Estos coches hablan entre sí

General Motors ha presentado los primeros prototipos europeos de su programa V2V, un sofisticado sistema de comunicación entre vehículos (Vehicle to Vehicle, en inglés). La idea es que los coches intercambien mensajes en tiempo real para avisarse unos a otros de posibles emergencias o situaciones de riesgo. Llegan los coches que se hablan y se avisan del peligro.
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Estos coches hablan entre sí
Estos coches hablan entre sí

Hasta ahora, los coches han sido máquinas aisladas entre sí, comunicadas sólo por las señales, visuales o acústicas, que intercambiaban sus conductores de forma voluntaria. Sin embargo, en un futuro cada vez más cercano, los automóviles serán capaces de comunicarse entre sí, y también con motos, bicis, peatones, vehículos de emergencias, zonas de obras, señales de tráfico… Al menos, esto es lo que pretende el programa V2V de General Motors, que ha sido presentado recientemente en Madrid.

Este proyecto, englobado en el consorcio Car2Car Communications, que es parte del programa I-Cars de la Comisión Europea , trata de poner a punto una tecnología propia de intercomunicación que, a su vez, sea compatible con las tecnologías que desarrollen otros fabricantes.

La idea básica es que si los coches fueran capaces de detectar la presencia inminete de obstáculos o peligros, los accidentes se reducirían drásticamente. Así, parece fácil imaginar un sistema de comunicación a través de redes inalámbricas, tipo WLan, que ponga en contacto a los vehículos situados dentro de un determinado rango de acción. Una vez en contacto, los coches, automáticamente, intercambiarán datos de todo tipo: velocidad, posición, estado del asfalto, temperatura… También avisarán con mensajes de emergencia si se producen accidentes o averías. Los ordenadores se encargarán de procesar de inmediato esta información para avisar al conductor. En casos extremos, podrán actuar sobre los frenos, las luces de emergencia y otros sistemas de seguridad.

La técnica actual permite que todo esto se haga sin mayores complicaciones y a costos reducidos: cualquier teléfono móvil, ordenador o PDA es capaz de concectarse sin problemas a una red inalámbrica formada por diferentes equipos existentes en su entorno. El problema para implantar la tecnología de forma comercial es de orden político: queda por decidir cuál será el estándar de comunicaciones, la lengua franca que utilizarán todos los fabricantes para que sus coches puedan comunicarse entre sí y con los de su competencia. La Comisión Europea trabaja en esta estandarización y espera que pronto haya un acuerdo.

Mientras llega el consenso entre fabricantes y políticos, las marcas trabajan en sus propios desarrollos y General Motors ha decidido presentar lo más refinado de sus investigaciones. Lo ha hecho en Madrid, en las pistas de pruebas del INTA, y ha utilizado modelos de sus principales marcas: Opel, Saab, Chevrolet y Cadillac.

Combinando la comunicación wireless con localizadores de posición por satélite, GPS, los coches de GM pueden decirse unos a otros dónde están y en qué condiciones se encuentran. Partiendo de esa base, que utiliza elementos electrónicos e informáticos, se emiten y reciben señales que los ordenadores interpretarán y repetirán hacia otros vehículos cercanos. Un principio fundamental de la comunicación, la relevancia, servirá para determinar el nivel de alerta que debe producir cada señal. En esa lógica, señales relevantes repetidas serán más creíbles y, por tanto, más importantes.

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p> Con este punto de partida, General Motors ha empezado a trabajar determinando siete posibles escenarios o situaciones ante las que sus sistemas reaccionan de forma homogénea y coordinada.

El más habitual de los casos de peligro es el que provoca un vehículo detenido por delante de nosotros. En esta situación, el coche parado emite una señal que es captada por los demás coches del entorno. Alertados, los sistemas evalúan el peligro y avisan al conductor para que tome precauciones.

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p> El mecanismo puede discriminar si el coche parado está o no en el mismo carril que emplea el vehículo que se acerca. Esto lo hace gracias al GPS y el nivel de alerta será mayor si ambos automóviles se mueven por el mismo carril.

Ya es habitual que, en caso de una frenada urgente, los coches enciendan automáticamente las luces de emergencia, el llamado “warning”. También hay casos en los que las luces de freno destellan con gran intensidad para alertar a los vehículos que se acercan de que se está produciendo la frenada. Sin embargo, el V2V de GM propone un paso más allá y hace que el coche que frena emita una señal de aviso. Los sistemas que la reciben se lo comunican a sus conductores con señales luminosas de alerta en la pantalla. Lo mejor es que no hace falta contacto visual entre los coches: las señales superan obstáculos físicos y alertan de una frenada al otro lado de una curva ciega sin problemas.

A veces, no es necesario que se produzca una frenada de emergencia para que exista un riesgo de alcance. Es suficiente con circular a velocidad muy reducida, algo que es frecuente en atascos o en carreteras de segundo y tercer orden. Para estas situaciones, el sistema V2V también tiene soluciones. Si los ordenadores detectan que el coche circula muy despacio o se para, emiten inmediatamente un aviso de peligro y, además, esperan instrucciones de los vehículos que se acercan. Si estos no comunican que han entendido la amenaza, las luces de emergencia del coche parado empiezan a destellar rápidamente para alertar al otro conductor. Si todavía así no hay síntomas de reacción en el automóvil que se aproxima, sus aparatos empezarán a emitir agudas señales acústicas y el asiento vibrará enérgicamente. Todavía habrá tiempo para que el conductor reaccione.

