Con las pilas de combustible puestas

¿Hacemos una apuesta? Antes de 15 años tendrás un coche de hidrógeno en tu garaje. Ni el poderoso lobby petrolero podrá impedirlo. Te contamos cómo funcionan estos vehículos, cuáles son las pruebas a las que se enfrentan, qué escollos deben salvar... Además, te puedes adelantar al futuro y darte con nosotros una vuelta en uno de estos modelos.
Autopista -
Con las pilas de combustible puestas
Con las pilas de combustible puestas

Sin embargo, aún estamos muy lejos de alcanzar la sociedad libre gracias al hidrógeno. Intereses económicos, presiones políticas, impedimentos tecnológicos, relaciones diplomáticas... las piedras en el camino amenazan seriamente el avance del coche de hidrógeno.

Muchos se preguntan por qué el presidente de Estados Unidos, miembro del clan de petroleros Bush, defiende este tipo de automoción. El Partido Demócrata lo ha llegado a acusar de crear una “cortina de humo” para que la opinión pública no vea cómo autoriza la perforación petrolífera en zonas protegidas como Alaska. Otros aseguran que, ante todo, pretende que el hidrógeno se cree a partir de hidrocarburos, por lo que no se acabará la dependencia del petróleo.

Además, hoy por hoy, extraer hidrógeno no es barato ni limpio. Si utilizamos carbón, no se solucionan los problemas de emisión de gases. Si se recurre a la energía nuclear, los residuos perdurarán durante milenios. Las energías alternativas –solar, eólica, etc- no son precisamente económicas y también tendríamos que contemplar cuánto nos costaría la infraestructura necesaria.

Según los cálculos de BP, el coste del hidrógeno entregado al cliente es alrededor de diez veces más que el coste de la gasolina. Claro que estos datos nos los aporta una petrolera.

Los detractores también tienen otro frente abierto: muchas de las pilas de combustible actuales precisan platino, cuya producción (normalmente en minas a cielo abierto) es tremendamente cara y contaminante.

Muchos ecologistas aseguran que se superarán esos escollos. Una idea que cobra cada vez más fuerza es “el secuestro de CO2 que se emite a la atmósfera: podríamos almacenarlo en fondos marinos o en yacimientos agotados. Libraríamos a la atmósfera de unas cuantas toneladas de gases contaminantes y tendríamos una despensa disponible para crear hidrógeno.

Ahorrarán dinero, vidas; hay quien dice que incluso pueden acabar con la pobreza y salvar al planeta de la contaminación. Nosotros, además, hemos descubierto que pueden hacer que conducir sea mucho más divertido y eficaz.

Durante el año pasado California sufrió tremendos apagones eléctricos. El estado se quedó a oscuras y a muchos “se les encendieron las luces”: si tan sólo uno de cada 25 coches hubiera sido de hidrógeno, se podría haber ecendido toda la ciudad. Y es que estos vehículos están considerados como pequeñas centrales eléctricas móviles.

Imagínate: te vas de acampada con tu coche y puedes instalar en el campo todos los electrodomésticos. Hay algunos que ya hablan de conectar toda la casa al automóvil. Honda trabaja en pequeñas estaciones de servicio que cada usuario podrá instalar en su propio domicilio y así generar hidrógeno tanto para sus vehículos como para alimentar toda la vivienda.

Los estadounidenses ya han pensado en todas estas posibilidades. Su industria militar trabaja en ello y cuenta con impresionantes unidades móviles para llevar al frente. También hay versiones más lúdicas y divertidas. GM tiene listo un prototipo que denomina “Glam on the go”: estaríamos ante un auténtico salón de belleza rodante. Secadores, jacuzzis, rayos uva... todo a punto para que, cuando llegues a tu destino, no se noten las horas de viaje.

Las corrientes más optimistas aseguran que el hidrógeno incluso acabará con la pobreza. Los países del Tercer Mundo podrían utilizar su sol para crearlo y algunos no descartan que los gobiernos más ricos pudieran hacer “donaciones en forma de energía”. No podemos pasar por alto que, en la actualidad, más de un tercio de la humanidad no tiene acceso a la electricidad.

Los estadounidenses se han quedado muy atrasados en cuanto a automoción limpia se refiere. Europa es la tierra del Diésel y de los motores de gasóleo más avanzados y menos contaminantes. Por su parte, los japoneses son los auténticos gurús de los vehículos híbridos.

Galería relacionada

Economía del hidrógeno

Historias
LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Una historia de amor de ida y vuelta a bordo de un MINI....

Por espacio y tecnología, el MINI Countryman se establece como una de las opciones má...

No es una afirmación gratuita, sino el resultado de un estudio del INSIA, uno de los ...

Por la ciudad, a la montaña, de viaje, solo, en pareja o en familia... pero siempre d...

Con las proporciones más deportivas y el dinamismo de conducción de un turismo, pero ...

Los ganadores de un juego de neumáticos todo tiempo Bridgestone Weather Control A005 ...