Ford Focus Coupé Cabriolet

Ford se apunta a la moda de los coupé cabriolet con un producto moderno y versátil elaborado sobre la probada base del Focus. Disponible con dos mecánicas de gasolina 1.6 y 2.0 de 100 y 145 CV respectivamente y una Diesel 2.0 TDCI de 136 CV, estará a la venta a finales de año a partir de 22.200 euros.
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Inicialmente el modelo estará disponible con tres mecánicas, dos de ellas de gasolina, de 1,6 y 2,0 litros de capacidad, con potencias de 100 y 145 CV, respectivamente y la polivalente 2.0 TDCI de 136 CV, todas ellas conocidas y utilizadas en otras versiones de la gama Focus.

Lógicamente, el bastidor del coche ha sido convenientemente modificado con la intención de aumentar la rigidez torsional, ya que la ausencia del techo fijo metálico obliga a incrementar los refuerzos. Así, el Focus CC recibe una estructura más firme en la parte inferior del bastidor, así como una mampara de alta resistencia tras los respaldos posteriores. También el marco del parabrisas dispone ahora de un travesaño interior, realizado en acero de alta resistencia HSS2, que aumenta la seguridad. Hay otras medidas encaminadas a aumentar la seguridad de los pasajero, como son las barras posteriores activas, que se elevan en unos 20 cm para aumentar la seguridad de los ocupantes en caso de vuelco. Entre los mecanismos hidráulicos, los sensores, motores, servos y refuerzos del bastidor, el incremento de peso del Focus CC respecto a una versión sedán equivalente es de unos 220 kg.

El diseño del mecanismo de apertura y cierre, repartido entre el maletero, no resta demasiado espacio a los ocupantes de las plazas posteriores, que gozan de suficiente comodidad para viajar. No obstante, el acceso a las mismas es mejorable, especialmente con el techo cerrado.

Otro aspecto que nos ha gustado mucho es la posición de conducción, ya que los asientos delanteros han sido rebajados en 20 mm respecto a los convencionales y, como el parabrisas sube por encima de la cabeza de los ocupantes de las plazas delanteras, el viento no resulta nada molesto. Tampoco da sensación de claustrofobia o inseguridad, que sí ocurre con algunos de sus competidores al tener el montante delantero muy cerca de la frente.

Aparte de las mejoras estructurales, el chasis del Focus CC también tiene algunas especificaciones particulares, como son la incorporación de las suspensiones del ST, más firmes y que proporcionan menor altura de la carrocería o la dirección más precisa, también heredada del deportivo ST.

Durante la toma de contacto que hicimos por la Toscana italiana tuvimos oportunidad de conducir las versiones más potentes en gasolina y Diesel y, aunque el motor más lógico para este tipo de vehículos es un gasolina, la verdad es que nos pareció bastante más agradable el Diesel, ya que ofrece una respuesta bastante contundente por encima de 2.000 rpm. No es muy ruidoso, no consume demasiado, cuenta con caja de cambios de seis velocidades e incluye un equipamiento bastante completo (sólo disponible en Titanium). La diferencia de precio con el gasolina 2.0 es de 2.100 euros, pero si se va a viajar con el coche, creemos que merece la pena apostar por él.

Circulando con el techo abierto no hay un nivel de sonoridad muy elevado y si, además, llevamos instalado el cortavientos, mejor que mejor. No se producen remolinos ni turbulencias y, hasta velocidades legales, se puede hablar cómodamente con el acompañante sin necesidad de alzar mucho la voz. En el caso del gasolina, a bajas revoluciones, tampoco hay una gran sonoridad, pero tampoco hay una respuesta muy contundente, lo que obliga a llevar el régimen de giro a valores superiores a 3.500-4.000 rpm, entorno en el que sí se muestra bastante ruidoso. Por su parte, las suspensiones resultan cómodas –aunque son bastante firmes- y otorgan gran confianza al conductor a la hora de abordar virajes con decisión, pues en ningún momento se aprecian malos modos o falta de rigidez estructural.

Durante una parte del recorrido efectuado el primer día y, tras una fuerte tormenta de lluvia, apreciamos falta de estanqueidad en el habitáculo, traducida en un goteo de agua justo en la unión del montante del techo con el marco del parabrisas. Tras ponerlo en conocimiento de los responsables de la marca nos indicaron que ya tenían noticias del problema y que, al parecer, era debido a unas gomas montadas en las versiones pre-serie, pero que serían sustituidas a la mayor brevedad posible, antes de su comercialización, prevista para el próximo mes de noviembre.

