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Microbuses eléctricos y autónomos, posible solución a la movilidad urbana

Europa cree que una flota de microbuses eléctricos y autónomos (para nueve personas), pueden mejorar el transporte urbano y ahorrar en costes y en emisiones.
Miguel García Puente.

Twitter: @Miguelgpuente -

Microbuses eléctricos y autónomos, posible solución a la movilidad urbana
Microbuses eléctricos y autónomos, posible solución a la movilidad urbana

Sohjoa era el nombre de un proyecto desplegado desde 2017 en los países bañados por el Mar Báltico para entender el comportamiento de los viajeros en vehículos sin conductor, a la vez que se ensayaba la tecnología de conducción autónoma y las potenciales ventajas de la movilidad colectiva en formato pequeño y a corta distancia. Las facilidades legales en Finlandia para estos vehículos autónomos esperaban que sirviera también para el despliegue de esta industria.

Sohjoa tiene que servir de plataforma a distintos actores de la movilidad urbana autónoma y eléctrica

El proyecto Sohjoa quiere ser una plataforma para que distintas empresas puedan ensayar distintos enfoques para la automatización de bienes y servicios, con casi cuatro millones de euros de presupuesto, la mitad de él con fondos de la Unión Europea dentro de su programa de I+D Horizonte 2020. Su éxito ha derivado en el proyecto "Fabulos", a tres años, con un presupuesto de 7,8 millones para el despliegue de operaciones de un microbús autónomo. Se trabajará bajo la fórmula de Compra Pública Precomercial para encontrar los proveedores adecuados, arrancando a finales de abril. Está previsto que una RoboBusLine (línea de autobús robótica) se pueda desplegar en Helsinki y que sus datos sean abiertos al público. Participan también en el proyecto municipios de Noruega, Grecia, Holanda, Estonia y Oporto (Portugal), en los que se llevarán a cabo ejercicios piloto de operación en entorno urbano. 

Ya habíamos podido subirnos durante una Challenge Bibendum en Chengdu (China), en uno de los micro autobuses autónomos EasyMile. Eléctricos y sin conductor (aunque por el momento, han llevado un conductor), están concebidos para el transporte de viajeros a baja velocidad en los recorridos denominados de "último kilómetro". Consiste en lanzaderas con itinerarios más o menos fijos, que acuden a la demanda a recoger o a dejar viajeros, para ayudar a capilarizar el transporte colectivo allí donde las líneas de autobuses o tranvías o metro no alcanzan. 

Los pequeños microbuses se desplazan a apenas 11 km/h y sirven para acercar a personas que viven lejos de paradas de transporte público. Con ello se debería disuadir del uso de transporte privado, bajando emisiones, los atascos y los costes del usuario. El transporte de último kilómetro también podría permitir a las ciudades revitalizar la vida de barrio, el comercio de proximidad, a la vez que dota también a segmentos de población como las personas mayores de nueva movilidad. Un transporte cercano al individuo, tanto por su baja velocidad como por tratarse de un servicio casi puerta a puerta. Al menos, eso se trata de comprobar.

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