Citroën C6

Citroën vuelve al segmento de las berlinas de gama alta con un modelo que basa su atractivo en su amplio equipamiento tecnológico, tanto de seguridad como de confort, y su sistema de suspensiones, que asegura un confort de marcha de primer orden.
Autopista -
Citroën C6
Citroën C6

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

La seguridad es otro de los apartados que más ha cuidado la marca francesa. Fruto de ello han sido sus excelentes puntuaciones en las pruebas de choque de EuroNCAP, donde ha logrado cinco estrellas (la máxima) en la protección a los pasajeros y cuatro (la más elevada de la historia) en la protección a los peatones en caso de atropello. Este último dígito lo logra gracias al capó activo, que se levanta 65 mm en 40 milisegundos cuando detecta una colisión con un peatón.

Los motores que llegarán en un primer momento a España son un 3.0 V6 de gasolina de 215 CV y un 2.7 V6 de gasóleo de 208 CV. Hemos tenido la ocasión de ponernos al volante de ambas versiones y nuestra sensación es que este coche necesita motores “más gordos”. El V6 de gasolina suena bastante, es agradable de conducir, pero no tiene el empuje al que nos tienen acostumbrados los Diesel de alta cilindrada. Es un propulsor que se siente más cómodo lanzado que en recorridos urbanos, pero, teniendo en cuenta el nivel de potencia y cilindrada, ninguna situación se le debe resistir.

Por su parte, el 2.7 V6 ya es conocido en modelos como el Peugeot 607 o el Jaguar S-Type, pero aquí no nos ha parecido tan “redondo”, debido al enorme peso que ha de mover (por encima de dos toneladas con un par de personas a bordo). Su ruido es algo menos “aristocrático” que el del V6 gasolina, pero nos parece más razonable tanto por confort de marcha como por consumo (8,7 litros a los 100 km en el ciclo mixto frente a 11,2).

Para Citroën también el Diesel es su favorito, pues sostiene que acumulará el 80 por ciento de las ventas de este modelo. La marca ha calculado que venderá 20.000 unidades al año en el mundo, de las que 1.300 serán en España. Los precios ya están confirmados y van desde los 44.800 euros del Citroën C6 3.0 V6 con el equipamiento básico hasta los 58.300 del Diesel con acabado Exclusive, el tope de gama.

Modelo
Potencia
Precio
Citroën C6 3.0 V6
215 CV
44.800
Citroën C6 3.0 V6 Palas
215 CV
48.600
Citroën C6 3.0 V6 Exclusive
215 CV
55.300
Citroën C6 2.7 HDI V6
208 CV
47.800
Citroën C6 2.7 HDI V6 Palas
208 CV
51.600
Citroën C6 2.7 HDI V6 Exclusive
208 CV
58.300

Vehículos del enfoque del C6 deben tener en el confort de marcha uno de sus atractivos, deben ser cómodos para el que los conduce y para quien es transportado. En este apartado la berlina de gama alta de Citroën cumple con nota y es que la marca gala siempre ha destacado en la realización de suspensiones.

El C6 cuenta con una suspensión activa de flexibilidad y amortiguación pilotada. El tren delantero es de dobles triángulos, mientras que el trasero es multibrazo con un brazo longitudinal, lo que permite una mejor absorción de las irregularidades del terreno sin que se pierda eficacia, pues se han intentado separar las funciones de guiado y filtrado.

La suspensión hidráulica dispone de dos estados de firmeza y 16 de amortiguación, en función del estilo de conducción, el terreno por el que pisemos y la propia decisión del conductor, que puede elegir, mediante un botón, unos amortiguadores más enérgicos.

La suspensión obedece a dos lógicas de funcionamiento, que Citroën denomina SkyHook y RoadHook y que van enfocadas, respectivamente, a un aumento de la comodidad para los pasajeros o, por el contrario, a unas mayores sensaciones deportivas.

El sistema de suspensiones también tiene “previstas” algunas situaciones específicas. De esta manera, si se detecta el paso de las ruedas delanteras sobre obstáculos severos (badenes, baches pronunciados), se adapta instantáneamente la amortiguación, para absorber mejor estas irregularidades. Al mismo tiempo, las suspensiones están preparadas para firmes muy degradados y, cuando se encuentra sobre ellos, se incrementa la firmeza de la amortiguación. Este elemento no necesita ninguna revisión antes de los 5 años o los primeros 200.000 km.

En nuestra toma de contacto, la mayoría de los kilómetros los realizamos sobre autopistas en buen estado, por lo que nuestras conclusiones al respecto no pueden ser las más completas. Aun así, hemos de rendirnos a la comodidad de marcha que confieren las suspensiones al conductor y a los ocupantes del vehículo, incluso cuando seleccionamos la máxima firmeza en la amortiguación. En curva, la carrocería oscila algo, pero no es nada extraño si tenemos en cuenta el peso (cerca de dos toneladas) y las inercias con las que tiene que lidiar.

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