Coincidiendo con la llegada del nuevo curso escolar, Ford España ha aprovechado la ocasión para actualizar la gama del modelo e incorporar nuevas versiones y acabados. Así, llegan a la gama nuevas terminaciones denominadas “S” y “XR” para las carrocerías Coupé y Sportbreak, que presentan un aspecto más moderno y deportivo, en la línea del ST (ahora en tres y cinco puertas), con paragolpes más envolventes, nuevas llantas de aleación, retrovisores tipo “ST”, etc.

El avance que representa este tipo de carrocerías de cara al uso para todos los días es muy importante. Por una parte, nos permite disfrutar de dos coches en uno con sólo apretar un botón. Pero es que, además, tenemos un maletero de 534 litros, una capacidad superior a la que ofrece la versión sedán, lo que permite una versatilidad de uso muy elevada, limitada, lógicamente por la capacidad interior reservada únicamente a cuatro plazas.
También el comportamiento dinámico destaca especialmente con una dirección precisa, un bastidor firme y unas suspensiones muy eficaces. Resulta muy fácil de conducir, sin malas maneras, siempre predecible y el puesto de conducción es muy cómodo, como en el resto de la gama Focus, con todo a mano, muy bien situado.

Como te contábamos antes, el motor que más nos ha gustado ha sido el Diesel (no hemos tenido oportunidad de conducir el 1.6 de gasolina), aunque se nota el incremento de peso a la hora de recuperar en tramos con pendiente.

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Inicialmente el modelo estará disponible con tres mecánicas, dos de ellas de gasolina, de 1,6 y 2,0 litros de capacidad, con potencias de 100 y 145 CV, respectivamente y la polivalente 2.0 TDCI de 136 CV, todas ellas conocidas y utilizadas en otras versiones de la gama Focus.

Lógicamente, el bastidor del coche ha sido convenientemente modificado con la intención de aumentar la rigidez torsional, ya que la ausencia del techo fijo metálico obliga a incrementar los refuerzos. Así, el Focus CC recibe una estructura más firme en la parte inferior del bastidor, así como una mampara de alta resistencia tras los respaldos posteriores. También el marco del parabrisas dispone ahora de un travesaño interior, realizado en acero de alta resistencia HSS2, que aumenta la seguridad. Hay otras medidas encaminadas a aumentar la seguridad de los pasajero, como son las barras posteriores activas, que se elevan en unos 20 cm para aumentar la seguridad de los ocupantes en caso de vuelco. Entre los mecanismos hidráulicos, los sensores, motores, servos y refuerzos del bastidor, el incremento de peso del Focus CC respecto a una versión sedán equivalente es de unos 220 kg.

El diseño del mecanismo de apertura y cierre, repartido entre el maletero, no resta demasiado espacio a los ocupantes de las plazas posteriores, que gozan de suficiente comodidad para viajar. No obstante, el acceso a las mismas es mejorable, especialmente con el techo cerrado.

Otro aspecto que nos ha gustado mucho es la posición de conducción, ya que los asientos delanteros han sido rebajados en 20 mm respecto a los convencionales y, como el parabrisas sube por encima de la cabeza de los ocupantes de las plazas delanteras, el viento no resulta nada molesto. Tampoco da sensación de claustrofobia o inseguridad, que sí ocurre con algunos de sus competidores al tener el montante delantero muy cerca de la frente.

Aparte de las mejoras estructurales, el chasis del Focus CC también tiene algunas especificaciones particulares, como son la incorporación de las suspensiones del ST, más firmes y que proporcionan menor altura de la carrocería o la dirección más precisa, también heredada del deportivo ST.

Durante la toma de contacto que hicimos por la Toscana italiana tuvimos oportunidad de conducir las versiones más potentes en gasolina y Diesel y, aunque el motor más lógico para este tipo de vehículos es un gasolina, la verdad es que nos pareció bastante más agradable el Diesel, ya que ofrece una respuesta bastante contundente por encima de 2.000 rpm. No es muy ruidoso, no consume demasiado, cuenta con caja de cambios de seis velocidades e incluye un equipamiento bastante completo (sólo disponible en Titanium). La diferencia de precio con el gasolina 2.0 es de 2.100 euros, pero si se va a viajar con el coche, creemos que merece la pena apostar por él.

