Del garaje al frente

El Ejército estadounidense debe renovar paulatinamente sus vehículos militares y, para ello, nada mejor que aprovechar la estructura y tecnología de los todo terrenos y pick ups de las grandes marcas norteamericanas, que, de esta forma, al mismo tiempo que se llenan los bolsillos aportan su dosis de patriotismo.
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Del garaje al frente
Del garaje al frente

Pero el tiempo pasa y el HMMWV norteamericano necesita un sustituto, ya que, como hemos visto con el ejemplo español, su tecnología ha quedado algo obsoleta. Para este cometido, ha surgido una organización: el Centro Nacional del Automóvil (National Automotive Center o NAC, en inglés). Este departamento del Ministerio de Defensa estadounidense sirve de enlace entre el ejército y la industria automovilística a la hora de fabricar automóviles militares. Entre sus principales funciones está la de estudiar y “vampirizar” cierta tecnología que se usa en automóviles y todo terrenos convencionales y adecuarla al estamento militar.

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p> Contra el terrorismo
Fruto de esta colaboración, tenemos varios ejemplos de la labor de este organismo en los últimos años. El NAC creó en 2001, unos meses antes de los atentados contra las Torres Gemelas, el prototipo SmarTruck, un vehículo que incorporaba gran parte de los “gadgets” que vemos en las películas de espías. Desde el Centro Nacional del Automóvil no se niega esta relación: “De hecho, la idea sí salió en parte del concepto de James Bond. ¿Cómo podíamos tener esta tecnología en las películas y no la poseíamos para nuestros soldados?”, reflexiona Dennis Wend, director ejecutivo de NAC.

Dicho y hecho. El prototipo, que tomaba como base un pick up convencional (un Ford F-350, exactamente), estaba más enfocado a la lucha antiterrorista. Así, no podía usarlo cualquiera, ya que para acceder a él se tiene que pasar ante un identificador de huellas dactilares. Para evitar sorpresas desagradables, cuenta con cámaras de infrarrojos en el exterior que ofrecen al conductor una visión de 360 grados y le permiten circular a oscuras; y, si hay que despistar “a los malos”, el SmarTruck puede lanzar cortinas de humo, aceite e incluso clavos. También se incluyen luces que pueden regular su intensidad hasta incluso llegar a cegar a los oponentes, carrocería y cristales blindados, GPS, y una serie de armamento como cañón láser o lanzagranadas.

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p> Si el SmarTruck se quedó en mero concepto, su reedición, el SmarTruck II, se producirá en breve. Éste, con motor híbrido y partiendo de la plataforma de un Chevrolet Silverado, servirá para acciones anti-terroristas y para el apoyo a misiones militares y humanitarias. A lo que ya ofrecía su predecesor, el SmarTruck II une un cañón que rocía pimienta para disolver manifestaciones, lanzador de misiles, puertas cargadas con alto voltaje y un telescopio de alta potencia que, según sus creadores, “puede contar el número de diamantes insertados en un anillo a una distancia de 40 kilómetros”.

El NAC también es responsable del programa COMBATT (Vehículos Tácticos con Origen Comercial) que pretende aprovechar la tecnología de la que hacen uso GM, Ford y DaimlerChrysler para adecuarla a vehículos militares y, con ello, ahorrar costes y contar siempre con los últimos avances.

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p> De este programa, que busca la sustitución paulatina del citado HMMWV, han surgido vehículos militares como los modificados Ford F-350, Dodge Ram y, más recientemente, el Chevrolet Silverado.

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p> El “F-350 militar” cuenta con una mayor capacidad de carga (hasta 5.715 kilogramos), una suspensión endurecida, absorbedores de impactos de alta resistencia, amortiguadores de aire suplementarios y un sistema de inflado automático anti-pinchazos. También la presión de los neumáticos se ajusta a la carga y a las condiciones del terreno y, gracias a un endurecimiento de la carrocería, se evita la corrosión, lo que le permite actuar en temperaturas extremas.

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p> El Dodge Ram y el Chevrolet Silverado que usará el ejército estadounidense cuentan además con un motor de pila de combustible que los confiere una gran autonomía y los hace invisibles ante les detectores de calor de los lanza misiles.

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p> El uso de la pila de combustible en vehículos militares puede ser beneficioso para la industria automovilística y para el usuario, ya que el ejército puede pagar más por esta tecnología y “popularizarla”. No hay que olvidar que muchos de los grandes inventos de este siglo los desarrolló el estamento militar; si no, pensemos en los microondas, los mandos automáticos de las puertas de los garajes o el mismísimo Internet.

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