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La futura muerte del Diesel en coches, ¿preocupa a las refinerías?

En el mundo del automóvil el Diesel parece estar en el principio de su ocaso. Pero lo cierto es que, lejos de nuestros coches, a este combustible le queda mucho futuro.
Carlos Cuesta Chanes -
La futura muerte del Diesel en coches, ¿preocupa a las refinerías?
La futura muerte del Diesel en coches, ¿preocupa a las refinerías?

Si bien el Dieselgate y las medidas de control de emisiones contaminantes por parte de los gobiernos están dibujando en el horizonte el fin del Diesel en el ámbito automovilístico, la creciente demanda de este combustible en barcos, camiones y la industria pesada podría salvar a las refinerías que han invertido fuertemente en la producción de gasóleo.

La crisis que se inició cuando se destapó el escándalo Volkswagen ha desencadenado una serie de cambios de tendencia entre los fabricantes, que ahora destinan mayores cantidades de dinero al desarrollo de coches eléctricos o regresan a la producción de motores de gasolina.

‘No me preocupan las refinerías’, asegura Steve Sawyer, director de la consultora de refinerías FGE. ‘El Diesel para vehículos utilitarios es solo una pequeña parte de su demanda total’.

Mientras las refinerías de petróleo ven cómo el mercado global está dando la espalda a los coches alimentados de combustibles fósiles, la industria naval, por otro lado, está retornando al Diesel bajo en azufre de forma masiva debido a nuevas regulaciones.

En Europa, donde los motores Diesel han levantado su reino gracias a décadas de incentivo de este combustible, el descenso de su consumo va a ser significativo. En la actualidad los turismos consumen 1,4 millones de barriles diarios (bpd) de un total de 4,1 millones de bpd en todo el continente, según datos de FGE. Pero a nivel mundial, la foto es bien distinta: según el banco suizo UBS, los motores Diesel solo representan el 12 por ciento del total.

Un equipo de expertos del mencionado banco vaticinó que para 2025 el Diesel ‘desaparecerá casi por completo’ de los turismos. Para entonces, dicen, su presencia caerá hasta un anecdótico 4 por ciento, dejando paso a los vehículos híbridos y eléctricos.

Esta tendencia podría hacer pensar que muchas refinerías podrían verse obligadas a echar el cierre, pero no será así. La Organización Marítima Internacional (IMO, por sus siglas en inglés), a principios de este año fijó 2020 como fecha límite para que los barcos empiecen a usar combustibles más limpios. Ello supondrá un incremento de la demanda de Diesel bajo en azufre de dos millones de bpd, según previsiones de la Agencia Internacional de la Energía.

La industria crece

FGE y otras compañías similares señalan a los mercados emergentes como puntos calientes del Diesel. Allí, el Diesel se ha limitado sobre todo a la actividad industrial, y los consumidores demandan mucho más la gasolina para alimentar sus turismos, motocicletas y demás vehículos ligeros.

Pero si el uso del Diesel sigue creciendo en la industria –y en los mercados emergentes lo hará, según las previsiones-, los destilados usados en minas, plataformas petrolíferas y agricultura podrían recibir un empujón.

ExxonMobil, en sus investigaciones sobre energía para consumo, comprobó que al menos la mitad del uso global de energía está dedicado a la actividad industrial, un dato del que Exxon dijo que ‘a menudo se pierde’ en debates que se centran solo en la demanda de los consumidores y de las economías familiares.

Por otro lado, en el campo de los vehículos de transporte y reparto, donde la necesidad de potencia y par motor deja en segundo plano a la velocidad y la eficiencia, sería difícil lograr una transición a los vehículos eléctricos o de gasolina.

La conclusión de todo esto es que el Diesel tiene aún una enorme importancia en los sectores industrial, de infraestructuras y agrícola; tanto es así, que es inevitable que su consumo siga creciendo en la economía moderna. De hecho, la previsión de Exxon es un crecimiento del 25 por ciento para 2040.

El camino de los coches híbridos y eléctricos ‘podría ser el de los coches del futuro’, concluye Sawyer, ‘pero no el de los camiones y demás vehículos de reparto’.

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