Chevrolet Corvette, 60 años de leyenda deportiva

Deseado y admirado por muchos y disfrutado por aquellos afortunados que lo tienen en sus garajes. Es el Chevrolet Corvette, uno de los deportivos más especiales que existen, y que cumple nada más y nada menos que 60 años. Siete generaciones lo contemplan, y nosotros echamos un vistazo a cada una de ellas.
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Chevrolet Corvette, 60 años de leyenda deportiva
Chevrolet Corvette, 60 años de leyenda deportiva

60 años de leyenda a sus espaldas y, viendo lo especial que se ha convertido con el paso del tiempo, suena extraño pensar que el Chevrolet Corvette estuvo a punto de ser descatalogado poco después de salir a la venta en 1953 debido al poco éxito obtenido en sus primeros meses de vida. Fue lanzado al mercado ese año en un tirada inicial de 300 unidades, todas ellas realizadas a mano. Un año antes se había dado luz verde a la fabricación del prototipo EX122, del que saldría la primera generación del Corvette y que se presentaría en el Autoshow Motorama de General Motors, en Nueva York.

Chevrolet confió en el diseñador Harley Earl para fijar las líneas del que sería el primer biplaza deportivo de General Motors y, almismo tiempo, el primer deportivo del fabricante norteamericano. Su gran logro fue la utilización de la fibra de vidrio para fabricar la carrocería, algo que no se había hecho antes. Nacía así el primer Corvette en la fábrica de Flint, Michigan (EEUU) a un precio de la época de 3.498 dólares (unos 2.700 euros al cambio actual).

El objetivo era aunar en un mismo concepto lo mejor del diseño europeo de la época con el estilo fresco de los vehículos americanos. Así nacieron las primeras 300 unidades del Corvette C1, todas en color blanco polo, interior en color rojo con dos plazas, descapotable y motor 3.8 de seis cilindros en línea ‘Blue Frame’, que entregaba 150 CV de potencia –el único Corvette de la historia con motor de seis cilindros–.

Pero cuando realmente el Corvette C1 cogió impulso fue a partir de 1956. Al público americano le encantaban los motores V8, como el del Thunderbird de Ford de 1954, que con más de 16.000 unidades vendidas en sólo un año, casi triplicaba las entregas del Corvette C1, algo más de 4.600 del C1–. La llegada del anhelado V8 de 265, además del estreno de un rediseño, provocaron el éxito que no había logrado Chevrolet con la primera entrega del Corvette.

La segunda oportunidad que se le concedió al Corvette fue aprovechada. Tan sólo un año después salió a la venta el Corvette SS, el tope de gama por aquél entonces que, si bien no traía cambios en el diseño, sí variaba en su mecánica. El motor V8 aumentaba su cilindrada de 4.342 cc a 4.637 y su potencia ascendía a 283 CV, acompañado de una nueva caja de cambios manual de cuatro marchas –antes era de tres–.

El Corvette empezaba a escribir sus primeras páginas en la historia, en las que aparece también todo un pentacampeón del mundo de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio, que participó en 1957 en las “12 Horas de Sebring” subido en un Corvette.

El primer Corvette de la historia medía 4,25 metros de largo, 1,77 de ancho y 1,31 de alto, con una batalla de 2,490 metros y un peso de 1.310 kilos. Amplio entre los deportivos de la época, y, sin embargo, pequeño para los americanos. Cuestión de tamaños…

Nació en septiembre de 1962 con el nombre de Sting Ray, dejando a un lado su carrocería descapotable y apostando por primera vez en el Corvette por la versión coupé. El nuevo Corvette C2 traía consigo chasis y carrocería completamente nuevos, destacando la nueva suspensión trasera independiente multibrazo, mientras que para la carrocería se sigue apostando por la fibra de vidrio pero con un diseño más musculoso y con más presencia.

Una de las particularidades del Corvette C2, aparte de que no se podía acceder al maletero desde el exterior, era la luneta trasera partida en dos, presente en las primeras 10.600 unidades de esta segunda generación y que se desechó al año siguiente por cuestiones de visibilidad, seguridad y practicidad en la fabricación, quedándose de esta manera un cristal completo único. El Chevrolet Corvette C2 descapotable llegaría al poco tiempo con techo de lona de accionamiento manual y ‘hard top’.

La mecánica tendría todavía más protagonismo en esta segunda generación. Sin faltar al V8 que relanzó al primer modelo, el Corvette C2 mantenía el pequeño bloque 5.4 de 250 CV –con potencias de hasta 360 CV según la versión–, hasta que llegó en 1965 el que llamaron “Big Block”, un motor mucho más potente de 6,5 litros cuyas cifras ascendían a los 450 CV. A partir de éste, llegaría posteriormente el “Turbo Jet”, con 6.997 cc de cilindrada y con la misma potencia.

De nuevo un modelo Ford, el Shelby Cobra, despertó a los ingenieros de Chevolet, que trabajaron en una versión aligerada y para competición del Corvette C2 en 1963, llamado Grand Sport. Sin embargo, tan sólo se produjeron cinco unidades antes de que los altos ejecutivos de General Motors descubriesen este proyecto secreto y lo cancelasen.

Fue la generación más larga de un Corvette –de 1968 a 1982– y también la más fructífera. La marca Corvette encerraba ya dentro de sí una reputación que le llevará en 1979 a batir los registros de producción de la historia del modelo: 53.807 unidades. El Corvette C3 es conocido en gran medida por su particular diseño del que se decía que compartía la forma de la botella de Coca-Cola.

Las leyes anticontaminación, cada vez más restrictivas, no evitaron que la nueva generación incorporase un mastodóntico motor de 7,4 litros que rendía 550 CV de potencia. En el otro lado encontramos también el V8 menos potente del Corvette, con 165 CV, una mecánica más discreta para afrontar la crisis del petróleo de 1973.

Fabricado también en fibra de vidrio, el Corvette C3 estrena carrocería, dispuesta, eso sí, en el mismo chasis que la generación anterior. También estrena el techo tipo Targa, con paneles desmontables, y la primera versión ZL-1, con un motor de 427 CV.

En el año de su lanzamiento, el Corvette C3 se ofrecía con tres transmisiones distintas: manual de tres o cuatro velocidades y una automática de tres llamada “Turbo Hydra-Matic 400 automatic”, que fue todo un éxito en la época.

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