Diabéticos al volante, sin peligro constante

No piden nada imposible, solo quieren que se les trate como al resto de los ciudadanos a la hora de conducir. Desean que no paguen justos por pecadores y que cada caso se trate de forma casi personalizada. Son los diabéticos al volante.
Autopista -
Diabéticos al volante, sin peligro constante

Obtener y mantener el carnet de conducir no es tan fácil para todo el mundo. Si no, que se lo digan a los afectados por la diabetes . Este colectivo, que suma casi el 6 por ciento de la población española y casi 153 millones de personas en todo el mundo, vive un pequeño calvario cada año a la hora de renovar este permiso. La vida del diabético tiene implícita una serie de limitaciones (régimen alimentario especial, prohibición de diversos alimentos y bebidas, inyecciones de insulina, etc) y desde las principales asociaciones de afectados se pretende que no sean muchas más. De esa manera, se pretende que no se vean limitados en una actividad tan habitual en estos tiempos como es la de la conducción. Aquí comienzan los agravios.

Si el resto de los ciudadanos debe renovar el carnet de conducir cada 10 años, los diabéticos lo han de hacer cada seis meses en el caso de los conductores profesionales y cada año en el caso de los conductores convencionales. Esta medida, todavía en vigor en el Código de la Circulación, fue adoptada en el pasado basándose en el peligro que podía suponer dejar al volante a una persona propensa a sufrir una bajada de azúcar o hipoglucemia y, por tanto, adormecimiento y pérdida de reflejos a la hora de manejar el vehículo.

Hipoglucemia es el nombre que se da a la situación en la que la concentración de glucosa en sangre es más baja de lo normal. Se desarrolla más frecuentemente en gente que se está administrando insulina o medicamentos hipoglucemiantes para tratar una diabetes. Cuando la cantidad de glucosa a disposición del organismo es escasa, aparece una falta de energía. Los síntomas varían de una persona a otra pero los más comunes son el temblor, el adormecimiento y el cansancio.

Con la normativa vigente, las personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 tratados con insulina no pueden obtener los permisos de circulación de aquellas clases que implican profesionalidad (C, D y E). De esa manera, si aportan un informe favorable de un endocrinólogo, podrían obtenerse o prorrogarse de manera excepcional esas licencias. El resto de licencias, A1, A, B1 y B.(motocicletas y automóviles que no superen los 3.500 kilogramos), se les otorga de manera usual. Los diabéticos del tipo 2 que siguen tratamiento con medicamentos antidiabéticos orales pueden conducir cualquier tipo de vehículos, aunque también deben presentar un informe favorable de su endocrinólogo para los “permisos profesionales”. Los afectados por diabetes del tipo 2 que siguen sólo un tratamiento con dieta no tienen ningún tipo de restricciones a la hora de conseguir cualquier licencia. Todo diabético que presente una situación de inestabilidad metabólica severa que precise asistencia hospitalaria y aquellos diabéticos con cuadros de hipoglucemia aguda y complicaciones crónicas de las diabetes quedan excluidos de obtener cualquier tipo de permiso.

A grandes rasgos, la diabetes consiste en una alteración del metabolismo que hace que el páncreas sea incapaz de producir o controlar la insulina que ayuda a asimilar la glucosa. En la actualidad, es incurable, pero sí controlable mediante una alimentación cuidada, ejercicio físico y una correcta medicación. Existen dos grandes tipos de diabetes.

Diabetes Mellitus I (Insulinodependientes)
En la diabetes de tipo 1, el cuerpo produce un poco o nada de insulina, se conoce como "deficiencia de insulina". Las personas que tienen diabetes de tipo 1 deben inyectarse insulina para poder vivir. Por eso, a veces, se conoce como "diabetes dependiente de insulina". Menos de una de cada diez personas con diabetes tiene el tipo 1. Aunque normalmente aparece cuando la persona es joven, este tipo de diabetes puede ocurrir a cualquier edad.
Diabetes Mellitus (No insulinodependientes)
En la diabetes de tipo 2, su cuerpo puede que todavía produzca insulina, pero puede no producir suficiente insulina ("deficiencia de insulina") o no ser capaz de utilizar correctamente la insulina que produce ("resistencia de insulina"). La diabetes de tipo 2 solía conocerse como "diabetes mellitus insulina no dependiente". Las personas que la padecen pueden ser tratadas con un plan de comidas y ejercicio adecuados, medicamentos por vía oral y/o insulina. La diabetes de tipo 2 es la más frecuente forma de diabetes y lo sufran nueve de cada diez diabetéticos. Aunque la diabetes puede darse en gente joven, la mayoría de los diagnosticados por primera vez tienen más de 40 años.

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