos tonos de negro –algo más claro en la parte inferior del salpicadero- contribuyen a aumentar la sensación de espacio.

En el puesto de conducción, no es difícil hallar la posición adecuada para enfrentarse a los kilómetros de cualquier viaje, a pesar de que el volante es regulable sólo en altura. Su radio no excesivo, su tacto y el de la palanca de cambios –de pomo algo grueso- facilitan el manejo y hacen de la conducción un ejercicio placentero. Quizás la dirección -asisitida eléctricamente- peca de imprecisa y en algún momento no es fácil asegurar la trazada al milímetro.

El 1.4 de gasolina alcanza la potencia máxima de 97 CV a 6.000 rpm; su par máximo, 12,8 mkg a 4.700 rpm. Para completar los datos de prestaciones: la velocidad máxima oficial llega a los 177 km/h y la cifra 0-100 km/h es de 12,3 segundos. A la hora de poner sobre la carretera estos números oficiales, el Accent 1.4 se muestra como un compacto digno, ágil por recorridos llenos de giros, en las rotondas, o en los trazados más sinuosos, noble en su comportamiento general.

En recta y a velocidades legales no se le puede poner tampoco ninguna objeción, salvo cuando hace falta un plus de potencia para realizar alguna maniobra: en adelantamientos, por ejemplo, es preciso recurrir a la reducción de marcha para completar la operación con solvencia. Si no, los metros transcurren y el 1.4 no acaba de cumplir. Esa falta de empuje, mayor cuanto menor es el régimen al que se circula, se soluciona conduciendo siempre bien alto de vueltas, pero eso también aumenta la rumorosidad del motor –por lo demás contenida-, así que es mejor reservar la táctica para situaciones puntuales.

Ese problema desaparece a bordo del Diesel. El 1.5 CRDi une a la agilidad y el buen hacer en trazadas la elasticidad de un motor mucho más divertido de conducir, con bajos, que se enfrenta a la ruta sin miedos y sin excesiva necesidad de meditar lo que se va a hacer con varios metros de antelación. Vamos, que con él las reacciones del Accent se hacen más directas, la conducción se vuelve más flexible y el coche se disfruta más. Son 110 CV los que entrega, a 4.000 rpm, y 24 mkg los que tiene de par, presentes entre las 1.900 y las 2.750 rpm. También son mejores las cifras oficiales que avalan sus prestaciones: 180 km/h de velocidad punta y 11,5 segundos para llegar desde parado a 100 km/h.

Con el Accent, Hyundai hace un planteamiento muy basado en el precio (con un jugoso descuento de salida) y en situar a su modelo en el segmento de los compactos (supera los cuatro metros). La estrategia puede salirle bien, aunque su equipamiento carezca incluso como opción de elementos con los que sus competidores sí cuentan (el más flagrante es el caso del ESP o control de estabilidad).
Sin embargo, también es cierto que algunos de los llamados utilitarios -el Clio, sin ir más lejos- pueden ser considerados rivales reales por los posibles compradores y hacer sombra al Accent, al que le falta incrementar sus prestaciones y nivel de equipamiento para conseguir un mejor posicionamiento.

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