Los coches importados hunden el sector

Un aumento de nuestro nivel de vida hace que, cada vez más, los españoles elijamos coches de mayor tamaño, potencia y equipamiento. Éstos, en un 75 por ciento de los casos son de importación. La consecuencia: aumenta el déficit comercial del sector.
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Los coches importados hunden el sector
Los coches importados hunden el sector

El sector español del automóvil, que en las estadísticas del Ministerio de Industria Turismo y Comercio además de a los turismos engloba también a las motocicletas y a la industria de componentes, registró en 2006 un déficit comercial histórico. Además, también marcó su tercer saldo negativo anual consecutivo.

Según los datos de la Secretaría de Estado de Turismo y Comercio, facilitados a través del programa Datacomex, hasta el pasado 1 de noviembe el saldo de los intercambios comerciales del sector arrojaba unas cifras negativas de 11.222 millones de euros. El incremento del déficit fue del 32,4 por ciento respecto al año 2005.

Buena parte de la responsabilidad de estas cifras negativas la tiene el sector de los componentes. En estos últimos tiempos hemos tenido en España nutridos ejemplos de deslocalización hacia países del Este de Europa e incluso a China y otros países donde los costes son mucho menores que en nuestro país.

El pasado año fue el tercero consecutivo donde la balanza comercial del sector fue negativa. Antes, entre 1995 y 2003, el saldo fue siempre positivo exceptuando el año 1999.

Si nos centramos en el sector del los coches, fue precisamente el año 1995 el último donde se matricularon más de fabricación nacional (420.522) que de importación (413.847). Esta proporción no ha dejado de crecer, y en 2006, el 75 por ciento de los coches matriculados en España se fabricaron fuera de nuestras fronteras.

Esta tendencia es una consecuencia directa de los cambios socioeconómicos que ha sufrido España en los últimos años. El aumento de la renta media de la población española ha hecho que, cada vez más, los españoles elijamos coches más potentes, más equipados, y de mayor precio, que en su gran mayoría provienen de allende nuestras fronteras. Como contrapartida, la industria española de la automoción, que está especializada en coches de los segmentos más pequeños del mercado, pierde peso en las ventas nacionales.

Algunas fuentes del sector del automóvil han visto en este tercer déficit consecutivo un argumento más para predecir negros nubarrones sobe el futuro de esta industria española. Algo no del todo cierto, al menos a corto plazo. Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles (Anfac) auguran que «el conjunto de fábricas instaladas en España para este año 2007 es fabricar en torno a los 2.810.000 vehículos, un ligero incremento del uno por ciento respecto al año pasado».

Este déficit, relacionado como se comentaba con las deslocalizaciones, tiene su reflejo también en el empleo. Según los datos de afiliación a la Seguridad Social en el sector, los puestos de trabajo en él no dejan de disminuir desde 2004. En aquel año 171.200 personas trabajaban en el sector; al acabar 2006, el empleo era de unas 165.000 personas, 3.000 menos que a finales del ejercicio 2005.

La pasada semana la Comisión Europea (CE) anunció la propuesta de reducir hasta 120 gr/km la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que podría emitir cada vehículo en el año 2012.
De momento es sólo eso: una propuesta. No se sabe ni cómo, ni quién, ni cuándo comenzará a aplicarse esa reducción de emisiones. Pero en muchos países de Europa, los representantes de la industria del automóvil han comenzado ya ha advertir a la CE de que esto puede poner en peligro el sector.
Desde la patronal europea, conocida por sus siglas en inglés ACEA, afirman que el sector da trabajo a doce millones de europeos que pueden ver peligrar su empleo. Y, también desde ACEA, afirman que de llevarse a cabo esta regulación cada nuevo coche que se venda se encarecerá entre 2.400 y 3.000 euros.
Una cifra que, desde la española Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles (Anfac) ven como un peligro para la industria nacional. Argumentan que, dado que en España se fabrican mayoritariamente coches de segmentos pequeños, éstos se verían peligrosamente afectados por el sobrecoste que supondría adaptarlos a la nueve legislación anticontaminante. Un portavoz de Anfac, precisó a AUTOPISTA.ES que, «tal y como se ha planteado de momento esta reducción de emisiones, la industria automovilística española sería una de las más perjudicadas». Dicen desde Anfac, que no hay más que ver el tremendo porcentaje de incremento del precio que supondrían 3.000 euros en coches con un precio en torno a 12.000.

La pasada semana la patronal europea, ACEA, también afirmaba que los consumidores no quieren coches eficientes y poco contaminantes, sino seguros y equipados. Algo que también casa con los gustos demostrados por los conductores españoles: en el pasado año apenas un ocho por ciento de los turismos que se vendieron emitían 120 gr/km o menos. Todo un síntoma de lo que deben cambiar las cosas en los próximo cinco años.

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