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Descubre a los “atraparruidos”

Uno de los grandes secretos que afrontamos a la hora de comprar un coche es cómo sonará. De acuerdo, nos podemos dar una vuelta para comprobar que ruiditos tiene, pero los “achaques” llegan con el paso del tiempo y son impredecibles. ¿Hemos dicho impredecibles? La verdad es que no es exactamente así, pues en la mayoría de los fabricantes hay un departamento que se encarga de verificar cuales serán los sonidos que desprenderá tu coche en el futuro e intentan mitigarlos…o no.
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Descubre a los “atraparruidos”
Descubre a los “atraparruidos”

Cada tipo de coche tiene que tener un sonido particular. Los deportivos deben hacer valer su potencia y permitirnos oír el rugido de su motor, las berlinas de representación, por su parte, han de ser muy silenciosas para el conductor y los ocupantes y el resto de vehículos tienen que llegar a un compromiso: sonar deportivos cuando pisamos el acelerador y apenas hacerlo cuando viajamos a velocidad de crucero.

Lograr estos objetivos es un trabajo en el que participan muchos de los agentes que se encargan de la fabricación de un coche: diseñadores, ingenieros y, especialmente, los llamados “cazarruidos”.

Un ejemplo de estos últimos es el equipo que dirige Echard Peithmann en Audi. Se trata de un departamento encargado de buscar, encontrar y acabar con los crujidos, las vibraciones y los ruidos molestos que surgen en los automóviles. Una tarea que no es nada fácil.

Así lo señala el citado Peithmann, conocido internamente con el sobrenombre de 'El Oído': 'para este trabajo no basta con tener un oído muy sensible. Se requiere también mucha paciencia, pues existen ciertos ruidos que no puedes apreciar hasta el enésimo test'.

No se trata sólo de sentarse en el puesto del conductor y escuchar, que también, sino que estamos hablando de un trabajo de gran complejidad y de larga duración. Se calcula que el análisis de ruidos puede extenderse durante un año, realizándose pruebas sobre los diferentes modelos cada cuatro o seis semanas bajo diferentes condiciones y temperaturas.

Así, podemos ver al equipo de Peithmann realizando tests tanto en el caluroso desierto africano como en el frío glaciar de los países nórdicos, probando los coches en carreteras convencionales, en circuitos preparados, en banco de rodillos, en cámaras climáticas, con dummies provistos de micrófonos, metiéndose en los maleteros de los coches, boca abajo en el puesto del copiloto…

Franz Lang, otro de los miembros del 'Equipo Cazarruidos', nos explica el porqué se realizan pruebas bajo temperaturas extremas. 'Tanto cuando hace mucho frío como mucho calor, los plásticos pierden elasticidad y adquieren coeficientes de fricción diferentes, por lo que hay más posibilidades de que se generen más ruidos', señala Lang.

Los plásticos y las piezas móviles, como asientos, puertas, juntas o guanteras, son los elementos más propensos a quebrar nuestra paz junto con el motor. Un ruido puede surgir, no obstante, de lugares y roces insospechados: el del revestimiento del techo con los pilares, el de la palanca reguladora de la altura de los asientos con el lateral de los mismos, el de los interruptores con los embellecedores…

Toda la información sobre los ruidos queda almacenada y sirve para la consulta a la hora de diseñar un nuevo Audi. En esta industria, en la que la simulación por ordenador es vital, aún queda un reducto para el ser humano, pues la percepción de los ruidos es tan subjetiva que es imposible de “sentir” por una máquina.