Citroën C6

Tras un periodo sin oferta en el segmento alto, la marca francesa regresa al terreno de las berlinas de representación con un vehículo muy lujoso y refinado que pretende rivalizar con modelos de la talla del Audi A6, BMW Serie 5 o Mercedes Clase E. Sus principales argumentos son su diseño vanguardista, la enorme carga tecnológica y el extenso equipamiento que incluye de serie. Está disponible a partir de 44.800 euros.
-
Citroën C6
Citroën C6

Inicialmente, la gama está compuesta únicamente por un motor de gasolina de seis cilindros en V de tres litros de capacidad y 215 CV de potencia y casi 30 mkg de par máximo, y otro Diesel de similar arquitectura, de 2,7 litros y 207 CV con 45 mkg de par motor, estrenado en Land Rover y utilizado en otros modelos de Jaguar y Peugeot. En ambos casos, la transmisión está confiada a una caja automática de uso secuencial y seis marchas que permite una suavidad de movimiento excepcional (ya te hemos hablado de ella en diferentes ocasiones).

Está prevista para este mismo año la incorporación de una mecánica Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros de capacidad y 170 CV de potencia como versión de acceso a la gama, aunque la marca no ha facilitado los precios de esta versión “básica”.

Tanto la mecánica Diesel como la de gasolina se encuentran disponibles en tres diferentes niveles de terminación, denominados C6, C6 Palas y C6 Exclusive, en función del equipamiento incluido (puedes ver su dotación si pinchas en la pestaña “Equipamiento” en la parte superior de la página). Citroën ha cerrado bastante las posibilidades de ampliación de equipamiento, limitando las opciones a la pintura metalizada (900 euros), el equipo de sonido HIFI con navegador y las ventanillas laminadas insonorizantes (3.500 euros). Estos elementos se incluyen de serie en la terminación Exclusive, dejando para ésta el techo practicable (1.000 euros) y el citado pack Premium de asientos traseros eléctricos y calefactados (1.400 euros).

El acabado interior es bueno, aunque quizá no se encuentre a la altura de modelos de renombre, como un Audi A6 o un Mercedes Clase E. Hay ciertos elementos que se han trasladado desde otros modelos de la marca, como algunos mandos e interruptores, que, aunque cumplen perfectamente su cometido y son funcionales, no transmiten la solidez y el empaque que requiere un modelo de esta categoría (tiradores de puertas, palancas de intermitentes y luces, mandos de climatización y sonido, etc.).

La instrumentación es bastante clara e intuitiva, con velocímetro digital y cuentarrevoluciones analógico y la posibilidad de proyectar algunas informaciones sobre el parabrisas delantero para evitar distracciones. Además, el interior se encuentra salpicado por multitud de huecos, bandejas y guanteras con tapa para poder guardar documentos en ellos y está perfectamente aislado del motor, de manera que apenas se filtran ruidos parásitos al habitáculo.

Durante la toma de contacto efectuada con el modelo por los alrededores de Madrid tuvimos la oportunidad de disfrutar de verdad del asiento trasero, que es la posición más interesante en un modelo de estas características (la unidad probada contaba con el atractivo Pack Premium). Además, Citroën puso a nuestra disposición a un amable conductor para trasladarnos en nuestros desplazamiento

La primera sensación que se percibe, aparte del enorme espacio disponible para las piernas y el buen acceso al habitáculo, es que el coche “flota” sobre la carretera. Apenas se notan los baches, casi no hay balanceo de la carrocería y no se aprecian ruidos ni vibraciones del motor. Todos los movimientos se producen de forma suave y pausada, como si ocurrieran “a cámara lenta”. Incluso circulando por ciudad se vive una sensación de calma, de aislamiento, impropia de un habitáculo de coche. Si aún queremos relajarnos más, bastará con pulsar sobre el botón de inclinación del asiento, que se encargará de desplazar la banqueta hacia delante y reclinar el respaldo para echar una cabezada. Desde luego, así da gusto viajar...

Inicialmente, la gama está compuesta únicamente por un motor de gasolina de seis cilindros en V de tres litros de capacidad y 215 CV de potencia y casi 30 mkg de par máximo, y otro Diesel de similar arquitectura, de 2,7 litros y 207 CV con 45 mkg de par motor, estrenado en Land Rover y utilizado en otros modelos de Jaguar y Peugeot. En ambos casos, la transmisión está confiada a una caja automática de uso secuencial y seis marchas que permite una suavidad de movimiento excepcional (ya te hemos hablado de ella en diferentes ocasiones).

Está prevista para este mismo año la incorporación de una mecánica Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros de capacidad y 170 CV de potencia como versión de acceso a la gama, aunque la marca no ha facilitado los precios de esta versión “básica”.

