Una fábrica de cristal

Ruido, grasa, operarios vestidos con monos… La imagen que se suele tener de una fábrica de automóviles en nada se parece a la visita que os proponemos hoy. Esta factoría está en Dresde (Alemania), tiene año y medio de vida, es toda de cristal y en ella se monta un solo modelo: el Volkswagen Phaeton.
-
Una fábrica de cristal
Una fábrica de cristal

Quien ha visitado alguna vez una fábrica de coches sabe que la perfecta organización con que los ingenieros han determinado el orden en que entran las piezas, cuántos operarios deben estar al pie de cada tramo de línea, la cadencia entre un proceso y el siguiente, etc le parece al recién llegado un cúmulo de ruido, de trabajadores pululando, de esa suciedad que en cierto modo conlleva cualquier construcción mecánica. Las fábricas de hoy en día se van alejando de ese tópico, pero no del todo; por eso, avistar el edificio de la factoría de Volkswagen en Dresde (al sur de Berlín, en el territorio de lo que en tiempos fue la Alemania del Este) extraña como si te hubieras equivocado de edificio.

Se diría un palacio de congresos de vanguardia o la central de alguna gran empresa especializada en altas tecnologías. Su silueta combina el acero y, sobre todo, el cristal rodeándose de mechones de naturaleza, porque ahí mismo, a unos pasos, está el Jardín Botánico de la ciudad. El edificio está enclavado en medio de un parque, en el área metropolitana de Dresde, reflejando en sus paredes el entorno y dejando que los visitantes puedan ver lo que pasa más allá de sus paneles transparentes. Tiene forma de L y ocupa un terreno de 8,3 hectáreas en la Strassburger Platz, a cien metros del Jardín Botánico de Dresde

Un equipo de urbanistas se encargó de minimizar el impacto ambiental y así, por ejemplo, las lámparas de sodio que iluminan el exterior emiten una luz amarilla que resulta inofensiva para los insectos del citado Botánico; a la hora de establecer la profundidad del complejo, se tuvo en cuenta el equilibrio de las capas freáticas. Tal prodigio de delirios verticales costó 186,62 millones de euros y su construcción –acabada en diciembre de 2001- tuvo un solo sentido: la fabricación exclusiva del modelo cima de la gama Volkswagen, el Phaeton.

Todos los componentes llegan desde el exterior de estas instalaciones, bien del centro logístico de VW en Friedrichstadt, bien desde los puntos de distribución de los distintos proveedores de la marca. Utilizando los raíles de los tranvías municipales, dos convoyes de carga especialmente desarrollados para este cometido conducen –en apenas 18 minutos- todos los ingredientes del modelo directamente hasta el sótano de la fábrica. Sólo las carrocerías, que se producen en la planta de Mosel, son llevadas en camiones y almacenadas tras la fachada acristalada.

Con un mecanismo auxiliar dirigible y montado sobre pivotes, los operarios pueden manipular y ajustar piezas de grandes medidas –como el salpicadero- con precisión milimétrica antes de instalarlas en la carrocería.

Por encima del sótano, hay otros dos pisos, en los que se desarrolla el montaje del coche, pero no en las tradicionales líneas de montaje, sino en un moderno sistema de guía. La cinta transportadora está recubierta de listones de madera, como el parquet de un gran salón de baile. Los vehículos que van a montare son transportados a lo largo de esas cintas por medio de grúas elevadoras de posiciones múltiples. Una línea teleférica alimentada por electricidad conecta verticalmente los dos niveles y ayuda a los desplazamientos dentro de un mismo piso. Los componentes del chasis se montan completamente con la transmisión, el motor y el sistema de escape en el nivel de calle. Todo ese conjunto pesa cerca de 1.100 kilos y mide alrededor de 4,5 metros. A sus costados van apareciendo todos los componentes necesarios dentro de pequeños contenedores guiados de forma automática. Una vez acabada la primera etapa, el incipiente Phaeton es llevado dentro de un ascensor también de cristal a la planta superior, donde se le cubrirá con la carrocería.

El objetivo de producción era de 150 unidades al día, aunque ahora se ha rebajado algo, porque la entrada del Phaeton en el mercado no está siendo todo lo rápida y exitosa que Volkswagen esperaba.

A los flancos de esta singladura, los movimientos son pocos. Los escasos seres humanos que parecen ser necesarios en este alarde de tecnología a distancia están vestidos de blanco, llevan guantes del mismo color y dan la impresión de estar trabajando en un laboratorio, en total concierto y sin una voz más alta que otra.

A pesar de todo ello, el equipo humano de la fábrica llega a las 800 personas, muchas de ellas ocupadas en los departamentos de administración, postventa y atención al cliente. Una vez acabadas de montar, las unidades del modelo son transportadas hasta el nivel medio de la fábrica para pasar los últimos exámenes: varios controles de calidad y una prueba de conducción en el área de pruebas para el cliente. Si los aprueban, su destino estará sellado y serán puestas a la venta en el área de Eventos de la misma Fábrica de Cristal o en otros de los establecimientos especialmente creados para este “niño mimado” y repartidos por la toda la geografía germana.

Galería relacionada

Fabricación del VW Phaeton

AUTOPISTA TV
Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...