En busca del menor consumo

Posiblemente, el año 2000 será recordado en un futuro en España como en el que empezó a hablarse de forma masiva de Internet, en televisión el país estuvo pendiente de Gran Hermano y el precio de los carburantes subió, subió y subió. Por primera vez en las últimas décadas, fabricantes, políticos, ingenieros y consumidores han sido conscientes de la necesidad imperante de reducir la dependencia energética del petróleo y conseguir que los nuevos vehículos optimicen el consumo de combustible.
Autopista -
En busca del menor consumo

Los conductores han podido comenzar el año con una buena noticia, los carburantes siguen bajando de precio después de un año 2000 en el que, cada vez que se echaban a la carretera, las petroleras aprovechaban para encarecer la vuelta a casa. Lo cierto es que los diferentes fabricantes de automóviles llevan años preparando motores que funcionen con energía alternativa, sobre todo la pila de combustible, consiguiendo reducir las emisiones y el consumo. Pero, ¿hasta qué punto llegan los esfuerzos de la industria automovilística para ofrecernos vehículos de bajo consumo y hasta qué punto los consideramos realmente necesarios?

Los fabricantes dicen ser conscientes de la necesidad de construir vehículos menos sedientos y, según ellos, no escatiman esfuerzos en reducir al máximo el consumo de algunos de sus nuevos modelos. Sí es cierto que es la primera vez en la historia en la que la reducción del consumo de combustible juega un papel destacado en las políticas de las marcas y que, además, supone un elemento publicitario importante para promocionar los distintos modelos.

Sin embargo, en líneas generales, desde mediados de los años 60, el consumo medio de los vehículos ha bajado muy poco de los 9 litros cada cien kilómetros e incluso este valor es superado por muchos vehículos nuevos de gran cilindrada. Según datos de la Asociación de Fabricantes Automovilísticos Alemana (VDA), desde 1988 hasta 1998, el consumo medio de los vehículos nuevos ha pasado de una media de 8,7 a 7,7 litros por cada 100 kilómetros. En este sentido, la industria europea del automóvil se ha declarado dispuesta a limitar el consumo de los nuevos modelos hasta llegar a un consumo medio de 6 litros cada cien kilómetros en el año 2008.

Estas previsiones se hacen teniendo en cuenta los adelantos tecnológicos de los últimos años. Las reducciones de emisiones contaminantes y del consumo han sido posibles en algunos modelos, gracias a los adelantos técnicos. Un papel destacado han jugado los motores turbodiésel y los motores de inyección directa de gasolina. En los motores de inyección directa de gasolina, el combustible se introduce directamente en el cilindro del motor con una presión de unos 80 bar. Esto permite que el motor en el momento de la combustión disponga de una gran cantidad de aire, con el consecuente ahorro de combustible. Mitsubishi presentó esta técnica en 1995 bajo las siglas GDI, Renault lo aplica ya en el Mégane Coupé con motor 2 litros IDE. Volkswagen ha dotado de este sistema al Lupo FSI de 1.4 litros de cuatro cilindros y Audi montará este propulsor en el próximo año en su nuevo A2. BMW, Mercedes, Opel y Ford trabajan a marchas forzadas en el desarrollo de motores semejantes.

Según los expertos, la mayor parte de los fabricantes dispondrán de una mecánica de estas características, a más tardar, en 2002. Ferdinand Piëch, presidente de Volkswagen, comunicó en un congreso en Viena que en 2005 todos sus vehículos de gasolina sólo llevarán motores de inyección directa de gasolina; una técnica que permite ahorrar hasta un 20 por ciento de combustible. Uno de los obstáculos que se encuentran los fabricantes a la hora de desarrollar estas nuevas tecnologías, sobre todo el sistema de la inyección directa de gasolina, es la necesidad de disponer de combustibles limpios, bajos en azufre.

Los fabricantes pasan la pelota al tejado de las petroleras, debido a que los sistemas de inyección directa de gasolina van dotados de un catalizador de óxido nítrico que son dañados por el azufre. Por ello mismo, las asociaciones de constructores de automóviles y motores han cooperado en la publicación de la "World-Wide Fuel Charter" en la que los fabricantes de automóviles dan recomendaciones sobre la calidad de los combustibles. Los fabricantes insisten en que no pueden seguir bajando el consumo y las emisiones de sus nuevos modelos sin que se produzca una mejora en la calidad de los combustibles a utilizar.

Por el momento, el único coche de calle con un consumo inferior a 3 litros a los 100 lo comercializa Volkswagen, es el Lupo 3L TDI. La marca alemana también pretende construir anualmente unas 800.000 unidades de una especie de VW Mini, de tamaño y consumo inferiores al Lupo, destinadas al mercado chino. Pero Volkswagen va más allá ya que está preparando un coche de unos 500 kilos de peso dotado de un motor de 3 cilindros TDI que consumirá, como máximo, un litro de gasóleo cada 100 kilómetros.

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