Futuras mamás al volante

Desde hace meses, varios organismos se han embarcado en una cruzada para que los “peques” vayan protegidos cuando viajan en coche. Pero, ¿qué ocurre con aquellos que aún no han nacido? La correcta sujeción de la mujer embarazada es fundamental y, para ello, debe saber cómo colocarse el cinturón de seguridad. A fin de cuentas, con ella también hay un “bebé a bordo”.
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Futuras mamás al volante
Futuras mamás al volante

Cuando una conductora anuncia que va a ser mamá, muchos piensan en regalarle una sillita para el coche, con el fin de que el bebé viaje protegido. Sin embargo, también es importante considerar que hay que resguardar al feto desde antes de su nacimiento. Para ello, es necesario que la gestante se coloque correctamente el cinturón de seguridad.

Muchas mujeres piensan que este dispositivo puede dañar al niño. La incomodidad y el posible riesgo que pueda correr el “peque” son las excusas más frecuentes que utilizan las futuras madres para no usar el cinturón. La verdad es que gran parte de estas ideas se fundamentan en estudios antiguos, que sólo tuvieron en cuenta las colisiones violentas, en las que las lesiones eran muy graves. Sin embargo, al ampliar los casos analizados, se pone de relieve un hecho irrebatible: la mejor manera de resguardar al bebé es proteger a la madre y esto se consigue con el cinturón de seguridad, como recuerda el RACE (Real Automóvil Club de España).

Esta entidad ha realizado un informe en el que se muestra que los siniestros de tráfico son la primera causa de origen traumático de interrupción del embarazo. En Estados Unidos, se calcula que los accidentes de circulación originan entre 1.500 y 5.000 abortos cada año. Extrapolando estas cifras y teniendo en cuenta las poblaciones de cada país, el club afirma que, en España, los incidentes relacionados con el tráfico podrían ocasionar que entre 200 y 700 niños no llegaran a nacer.

Aun así, las investigaciones también muestran que el cinturón puede aumentar la presión en el saco amniótico en el momento de un impacto. Además, no es posible descartar totalmente determinadas lesiones en la placenta, el útero o el propio niño. Sin embargo, la mayoría de los daños y los más graves siguen produciéndose en aquellas mujeres que no llevaban el cinturón de seguridad puesto. La principal causa de la pérdida del bebé es la muerte de su madre, mientras que la segunda es la separación o el desprendimiento de la placenta, que provoca una falta de oxígeno. Ambas posibilidades pueden minimizarse empleando adecuadamente los dispositivos de retención.

El RACE ha iniciado una campaña que enseña a las futuras mamás a colocarse correctamente el cinturón, tanto en las plazas delanteras como en las traseras. La norma básica es no permitir que las bandas opriman el vientre, por lo que la inferior debe estar situada sobre los muslos y ceñirse a la pelvis. La superior se acomodará entre los senos y sobre el esternón, pasando por el lateral del abdomen, no por encima de éste. La regulación en altura de los cinturones, presente en la mayoría de los vehículos, ayudará a conseguir el reglaje más cómodo.

Por supuesto, nunca se debe llevar la banda torácica detrás de la espalda ni bajo el brazo o la axila. Además, no hay que sentarse sobre la inferior y tendremos que eliminar –en la medida de lo posible- las holguras en el cinturón de seguridad. Así, debemos evitar situar cojines sobre el asiento o entre éste y la espalda. Estos consejos son válidos para todos los conductores; si quieres saber más sobre la postura que hay que adoptar al volante, pincha en el enlace.

Los estudios –y la lógica- demuestran que los cinturones de tres puntos sujetan más que los de dos, por lo que siempre es recomendable emplear los primeros. Si no es posible, el RACE recuerda que “es preferible utilizar uno de dos puntos a ninguno”. Este tipo de dispositivos es aún frecuente en las plazas centrales traseras de los vehículos, aunque es necesario saber que el riesgo de perder el niño cuando se usa es cinco veces superior que si se emplea el de tres puntos. Éste, además, divide entre seis la probabilidad de que el bebé sufra lesiones fatales.

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p> Ni que decir tiene que el cinturón debe utilizarse tanto si se viaja en los asientos delanteros como en los posteriores y también en los autobuses o autocares, cuando dispongan de ellos. Las futuras mamás sólo deben prescindir de su uso cuando lo aconseje el ginecólogo y, en ese caso, el RACE recomienda limitar los desplazamientos en los coches en la medida de lo posible.

A la hora de conducir, también debemos tener en cuenta que el volante puede representar un peligro potencial para el bebé. Los expertos coinciden en que la separación mínima entre el abdomen o el tórax y el volante debería ser de 20-25 centímetros, pero la mayoría de las embarazadas –especialmente las más bajitas- no cumplen esta recomendación. Puede que el vehículo no tenga regulaciones en el volante o que resulte difícil accionar los pedales desde una mayor distancia, pero lo cierto es que pocas gestantes cambian su postura de conducción a medida que avanza el embarazo. Sólo en las últimas semanas, cuando la “barriguita” resulta más molesta, echan hacia atrás el asiento. Aun así, muchas veces el vientre llega a estar en contacto con el aro del volante, con el riesgo que ello supone.

El RACE propone, como normas generales, modificar los ajustes del volante y del asiento tantas veces como sea necesario durante la gestación. No hay que olvidar que el cuerpo de una mujer que va a ser madre sufre continuos cambios, por lo que hay que adaptar el coche para convertirlo en un espacio lo más seguro posible.

Existen otras medidas que se deben tomar cuando se va a coger el coche. En este cuadro te resumimos las más importantes:
- Hay que situarse lejos del airbag frontal, desplazando hacia atrás el asiento lo máximo que se pueda, siempre que la postura de conducción resulte cómoda. La distancia mínima que debe guardarse es de 25 centímetros, con el fin de evitar impactos contra el volante o contra el airbag, si éste llega a desplegarse. Este dispositivo no debe desconectarse, a menos que el médico lo aconseje por razones específicas.
- Si el volante es ajustable en inclinación, conviene dirigirlo hacia el pecho e impedir que esté enfrentado al vientre.
- En las últimas etapas del embarazo, cuando el abdomen sea más prominente y sea difícil mantener la distancia aconsejable entre la “barriguita” y la parte inferior del volante, habría que valorar la posibilidad de contar con un chófer “voluntario”. Las futuras abuelas, tías o una amiga pueden cumplir esta función.
- Después de dar a luz, se debe esperar de una a tres semanas antes de coger de nuevo el coche. Si durante el parto ha sido necesario realizar una cesárea, este período debe ampliarse a un mes y medio. En cualquier caso, se debe consultar con el ginecólogo.
- Si se produce una colisión, aunque, aparentemente, sea de poca importancia, es imprescindible informar al especialista lo antes posible. Así se descartará cualquier tipo de complicación en el desarrollo normal del bebé.

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