La velocidad divide Europa

Varios automovilistas cazados a más de 240 km/h han conmocionado tanto a Cataluña que estudian modificar el Código Penal para que se los castigue con la cárcel. En Francia ya se aplica una política de mano dura contra los ya bautizados "conductores bala". Sin embargo, muchos piden que no se generalice y que se revisen unos límites de velocidad obsoletos. El debate está servido.
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La velocidad divide Europa
La velocidad divide Europa

En las últimas semanas, los radares situados en varias carreteras de Cataluña han registrado números dignos del mismísimo circuito de Montmeló: un motorista a 236 km/h por una comarcal, un automovilista circulando a 243 km/h por la A-2...

En situaciones normales -al menos según la legislación actual-, estos conductores pagarían una multa de unos 500 euros (unas 80.000 de las antiguas pesetas) y perderían el carné durante tres meses. Sin embargo, el Servei Catalá de Trànsit (el equivalente a la DGT en dicha comunidad) ha anunciado que hará todo lo posible para que estos "delincuentes al volante", según la definición del propio director del organismo -Joan Delort-, se sienten en un banquillo.

Hasta ahora, ningún conductor ha acabado en prisión en Cataluña si no ha provocado un accidente. En Francia esto ya es posible: se han aprobado medidas administrativas y penales para perseguir de manera rápida conductas de riesgo, sobre todo la velocidad. Así, conducir a más de 50 km/h de lo permitido y ser reincidente es motivo de prisión en el país vecino. Y nadie recibirá favores: desde que se aprobó la medida, se han visto implicados -entre otros- un empresario bilbaíno y el mismísimo chófer del ministro del Interior galo (uno de los principales artífices de esta nueva normativa).

En nuestro Código Penal existe un resquicio legal donde los defensores de "la mano dura" contra la velocidad pueden apoyarse: el artículo 381 establece que aquellos que conduzcan “con temeridad manifiesta” y pongan en peligro a los demás serán castigados con penas de prisión de seis meses a dos años y con privación del derecho a conducir entre uno y seis años. Pero, ¿qué se considera "temeridad manifiesta"? Aquí, surgen las dudas.

"Ahora hay mucho espacio para la decisión del juez. El Código Penal, cuando habla de conducta temeraria, cita tanto un vehículo de motor como un arma de fuego. Pocos dudan en detener a un hombre que va por la calle con una pistola en la mano, pero no lo hacen cuando va con un coche a 200 km/h", nos explica Jesús Rogés, jefe de proyectos de P(A)T (Asociación Española de Prevención de Accidentes de Tráfico), una de las organizaciones que más medidas de castigo ha reclamado para estos "conductores bala".

Sin embargo, Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, ha declarado a Autopista Online que, en su opinión, esta idea de sentar a los conductores “temerarios” en el banquillo prosperará en muy pocos casos. Para Arnaldo, los excesos de velocidad ya están tipificados y penados administrativamente, con lo que no es fácil que una denuncia penal prospere. En derecho existe lo que se denomina el “principio de Intervención Mínima del Código Penal”, que reserva los rigores de la ley para acciones muy graves.

Lejos de lo que muchos pueden pensar, la velocidad no es la principal causante de los accidentes. El alcohol es el rey de la siniestralidad: según la propia DGT, está presente en el 40 por ciento de los accidentes con víctimas.
En Francia, también ocurre. Sin embargo, en este país –decidido a convertirse en un abanderado de la lucha contra la velocidad- no se han modificado las tasas de alcoholemia. Éstas siguen en 0,5 gramos por litro de sangre. Además, si se detiene a un conductor con unas copas de más y éste no supera los 0,8 gramos, ni siquiera se le retirará el carné (en el país vecino funciona una especie de licencia por puntos: sólo si se es reincidente se puede perder el permiso).
Muchos se han mostrado extrañados por esta permisividad con el alcohol (sobre todo si tenemos en cuenta que están dispuestos a meter en la cárcel a los conductores que hayan superado en 50 km/h el límite de velocidad). Algunos incluso creen ver la poderosa mano del lobby de viticultores detrás de las normas de Tráfico. Al fin y al cabo, Francia es una de las cunas del vino.

Pero, antes de seguir con nuestro reportaje, hay que aclarar que velocidad "temeraria" no es sinónimo de "exceso" de velocidad. En la actualidad, los 120 km/h que rigen en las autopistas no son respetados por una gran parte de la población y, no por ello, se entiende que pongan en peligro la vida de los demás. El propio Joan Delort, director de Trànsit, nos ha asegurado que la velocidad temeraria es "una conducta extrema -provocada por un pequeño porcentaje de la población-". Sin embargo, la cruzada que parece vivir Cataluña ha servido para que muchos vuelvan a reclamar que no se criminalice la velocidad y que se revisen unos límites que consideran claramente obsoletos.

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