CE quiere obligar a reducir un 25% la emisión de gases

Se desveló la incógnita. El pulso entre Medio Ambiente e Industria en Bruselas quedó en tablas. Los fabricantes estarán obligados a reducir sensiblemente sus emisiones para que la UE pueda cumplir con Kioto, pero el peso de la medida estará repartido. La industria no se encuentra satisfecha con la propuesta comunitaria y la considera “severa”.
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CE quiere obligar a reducir un 25% la emisión de gases
CE quiere obligar a reducir un 25% la emisión de gases

La Comisión Europea (CE) ha aprobado su nueva estrategia para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) procedentes de vehículos a motor. Ha propuesto la adopción de una ley que obligará a reducir las emisiones procedentes de los coches nuevos en un 25 por ciento a partir de 2012.

Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos a seguir para cumplir con el Protocolo de Kioto y quiere frenar el calentamiento global responsable del cambio climático.

Bruselas planteó recortar las emisiones de dióxido de carbono hasta alcanzar una media de 120 gramos por kilómetro, frente a los 163 gramos de media que emiten los coches en la actualidad.

La decisión fue salomónica y trató de conciliar las posiciones defendidas por los comisarios de Medio Ambiente, Stavros Dimas, e Industria, Gunter Verheugen. Este último era partidario de que no todo el esfuerzo recayera sobre los fabricantes de automóviles. Finalmente, la industria deberá adaptar su tecnología e introducir mejoras en los motores que permitan un recorte de hasta 130 gramos por kilómetro.

Los diez gramos restantes para alcanzar el objetivo deberán de reducirse mediante el empleo de biocombustibles y la mejora de elementos como el sistema de aire acondicionado o los neumáticos.

Dimas y Verheugen coincidieron en que es necesaria una ley, para que se fabriquen vehículos “más económicos, más ecológicos y más competitivos”.

Dimas destacó que la propuesta europea es “la más ambiciosa del mundo” en esta materia, aunque no deja de ser “factible y realista”.

Verheugen, por su parte, admitió que, con la nueva normativa, aumentarán los precios de los automóviles al incrementarse los costes de producción; si bien, en su opinión, ese encarecimiento se compensará con creces a largo plazo con la producción de vehículos más eficientes desde el punto de vista energético, que consumirán menos combustible.

En 1995, la Unión Europea ya se planteó legislar para reducir a 140 gramos de CO2 en 2008 las emisiones de los vehículos a motor. En 1998, las marcas alcanzaron un acuerdo voluntario para autorregularse y lograr el objetivo sin someterse a una ley. Sin embargo, la reducción hasta el momento sólo ha llegado a 163 gramos de media (un 12,4 por ciento menos que en 1995) y se estima muy improbable que los fabricantes cumplan lo prometido.

El comisario de Industria admitió que las nuevas medidas podrían afectar de forma especialmente negativa a la industria española, italiana y británica por el aumento de costes que van a suponer.

Desde su punto de vista, serán los fabricantes de vehículos pequeños y medianos –especialidad de las industrias citadas- quienes tendrán más dificultades para asumir los costes necesarios para la adaptación tecnológica. Principalmente, por la presión de la competencia de países emergentes como Brasil y China, que ofrecen menores costes y precios.

“Los automóviles que se fabrican en España corresponden a las categorías que peor podrán asumir los costes de fabricación asociados a las nuevas medidas. Las antiguas ventajas de España como país que ofrecía una mano de obra barata ya no son tales, y hoy España sufre una desventaja en la competencia, porque se encuentra en una situación periférica con respecto a este mercado europeo”, declaró Verheugen.

Pero también hay espacio para el optimismo en la industria española, pues, si se espera que los vehículos más eficientes desde un punto de vista energético sean los más competitivos, conviene señalar que varios de los modelos menos contaminantes del mercado se fabrican en España, como es el caso del Volkswagen Polo o el Ford Fiesta.

Por el contrario, pese a que se ofrecen actualmente en el mercado más de 50 modelos con emisiones inferiores a los 120 gramos de dióxido de carbono por kilómetro, sólo el 8 por ciento de los coches matriculados en España en 2006 se encontraban en este conjunto. Un dato que invita a la reflexión por parte de los consumidores.

No se han hecho esperar las reacciones y las declaraciones de todos los actores implicados en la propuesta del Ejecutivo comunitario para la reducción de los gases responsables del efecto invernadero.

Para la patronal Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), “basar la reducción de emisiones únicamente en los fabricantes de automóviles obligará a asumir sobrecostes, lo que llevará a la pérdida de empleo y a la deslocalización de la producción fuera de la UE”.

También la asociación patronal española de fabricantes de automóviles, Anfac, tildó de excesivamente severas las repercusiones para la industria de las medidas propuestas por la CE y apuntó a que podrán suponer un incremento en el precio de los automóviles de 3.000 euros de media.

Por su parte, la organización ecologista Greenpeace considera en un comunicado “una concesión” a la industria de automóviles “rebajar” su esfuerzo en la consecución del objetivo de 130 g/km, cuando la pretensión inicial era de que alcanzara los 120 g/km.

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