Cuestión de posturas

Más de mil personas salvarían cada año la vida si se abrocharan correctamente el cinturón de seguridad; el 41 por ciento de las muertes infantiles en los países industrializados se producen en accidentes de tráfico porque los niños no van bien sujetos; en el 95 por ciento de los siniestros, alguno de los ocupantes sufre el llamado “latigazo cervical” por no llevar colocado adecuadamente el reposacabezas. ¿No crees que ya es hora de aprender cómo debemos sentarnos en el vehículo?.
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Cuestión de posturas
Cuestión de posturas

La DGT ha lanzado una nueva campaña publicitaria destinada a fomentar el uso del cinturón de seguridad en el vehículo.

No es la primera vez. El máximo organismo de tráfico de nuestro país lleva ya muchos años alertando sobre la poca o mala utilización de este sistema de seguridad y el resultado continúa siendo el mismo: nos montamos en el coche y olvidamos ponérnoslo, sobre todo si viajamos en la parte trasera.

Según datos de la DGT de octubre de 2002, tan sólo un 20 por ciento de las personas que viajan por zonas urbanas en los asientos traseros de un vehículo lleva puesto el cinturón, cifra que se eleva al 60 por ciento si de quien hablamos es del conductor. Este escaso porcentaje se debe a la opinión generalizada de que por ciudad no hace falta utilizar el sistema, porque la velocidad del vehículo no es muy elevada. Sin embargo, se suele ignorar que las marcas efectúan sus “crash-tests” generalmente a velocidades inferiores a 60 km/h y detectan lesiones muy graves cuando los “dummies” no llevan puesto el cinturón. En zonas interurbanas, por su parte, el 40 por ciento de las personas que marchan en los asientos traseros utiliza la banda de protección, el 85 por ciento en el caso de los conductores y acompañantes delanteros.

Estas cifras contrastan con las que nos ofrecen los expertos en materia de seguridad vial. Según informa Tráfico, el uso del cinturón de seguridad reduce al menos entre un 30 y un 40 por ciento el riesgo de muerte en accidente de tráfico y, lo que es más escalofriante, salvaría la vida cada año a unas 1.000 personas en las carreteras españolas. Además, esta práctica evitaría también más de la mitad de las lesiones en la cabeza y casi una tercera parte de las heridas torácicas y abdominales.

Con semejantes registros, queda claro que hablamos de uno de los elementos más eficaces en cuanto a protección. De hecho, un reciente estudio de la revista British Medical Journal, que analiza las relaciones entre el tráfico y la salud, ha concluido que la protección que ofrece el airbag en caso de colisión entre vehículos es inferior a la que proporcionan los cinturones de seguridad. El informe señala que el primer sistema reduce el riesgo de muerte en un 8 por ciento, mientras que el segundo lo hace en un 65 por ciento. Pero no basta con llevar simplemente puesto el cinturón. Éste, además, debe estar perfectamente ajustado para evitar el denominado “efecto submarino” (el cuerpo se desliza por debajo del cinturón, hacia la zona de los pedales).

El uso correcto del cinturón de seguridad implica adoptar obligatoriamente una serie de posiciones básicas. En primer lugar, colocaremos la banda horizontal lo más baja posible, entre la pelvis y los muslos, jamás sobre el abdomen. La banda diagonal, por su parte, tiene la misión de sujetar el hombro, por lo que la apoyaremos a medio camino entre la clavícula y el cuello. Una vez que sabemos cómo colocar cada una de las bandas, hay que cerciorarse de que ninguna de éstas se encuentre retorcida o enganchada, ya que, de ser así, no ajustará correctamente y, por tanto, disminuirá o anulará la efectividad del sistema. Si el cinturón dispone de reglaje en altura, lo ajustaremos para que quede lo más cerca posible del hombro (siempre con comodidad).

Es fundamental que sepamos que el asiento y el reposacabezas son elementos que complementan el cinturón de seguridad. El ya mencionado “efecto submarino” se puede evitar fácilmente si el respaldo de la butaca no está demasiado reclinado e impide que nuestro cuerpo se deslice por debajo de la banda horizontal. Jamás hay que utilizar “pinzas” que puedan dar holgura al cinturón, volviéndolo ineficaz.

Por último, debemos concienciarnos de la trascendencia que tiene utilizar el cinturón siempre que viajemos en los asientos posteriores de un vehículo. No sólo por nuestra seguridad personal, sino también por la de los pasajeros que ocupan las plazas delanteras: en caso de colisión, una persona que no lo lleva puesto es propulsada hacia delante con una fuerza equivalente al triple de su peso, convirtiéndose, muchas veces, en un “artefacto” mortal.

1-No utilizar cojines sobre el asiento para evitar la opresión de la cinta.
2-No usar ropas muy voluminosas que puedan dar cierta holgura al cinturón.
3-No desactivar nunca el airbag, a pesar de que muchos rumores apuntan a que en ocasiones agrava las lesiones. El cinturón unido al airbag se convierte en un elemento doblemente efectivo.
4-En viajes largos, nunca retirar o aflojar el cinturón durante un espacio de tiempo por incomodidad. Es preferible parar y descansar unos minutos a correr un riesgo absolutamente innecesario.
5-Antes de abrochar el cinturón, colocar el asiento en la postura que vamos a mantener regularmente, para que sea lo más efectivo posible.
6-Una vez abrochado, tirar de la banda diagonal de abajo a arriba para que la cinta quede perfectamente tensa.
7-Intentar siempre que todo vaya bien sujetos en el habitáculo, pues, aunque llevemos bien colocado el cinturón de seguridad y estemos firmemente acoplados al asiento, los objetos sueltos (en la bandeja trasera, en las piernas de los ocupantes, etc.)pueden convertirse en auténticos proyectiles incontrolados, al salir despedidos en caso de accidente.

Las mujeres embarazadas son, probablemente, quienes más precaución deben tomar a la hora de iniciar un viaje a bordo de un vehículo. Un uso incorrecto del cinturón de seguridad puede convertirse en un serio peligro tanto para su salud como para la del feto. Por ello, este sistema debe colocarse en la posición adecuada, es decir, con la banda superior entre los senos y con la pélvica situada por debajo del abdomen, a la altura de las ingles. Sin embargo, las investigaciones apuntan a que esta banda, bien por sí misma o bien debido a un frenazo, suele subirse con asiduidad, regresando a una posición peligrosa para la persona. Como solución a este grave problema, se ha inventado un cinturón específico para embarazadas denominado BeSafe Pregnant, homologado por la Unión Europea y probado con resultados muy positivos durante más de una década. El dispositivo se encarga de desviar la banda pélvica por debajo del abdomen -alejándola así del útero y del feto- gracias a un cojín que incorpora un amortiguador que retiene la correa y que puede colocarse en cualquiera de los asientos de un vehículo. Eso sí, este sistema debe utilizarse desde el momento en que la mujer sepa que está en estado, pues los primeros meses de embarazo son los más delicados al ser la etapa más vulnerable del feto.

También son recomendables una serie de prácticas, como aumentar la distancia entre el asiento y el volante o salpicadero. Además, dirigir el volante, si fuera ajustable, hacia el pecho, nunca hacia la cabeza o abdomen.

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