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Los heridos graves no bajan sus cifras

El índice de lesiones de gravedad originadas por accidentes viales en nuestro país es alarmante: dos de cada diez heridos han sufrido daños con secuelas de gravedad. El fallo humano, el mal estado de las carreteras y la falta de seguridad de las vías son las principales causas de estas cifras.
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Los heridos graves no bajan sus cifras
Los heridos graves no bajan sus cifras

En 2006 se registraron un total de 21.379 heridos graves en España a consecuencia de accidentes de tráfico. Mientras que el índice de víctimas mortales se ha reducido, el número de heridos apenas ha bajado respecto al año anterior.
Los accidentes en carretera han aumentado un 15,5 por ciento en los dos últimos años, aunque la reducción de los límites de velocidad, el aumento del uso del cinturón y la mejora de los sistemas de seguridad en los vehículos han permitido disminuir las consecuencias fatales al volante.

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p> Se considera herido grave a toda aquella persona que por motivo de sus lesiones se ve obligado a pasar más de 24 horas en un hospital. El baremo varía desde una mínima lesión en la cabeza a graves daños en la columna vertebral. Según un estudio realizado por la DGT, un 27 por ciento de estos heridos sufrieron lesiones graves que desembocan en secuelas serias. De ellos, el 1,9 por ciento registraban lesiones de extrema gravedad, llegando, en algunos casos, a la muerte.
En cuanto al tipo de lesiones, la más habitual es la fractura ósea (69 por ciento), seguida de heridas internas (33 por ciento), heridas abiertas y contusiones (20 por ciento). El 1,2 por ciento de los heridos tiene afectada la médula espinal y el 14 por ciento la columna vertebral.
El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha reconocido que el índice de heridos graves es preocupante y ha asegurado que, en los años venideros, la DGT hará especial hincapié para reducir el número de lesionados.

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De todos los heridos en accidente ingresados en un hospital, el 80 por ciento circulaban en motocicleta. Las dos ruedas suponen uno de los medios de transporte más peligrosos; la razón evidente es que, al sufrir un accidente, el cuerpo del motorista recibe la totalidad del impacto.
La lesión más grave en estos conductores es la vascular: si la arteria de una extremidad se rompe y el herido no recibe ayuda inmediata, éste tiene una alta probabilidad de perder dicha parte del cuerpo. A ésta se le suma el daño derivado de un fuerte golpe en la columna vertebral.

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p> Además, otra de las causas de las graves lesiones sufridas por los “moteros” es el propio mobiliario vial. Hace años que la Asociación Mutua Motera (AMM) ha denunciado el estado de los guardarraíles, a los que denominan “apuntadores de miembros”. Aseguran que muchos motoristas han perdido extremidades o han muerto a consecuencia de ser decapitados o partidos por la mitad por estas “vallas asesinas”. Juan Manuel Reyes, presidente de la AMM, ha recalcado la desidia de la Administración respecto al tema; la realidad es que la mayoría de los guardarraíles de las carreteras nacionales no cuentan con la protección exigida, a pesar de las numerosas movilizaciones y manifestaciones que han hecho los motoristas en los últimos años.

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No sólo el fallo humano es la causa de los accidentes: las carreteras en mal estado constituyen un alto porcentaje de los siniestros.
En la Comunidad de Madrid se han registrado un total de 146 puntos negros en los que, únicamente en 2006, se han producido 649 accidentes y 31 víctimas mortales.
Según la DGT, un punto negro es “aquel emplazamiento perteneciente a una calzada de una red de carreteras en el que durante un año natural se hayan detectado tres o más accidentes con víctimas con una separación entre uno y otro de 100 metros”.
De todas las carreteras, la M-40 es la considerada más peligrosa en la Comunidad de Madrid. En ella, se han registrado 91 accidentes en 18 puntos negros que se ubican entre los kilómetros 4 y 60. También las carreteras nacionales forman parte de esta negra estadística. De las vías con acceso a Madrid, la A-6 es la más peligrosa: en solo 15 kilómetros se han registrado 74 accidentes. Le sigue la carretera de Extremadura (A-5) con trece puntos negros y la A-4, carretera de Andalucía, en la que se computan 11 puntos negros que dieron lugar a 52 siniestros. La carretera de Burgos, A-1, cuenta con 11 puntos negros que registraron 11 accidentes; la A-2 anota un total de nueve puntos donde se produjeron 42 accidentes y, finalmente, la A-3 con seis zonas negras y 31 siniestros. Todos ellos dentro de la Comunidad de Madrid: las cifras hablan por si solas.
La comunidad madrileña ha anunciado que se pondrá a trabajar codo a codo con las administraciones competentes con el objetivo de erradicar los puntos negros de estas carreteras, aunque asegura que lleva años implicado en la materia, ya que “se han suprimido cruces y se ha mejorado la incorporación de rotondas y circunvalaciones”.