Ya hemos visto en otros modelos, incluso en coches que ya se venden, sistemas que avisan de que hay algún otro vehículo u objeto en el ángulo muerto, fuera del alcance de los retrovisores y, por tanto, creando un grave riesgo en caso de cambio de carril. Otros fabricantes lo hacen con sensores de proximidad, pero General Motors prefiere que los coches se avisen unos a otros de que están peligrosamente cerca y poco visibles.

Así, la señal del coche que está en el ángulo muerto es rápidamente detectada y una luz parpadeante se iluminará en el pilar delantero del lado afectado para advertirnos del peligro. Si la ignoramos e iniciamos un cambio de carril, la luz empezará a parpadear y el asiento vibrará por el lado en que se encuentra el riesgo. Es realmente difícil no darse cuenta de que algo pasa.

Una de las aplicaciones más prácticas que General Motors nos ha mostrado dentro del programa V2V es el aviso de que se aproximan vehículos de emergencia. La innovación es que, además de alertarnos de la cercanía de una ambulancia, un coche de policía o de bomberos, el sistema dice por dónde se aproxima. Los técnicos de GM se han dado cuenta de que, a veces, en el tráfico urbano, es muy difícil saber desde dónde llega el sonido de una sirena. Con esta idea, las señales de los vehículos de emergencia son interpretadas por el ordenador del coche, que muestra un aviso y un gráfico en el que se ve por dónde se acerca. Incluso hay señales que conminan al conductor a echarse a un lado… Muy expeditivo.

Igual de interesante es la advertencia de que nos acercamos a una zona de obras. Si las balizas y señales que emplean los constructores son capaces de emitir señales de aviso, los coches podrán recibirlas y avisar al conductor de la proximidad de este peligro. Además, el sistema informa de la velocidad máxima permitida en el tramo y de los metros que faltan para que empiece.
Esta variante es muy útil, porque dota a las señales de tráfico de una gran capacidad de intervención en el orden rodado. Si las señales, sean estables o provisionales, tienen la capacidad de recibir información desde un centro de control, podrán comunicar rápidamente esos datos a los coches que pasen cerca. Es un sistema de transmisión mucho más rápido que los mensajes que se emiten ahora a través de emisoras de radio.

En este sentido de hacer señales inteligentes, una solución realmente ingeniosa propone introducir en el sistema de comunicación a los semáforos. Si los coches se comunican con ellos, podrán saber si es necesario aumentar el tiempo de apertura o si es preciso cerrar el paso en una u otra dirección. Si, además, los peatones, ciclistas, motociclistas… también llevan emisores de señales, la información que reciban los semáforos será más completa y podrán gestionar mejor el tráfico. Incluso podrán alertar de peligros por sí mismos.

General Motors deja el plato fuerte para el final: la alerta de posible colisión en un cruce. Muchos de los accidentes que se producen en entorno urbano tienen lugar en las intersecciones, cuando alguien se salta un semáforo, un ceda el paso o un stop. También hay mucho peligro en los cruces con poca visibilidad de carreteras secundarias. La posibilidad de que los vehículos se comuniquen minimiza el riesgo en estas situaciones, ya que todos los automóviles que se aproximan a un cruce saben lo que están haciendo los demás.

De esa forma, si un conductor va decido a saltarse una señal de detención, el coche informará a los demás de su velocidad y posición. Los otros ordenadores calcularán trayectorias, velocidades y tiempos y determinará que ese coche no va a parar. Inmediatamente alertarán a sus conductores con señales visuales. Si la amenaza persiste, se activarán los avisos acústicos y vibrará el asiento… En caso de que el peligro sea extremo, incluso se dará un toque al freno para apoyar a una posible frenada de emergencia.

Para los que disfrutamos con las innovaciones tecnológicas, probar estos coches inteligentes es una gran satisfacción. Soluciones e ideas que hace unos años parecían ciencia ficción son ahora realidades palpables, comerciales, incluso baratas.

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p> Es verdad que algunas funciones son todavía toscas y necesitan más refinamiento. Por ejemplo, nos parece que el aviso de posible colisión en cruce da la alerta algo tarde. También esperábamos que los avisos de emergencia inminente fueran más claros, porque, en estos prototipos de General Motors, hay momentos en que el habitáculo, invadido de luces, pitidos y vibraciones, se convierte en una desconcertante feria y puede despistar más que ayudar… Pero también es verdad que esto es sólo el principio y que, para ser un primer paso, es muy esperanzador.
Ahora hay que confiar en que las autoridades respalden con decisión estos trabajos y que la Comisión Europea honre sus promesas y financie la investigación y su consiguiente desarrollo. Sólo así se podrán expandir estas tecnologías que, hasta que no sean prácticamente universales, no garantizarán una eficacia plena. Ahora mismo, la polémica parece centrada en las frecuencias de emisión que deben utilizar los equipos. Es un problema meramente político que debe ser desbloqueado cuanto antes. Después, habrá que esperar unos años para que los estándares se generalicen y los equipos se implanten masivamente. Pero General Motors espera que, a mediados de la próxima década, esta tecnología esté ya al alcance de todos los consumidores. Estaremos entonces aproximándonos a un mundo con carreteras mucho más seguras.

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