Los coches que salvarán vidas

En el futuro, los coches tendrán capacidad de decisión propia en caso de que detecten la inminencia de un accidente. Podrán frenar, cambiar de carril, avisar a las emergencias… Ese futuro de vehículos inteligentes ya está a la vuelta de la esquina. La Comisión Europea se ha empeñado en que los conduzcamos cuanto antes.
Autopista -
Los coches que salvarán vidas
Los coches que salvarán vidas

Muy pronto, nuestro coche percibirá mucho antes que nosotros la inmediatez de un accidente. Antes de que éste ocurra, su cerebro electrónico decidirá cuál es la mejor forma de reaccionar y dará las órdenes precisas para que ruedas, frenos, dirección, ayudas electrónicas, cinturones de seguridad y otras medidas empiecen a trabajar. Si, a pesar de todo, no es capaz de evitar el impacto, el coche evaluará los daños y pedirá ayuda a los servicios de emergencia.

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p> Esto, que parece ciencia-ficción, es lo que se ha propuesto la Comisión Europea a través de su programa i-Cars, una iniciativa destinada a promover y promocionar los llamados “coches inteligentes”, o “intelligent cars”, en inglés.

El proyecto, que se puso en marcha el año pasado, acaba de ser presentado por la comisaria europea de Medios de Comunicación y Sociedad de la Información, Viviane Reding. En una llamativa presentación celebrada en Bruselas, y en la que Autopista.es estuvo presente, la comisarioa explicó que hay unos 300 millones de conductores en toda Europa, una cantidad enorme de personas a las que les gustaría conducir con menos problemas, con menos retrasos, con menos riesgos de resultar perjudicadas por un accidente. “La iniciativa i-Cars es un intento de movernos hacia una nueva situación en la que no haya más choques y en la que las congestiones de tráfico se hayan reducido drásticamente”, remachó Reding.

En la postura de la Comisión Europea hay un argumento fundamental: la tecnología es la base imprescindible para acabar con los peligros del tráfico. Por eso, se han propuesto trasformar los coches en máquinas dotadas de algo muy parecido a un cerebro propio.
En general, la Comisión calcula que se podrían reducir 1.500 muertes anuales simplemente con que un 0,6 por ciento de los coches llevaran algún sistema de ayuda para mantenerse en el carril correcto(En Europa mueren casi 40.000 personas al año en siniestros de circulación). Otros aparatos, como los que vigilan para que el conductor no se duerma, podrían evitar el 9 por ciento de todos esos accidentes mortales.

Es decir, los datos demuestran que el incremento de la inversión tecnológica redunda directamente en vidas salvadas. Con este planteamiento nace la iniciativa i-Cars, un ambicioso programa de apoyo a instituciones públicas y privadas que investigan y desarrollan nuevas tecnologías capaces de prevenir los accidentes o, en todo caso, reducir su impacto. Este programa i-Cars está asociado al plan e-Safety, otra iniciativa de la Unión Europea para aplicar las nuevas tecnologías a la seguridad vial.

En su exposición, la comisaria Reding recordó los objetivos que se ha propuesto la Unión Europea en materia de tráfico rodado. Antes de 2010, la Unión debería haber reducido a la mitad el número de muertos en accidente que se registró en 2002. Es decir, bajar de unos 50.000 fallecidos a “sólo” 25.000. Sin embargo, a falta de cuatro años para que se llegue al 2010, la reducción de muertes no va por buen camino. Se han logrado avances, pues en 2005 el número de víctimas fue de 41.600, pero el ritmo de reducción no es el deseado.
Además, la Unión Europea quiere aligerar los enormes costes sociales que se derivan de los problemas del tráfico. Así, sólo por los daños causados por las congestiones, la Unión paga 50.000 millones de euros al año, un 0,5 por ciento de su PIB. Al paso que vamos, estos costes se habrán duplicado en 2010.
Los accidentes cuestan cada año 200.000 millones de euros, el equivalente al 2 por ciento del PIB de toda la Unión.
Por último, cada día, 7.500 kilómetros de las carreteras de todo el continente sufren atascos y, además, el transporte rodado se lleva el 83 por ciento de la energía consumida por el transporte en Europa, lo que equivale al 26 por ciento del consumo total energético de los 25 países miembros de la Unión.

Arropando la iniciativa i-Cars, la Comisión Euroea ha montado un foro denominado E-Safety Forum que funciona como una plataforma en la que se relacionan más de 150 instituciones relacionadas con la seguridad vial. Entre sus miembros está ACEA, la patronal europea de los fabricantes de coches. También ERTICO, la asociación de empresas que investigan en tecnología para la seguridad en carretera.

En Bruselas, bajo un frío invernal, los que asistimos a la presentación del proyecto pudimos ver (y tocar) una pequeña avanzadilla de vehículos pensados para un mundo futuro.
En las inmediaciones del Autoworld Museum de Bruselas, varias empresas y consorcios investigadores habían desplegado lo más avanzado de sus trabajos.
En total, 32 prototipos, de los que 4 estaban en movimiento, exhibían los últimos avances en tecnología de prevención de accidentes, soporte multimedia y aviso de emergencia.

Lo más llamativo para los asistentes fueron los detectores de peatones y obstáculos, dispositivos que, a través de radar o láser, reconocen la presencia de personas u objetos y avisan al conductor al tiempo que actúan sobre los frenos.
Si quieres saber más, no dejes de leer el resto de este reportaje.

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