Chevrolet Captiva

Tracción total, siete asientos, motores de 136 a 230 CV... El Captiva es un nuevo SUV preparado para imprevistos. Pero es mucho más: el primer todo camino ligero de la marca, el primer Diesel creado en las antiguas fábricas de Daewoo y el primer modelo de la compañía en ofrecer ESP.
Autopista -
Chevrolet Captiva
Chevrolet Captiva

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

Eso sí, hay multitud de modelos que ofrecen siete plazas, pero la última fila no siempre es aprovechable. En el caso del Captiva, esto no ocurre: un adulto puede viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas (incluso en la central). No hay problema con el espacio para las piernas y tampoco con la altura al techo (tampoco en la última fila).

Además, su habitáculo está repleto de guanteras y pequeños huecos. Sin embargo, entre tanto “guiño monovolumen”, echamos en falta algún sistema para desplazar la fila de asientos.

Y no nos quejamos de modularidad: se pueden plegar con facilidad todas las plazas, incluida la del copiloto. El sistema es sencillo: gracias a un amortiguador de gas, se doblan y forman una especie de doble suelo. No es necesario contar con un espacio extra (garaje o similar) para dejar los asientos. Ya se sabe: los imprevistos no avisan y el Captiva sabrá adaptarse a ellos.

Con las tres filas de asiento extendidas, el maletero queda muy reducido. Apenas podremos llevar dos maletas. Si abatimos todas las filas, contaremos con un espacio de carga de 2,51 metros de longitud, capaz de llevar más de 930 litros de equipaje (según datos oficiales).

Esta configuración 2+3+2 también impide que la rueda de repuesto vaya dentro del coche. Las unidades de prueba montaban ruedas de emergencia, que se situaban bajo el suelo del vehículo.

Un dato curioso: en estos momentos, Chevrolet construye una fábrica en las afueras de San Petersburgo que será una de las plantas que montará el nuevo Captiva.

Las familias numerosas no lo tienen nada fácil. Si quieren llevar a toda la prole cómodamente, se tienen que rascar el bolsillo y sacrificar cierto tipo de coches y optar por grandes monovolúmenes o tal vez por todo terreno de la talla y el precio de un Volvo XC 70 o de un Jeep Commander...

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