Circulando con el techo abierto no hay un nivel de sonoridad muy elevado y si, además, llevamos instalado el cortavientos, mejor que mejor. No se producen remolinos ni turbulencias y, hasta velocidades legales, se puede hablar cómodamente con el acompañante sin necesidad de alzar mucho la voz. En el caso del gasolina, a bajas revoluciones, tampoco hay una gran sonoridad, pero tampoco hay una respuesta muy contundente, lo que obliga a llevar el régimen de giro a valores superiores a 3.500-4.000 rpm, entorno en el que sí se muestra bastante ruidoso. Por su parte, las suspensiones resultan cómodas –aunque son bastante firmes- y otorgan gran confianza al conductor a la hora de abordar virajes con decisión, pues en ningún momento se aprecian malos modos o falta de rigidez estructural.

Durante una parte del recorrido efectuado el primer día y, tras una fuerte tormenta de lluvia, apreciamos falta de estanqueidad en el habitáculo, traducida en un goteo de agua justo en la unión del montante del techo con el marco del parabrisas. Tras ponerlo en conocimiento de los responsables de la marca nos indicaron que ya tenían noticias del problema y que, al parecer, era debido a unas gomas montadas en las versiones pre-serie, pero que serían sustituidas a la mayor brevedad posible, antes de su comercialización, prevista para el próximo mes de noviembre.

Coincidiendo con la llegada del nuevo curso escolar, Ford España ha aprovechado la ocasión para actualizar la gama del modelo e incorporar nuevas versiones y acabados. Así, llegan a la gama nuevas terminaciones denominadas “S” y “XR” para las carrocerías Coupé y Sportbreak, que presentan un aspecto más moderno y deportivo, en la línea del ST (ahora en tres y cinco puertas), con paragolpes más envolventes, nuevas llantas de aleación, retrovisores tipo “ST”, etc.

El avance que representa este tipo de carrocerías de cara al uso para todos los días es muy importante. Por una parte, nos permite disfrutar de dos coches en uno con sólo apretar un botón. Pero es que, además, tenemos un maletero de 534 litros, una capacidad superior a la que ofrece la versión sedán, lo que permite una versatilidad de uso muy elevada, limitada, lógicamente por la capacidad interior reservada únicamente a cuatro plazas.
También el comportamiento dinámico destaca especialmente con una dirección precisa, un bastidor firme y unas suspensiones muy eficaces. Resulta muy fácil de conducir, sin malas maneras, siempre predecible y el puesto de conducción es muy cómodo, como en el resto de la gama Focus, con todo a mano, muy bien situado.

Como te contábamos antes, el motor que más nos ha gustado ha sido el Diesel (no hemos tenido oportunidad de conducir el 1.6 de gasolina), aunque se nota el incremento de peso a la hora de recuperar en tramos con pendiente.

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Inicialmente el modelo estará disponible con tres mecánicas, dos de ellas de gasolina, de 1,6 y 2,0 litros de capacidad, con potencias de 100 y 145 CV, respectivamente y la polivalente 2.0 TDCI de 136 CV, todas ellas conocidas y utilizadas en otras versiones de la gama Focus.

Lógicamente, el bastidor del coche ha sido convenientemente modificado con la intención de aumentar la rigidez torsional, ya que la ausencia del techo fijo metálico obliga a incrementar los refuerzos. Así, el Focus CC recibe una estructura más firme en la parte inferior del bastidor, así como una mampara de alta resistencia tras los respaldos posteriores. También el marco del parabrisas dispone ahora de un travesaño interior, realizado en acero de alta resistencia HSS2, que aumenta la seguridad. Hay otras medidas encaminadas a aumentar la seguridad de los pasajero, como son las barras posteriores activas, que se elevan en unos 20 cm para aumentar la seguridad de los ocupantes en caso de vuelco. Entre los mecanismos hidráulicos, los sensores, motores, servos y refuerzos del bastidor, el incremento de peso del Focus CC respecto a una versión sedán equivalente es de unos 220 kg.

