¿El Gran Hermano en nuestro coche?

Si sobrepasas los límites, te avisan e, incluso, actúan sobre el pedal de tu acelerador. No es ciencia ficción; en Mataró, veinte personas rigen su conducción bajo los mandatos de sofisticados controles de velocidad guiados vía satélite. Es sólo un primer paso; en el futuro, podrían gobernar el coche por ti. ¿Estarías dispuesto?
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¿El Gran Hermano en nuestro coche?
¿El Gran Hermano en nuestro coche?

“¿Te gusta conducir?”. En el futuro, puede que lo hagan por ti. A la localidad barcelonesa de Mataró ha llegado un experimento que ya se ha probado en otros países de Europa: los limitadores de velocidad vía satélite. Es el denominado proyecto PROSPER (Project for Research On Speed Adaptation Policies on European Roads), que cuenta con el apoyo incondicional de la Unión Europea.

Quieren saber si los conductores son conscientes de que en muchas ocasiones rebasan los límites de velocidad. Pretenden analizar cómo se comportarían si “alguien” los avisara en ese mismo instante de lo que están haciendo. Si –a pesar de todo- no bajan el ritmo, actúan directamente sobre sus aceleradores.

Han realizado una exhaustiva cartografía de Mataró, donde se recogen los límites de velocidad vigentes en cada tramo. Se han seleccionado veinte voluntarios, que han montado en su coche una especie de “caja negra”, un ISA (“Intelligent Speed Adaptation”).

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El sistema consta de un GPS que indica la posición exacta y la velocidad que lleva el vehículo en cada momento. Si se sobrepasan los límites, se avisa a los conductores de dos maneras distintas: mediante un pitido o mediante el bloqueo del pedal del acelerador. Pincha en la imagen que tienes a continuación para tenerlo más claro.

Un aparato emite una señal acústica nada más alcanzar el límite de velocidad fijado. Su cadencia aumenta a medida que incrementamos nuestro ritmo. Por otra parte, mediante un sistema hidráulico, se va endureciendo el cable tensor del pedal del acelerador. Hay que aclarar que el bloqueo nunca es total: en caso de emergencia, pisando fuerte el pedal, éste se desbloquearía.

No se trata de los ya extendidos avisadores acústicos que muchos fabricantes ofrecen en sus vehículos (casi siempre como un extra). Estos funcionan siempre bajo el control del conductor: él indica al aparato a qué velocidad quiere circular. Por ejemplo, fija 120 km/h; si los rebasa, un pitido le avisa.
Tampoco hay que confundirlos con los controles de velocidad crucero con rádar, sistemas capaces de medir la distancia que nos separa de los coches precedentes y mantener una velocidad constante –la que nosotros elijamos- sin necesidad de que pisemos el acelerador o el freno para adecuarnos al tráfico.
Mercedes es la única marca que comercializa algo parecido: el Limitronic. Este sistema limita la velocidad a los parámetros que haya fijado el conductor (por ejemplo, no deja superar los 120 km/h) y tan sólo se desconecta si aceleramos a fondo.

Los aparatos ya están instalados en los coches, pero durante este mes de febrero pasarán inadvertidos. Sólo se recogerán datos sobre cómo conducen los voluntarios. Esta información será completamente anónima; en ningún caso podría servir para sancionar a los conductores. Además, éstos ya han contestado a unos tests donde se solicitaba su opinión sobre los límites de velocidad, sobre posibles medidas para mejorar la seguridad vial y sobre el sistema que –a partir de ahora- van a llevar en sus coches.

En marzo, diez de estos conductores recibirán avisos acústicos cuando rebasen los límites. A los otros diez restantes, se les intervendrá el acelerador. Una vez acabado el mes, se someterán a otro test de preguntas.
En abril se invierte el experimento. Los diez primeros sufrirán el bloqueo de sus aceleradores, mientras que los otros se someterán a los pitidos. Y nueva ronda de preguntas.
En mayo, el último mes, vuelven a circular normalmente, aunque se sigue registrando si respetan o no los límites.

¿Estarán “educados”? La universidad sueca de Lund será la encargada de analizar los resultados. Además, como se han realizado experimentos similares en otros países, también se podrá indagar las diferencias entre conductores suecos, ingleses, franceses, húngaros o españoles.

1.- La señal GPS del satélite efectúa la localización del coche.
2.- La antena GPS captura la señal del satélite.
3.- En el navegador hay un mapa digital que contiene los límites de velocidad, que son contrastados continuamente según la posición y velocidad del coche.
4.- La unidad CPU se comunica con el navegador, con el visualizador y con el servomotor.
5.- El servomotor regula la resistencia del acelerador.
6.- Cuando el conductor excede el límite, se aplica una resistencia en el pedal del acelerador.

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