Tanto la mecánica Diesel como la de gasolina se encuentran disponibles en tres diferentes niveles de terminación, denominados C6, C6 Palas y C6 Exclusive, en función del equipamiento incluido (puedes ver su dotación si pinchas en la pestaña “Equipamiento” en la parte superior de la página). Citroën ha cerrado bastante las posibilidades de ampliación de equipamiento, limitando las opciones a la pintura metalizada (900 euros), el equipo de sonido HIFI con navegador y las ventanillas laminadas insonorizantes (3.500 euros). Estos elementos se incluyen de serie en la terminación Exclusive, dejando para ésta el techo practicable (1.000 euros) y el citado pack Premium de asientos traseros eléctricos y calefactados (1.400 euros).

El acabado interior es bueno, aunque quizá no se encuentre a la altura de modelos de renombre, como un Audi A6 o un Mercedes Clase E. Hay ciertos elementos que se han trasladado desde otros modelos de la marca, como algunos mandos e interruptores, que, aunque cumplen perfectamente su cometido y son funcionales, no transmiten la solidez y el empaque que requiere un modelo de esta categoría (tiradores de puertas, palancas de intermitentes y luces, mandos de climatización y sonido, etc.).

La instrumentación es bastante clara e intuitiva, con velocímetro digital y cuentarrevoluciones analógico y la posibilidad de proyectar algunas informaciones sobre el parabrisas delantero para evitar distracciones. Además, el interior se encuentra salpicado por multitud de huecos, bandejas y guanteras con tapa para poder guardar documentos en ellos y está perfectamente aislado del motor, de manera que apenas se filtran ruidos parásitos al habitáculo.

Durante la toma de contacto efectuada con el modelo por los alrededores de Madrid tuvimos la oportunidad de disfrutar de verdad del asiento trasero, que es la posición más interesante en un modelo de estas características (la unidad probada contaba con el atractivo Pack Premium). Además, Citroën puso a nuestra disposición a un amable conductor para trasladarnos en nuestros desplazamiento

La primera sensación que se percibe, aparte del enorme espacio disponible para las piernas y el buen acceso al habitáculo, es que el coche “flota” sobre la carretera. Apenas se notan los baches, casi no hay balanceo de la carrocería y no se aprecian ruidos ni vibraciones del motor. Todos los movimientos se producen de forma suave y pausada, como si ocurrieran “a cámara lenta”. Incluso circulando por ciudad se vive una sensación de calma, de aislamiento, impropia de un habitáculo de coche. Si aún queremos relajarnos más, bastará con pulsar sobre el botón de inclinación del asiento, que se encargará de desplazar la banqueta hacia delante y reclinar el respaldo para echar una cabezada. Desde luego, así da gusto viajar...

Inicialmente, la gama está compuesta únicamente por un motor de gasolina de seis cilindros en V de tres litros de capacidad y 215 CV de potencia y casi 30 mkg de par máximo, y otro Diesel de similar arquitectura, de 2,7 litros y 207 CV con 45 mkg de par motor, estrenado en Land Rover y utilizado en otros modelos de Jaguar y Peugeot. En ambos casos, la transmisión está confiada a una caja automática de uso secuencial y seis marchas que permite una suavidad de movimiento excepcional (ya te hemos hablado de ella en diferentes ocasiones).

Está prevista para este mismo año la incorporación de una mecánica Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros de capacidad y 170 CV de potencia como versión de acceso a la gama, aunque la marca no ha facilitado los precios de esta versión “básica”.

Tanto la mecánica Diesel como la de gasolina se encuentran disponibles en tres diferentes niveles de terminación, denominados C6, C6 Palas y C6 Exclusive, en función del equipamiento incluido (puedes ver su dotación si pinchas en la pestaña “Equipamiento” en la parte superior de la página). Citroën ha cerrado bastante las posibilidades de ampliación de equipamiento, limitando las opciones a la pintura metalizada (900 euros), el equipo de sonido HIFI con navegador y las ventanillas laminadas insonorizantes (3.500 euros). Estos elementos se incluyen de serie en la terminación Exclusive, dejando para ésta el techo practicable (1.000 euros) y el citado pack Premium de asientos traseros eléctricos y calefactados (1.400 euros).

El acabado interior es bueno, aunque quizá no se encuentre a la altura de modelos de renombre, como un Audi A6 o un Mercedes Clase E. Hay ciertos elementos que se han trasladado desde otros modelos de la marca, como algunos mandos e interruptores, que, aunque cumplen perfectamente su cometido y son funcionales, no transmiten la solidez y el empaque que requiere un modelo de esta categoría (tiradores de puertas, palancas de intermitentes y luces, mandos de climatización y sonido, etc.).

La instrumentación es bastante clara e intuitiva, con velocímetro digital y cuentarrevoluciones analógico y la posibilidad de proyectar algunas informaciones sobre el parabrisas delantero para evitar distracciones. Además, el interior se encuentra salpicado por multitud de huecos, bandejas y guanteras con tapa para poder guardar documentos en ellos y está perfectamente aislado del motor, de manera que apenas se filtran ruidos parásitos al habitáculo.