El diseño del mecanismo de apertura y cierre, repartido entre el maletero, no resta demasiado espacio a los ocupantes de las plazas posteriores, que gozan de suficiente comodidad para viajar. No obstante, el acceso a las mismas es mejorable, especialmente con el techo cerrado.

Otro aspecto que nos ha gustado mucho es la posición de conducción, ya que los asientos delanteros han sido rebajados en 20 mm respecto a los convencionales y, como el parabrisas sube por encima de la cabeza de los ocupantes de las plazas delanteras, el viento no resulta nada molesto. Tampoco da sensación de claustrofobia o inseguridad, que sí ocurre con algunos de sus competidores al tener el montante delantero muy cerca de la frente.

Aparte de las mejoras estructurales, el chasis del Focus CC también tiene algunas especificaciones particulares, como son la incorporación de las suspensiones del ST, más firmes y que proporcionan menor altura de la carrocería o la dirección más precisa, también heredada del deportivo ST.

Durante la toma de contacto que hicimos por la Toscana italiana tuvimos oportunidad de conducir las versiones más potentes en gasolina y Diesel y, aunque el motor más lógico para este tipo de vehículos es un gasolina, la verdad es que nos pareció bastante más agradable el Diesel, ya que ofrece una respuesta bastante contundente por encima de 2.000 rpm. No es muy ruidoso, no consume demasiado, cuenta con caja de cambios de seis velocidades e incluye un equipamiento bastante completo (sólo disponible en Titanium). La diferencia de precio con el gasolina 2.0 es de 2.100 euros, pero si se va a viajar con el coche, creemos que merece la pena apostar por él.

Circulando con el techo abierto no hay un nivel de sonoridad muy elevado y si, además, llevamos instalado el cortavientos, mejor que mejor. No se producen remolinos ni turbulencias y, hasta velocidades legales, se puede hablar cómodamente con el acompañante sin necesidad de alzar mucho la voz. En el caso del gasolina, a bajas revoluciones, tampoco hay una gran sonoridad, pero tampoco hay una respuesta muy contundente, lo que obliga a llevar el régimen de giro a valores superiores a 3.500-4.000 rpm, entorno en el que sí se muestra bastante ruidoso. Por su parte, las suspensiones resultan cómodas –aunque son bastante firmes- y otorgan gran confianza al conductor a la hora de abordar virajes con decisión, pues en ningún momento se aprecian malos modos o falta de rigidez estructural.

Durante una parte del recorrido efectuado el primer día y, tras una fuerte tormenta de lluvia, apreciamos falta de estanqueidad en el habitáculo, traducida en un goteo de agua justo en la unión del montante del techo con el marco del parabrisas. Tras ponerlo en conocimiento de los responsables de la marca nos indicaron que ya tenían noticias del problema y que, al parecer, era debido a unas gomas montadas en las versiones pre-serie, pero que serían sustituidas a la mayor brevedad posible, antes de su comercialización, prevista para el próximo mes de noviembre.

Coincidiendo con la llegada del nuevo curso escolar, Ford España ha aprovechado la ocasión para actualizar la gama del modelo e incorporar nuevas versiones y acabados. Así, llegan a la gama nuevas terminaciones denominadas “S” y “XR” para las carrocerías Coupé y Sportbreak, que presentan un aspecto más moderno y deportivo, en la línea del ST (ahora en tres y cinco puertas), con paragolpes más envolventes, nuevas llantas de aleación, retrovisores tipo “ST”, etc.

El avance que representa este tipo de carrocerías de cara al uso para todos los días es muy importante. Por una parte, nos permite disfrutar de dos coches en uno con sólo apretar un botón. Pero es que, además, tenemos un maletero de 534 litros, una capacidad superior a la que ofrece la versión sedán, lo que permite una versatilidad de uso muy elevada, limitada, lógicamente por la capacidad interior reservada únicamente a cuatro plazas.
También el comportamiento dinámico destaca especialmente con una dirección precisa, un bastidor firme y unas suspensiones muy eficaces. Resulta muy fácil de conducir, sin malas maneras, siempre predecible y el puesto de conducción es muy cómodo, como en el resto de la gama Focus, con todo a mano, muy bien situado.

Como te contábamos antes, el motor que más nos ha gustado ha sido el Diesel (no hemos tenido oportunidad de conducir el 1.6 de gasolina), aunque se nota el incremento de peso a la hora de recuperar en tramos con pendiente.

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