Durante la toma de contacto efectuada con el modelo por los alrededores de Madrid tuvimos la oportunidad de disfrutar de verdad del asiento trasero, que es la posición más interesante en un modelo de estas características (la unidad probada contaba con el atractivo Pack Premium). Además, Citroën puso a nuestra disposición a un amable conductor para trasladarnos en nuestros desplazamiento

La primera sensación que se percibe, aparte del enorme espacio disponible para las piernas y el buen acceso al habitáculo, es que el coche “flota” sobre la carretera. Apenas se notan los baches, casi no hay balanceo de la carrocería y no se aprecian ruidos ni vibraciones del motor. Todos los movimientos se producen de forma suave y pausada, como si ocurrieran “a cámara lenta”. Incluso circulando por ciudad se vive una sensación de calma, de aislamiento, impropia de un habitáculo de coche. Si aún queremos relajarnos más, bastará con pulsar sobre el botón de inclinación del asiento, que se encargará de desplazar la banqueta hacia delante y reclinar el respaldo para echar una cabezada. Desde luego, así da gusto viajar...

Inicialmente, la gama está compuesta únicamente por un motor de gasolina de seis cilindros en V de tres litros de capacidad y 215 CV de potencia y casi 30 mkg de par máximo, y otro Diesel de similar arquitectura, de 2,7 litros y 207 CV con 45 mkg de par motor, estrenado en Land Rover y utilizado en otros modelos de Jaguar y Peugeot. En ambos casos, la transmisión está confiada a una caja automática de uso secuencial y seis marchas que permite una suavidad de movimiento excepcional (ya te hemos hablado de ella en diferentes ocasiones).

Está prevista para este mismo año la incorporación de una mecánica Diesel de cuatro cilindros de 2,2 litros de capacidad y 170 CV de potencia como versión de acceso a la gama, aunque la marca no ha facilitado los precios de esta versión “básica”.

Tanto la mecánica Diesel como la de gasolina se encuentran disponibles en tres diferentes niveles de terminación, denominados C6, C6 Palas y C6 Exclusive, en función del equipamiento incluido (puedes ver su dotación si pinchas en la pestaña “Equipamiento” en la parte superior de la página). Citroën ha cerrado bastante las posibilidades de ampliación de equipamiento, limitando las opciones a la pintura metalizada (900 euros), el equipo de sonido HIFI con navegador y las ventanillas laminadas insonorizantes (3.500 euros). Estos elementos se incluyen de serie en la terminación Exclusive, dejando para ésta el techo practicable (1.000 euros) y el citado pack Premium de asientos traseros eléctricos y calefactados (1.400 euros).

El acabado interior es bueno, aunque quizá no se encuentre a la altura de modelos de renombre, como un Audi A6 o un Mercedes Clase E. Hay ciertos elementos que se han trasladado desde otros modelos de la marca, como algunos mandos e interruptores, que, aunque cumplen perfectamente su cometido y son funcionales, no transmiten la solidez y el empaque que requiere un modelo de esta categoría (tiradores de puertas, palancas de intermitentes y luces, mandos de climatización y sonido, etc.).

La instrumentación es bastante clara e intuitiva, con velocímetro digital y cuentarrevoluciones analógico y la posibilidad de proyectar algunas informaciones sobre el parabrisas delantero para evitar distracciones. Además, el interior se encuentra salpicado por multitud de huecos, bandejas y guanteras con tapa para poder guardar documentos en ellos y está perfectamente aislado del motor, de manera que apenas se filtran ruidos parásitos al habitáculo.

Durante la toma de contacto efectuada con el modelo por los alrededores de Madrid tuvimos la oportunidad de disfrutar de verdad del asiento trasero, que es la posición más interesante en un modelo de estas características (la unidad probada contaba con el atractivo Pack Premium). Además, Citroën puso a nuestra disposición a un amable conductor para trasladarnos en nuestros desplazamiento

La primera sensación que se percibe, aparte del enorme espacio disponible para las piernas y el buen acceso al habitáculo, es que el coche “flota” sobre la carretera. Apenas se notan los baches, casi no hay balanceo de la carrocería y no se aprecian ruidos ni vibraciones del motor. Todos los movimientos se producen de forma suave y pausada, como si ocurrieran “a cámara lenta”. Incluso circulando por ciudad se vive una sensación de calma, de aislamiento, impropia de un habitáculo de coche. Si aún queremos relajarnos más, bastará con pulsar sobre el botón de inclinación del asiento, que se encargará de desplazar la banqueta hacia delante y reclinar el respaldo para echar una cabezada. Desde luego, así da gusto viajar...

Galería relacionada

Citroën C6

Te recomendamos

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...

Bridgestone nos presenta su nuevo neumático Weather Control A005, que mantiene un ren...

Casi todo cuanto imaginas se puede comprar con dinero, menos tu tiempo, pero MINI te ...

El Jaguar E-PACE tiene el honor de ser el primer SUV compacto de la historia de la ma...