La carrera verde de la industria del automóvil

El constante incremento de los precios del petróleo, las normativas anticontaminación o la obsesión por consumir menos son asuntos que, paulatinamente, han ido adquiriendo un cariz trascendental en la industria de la automoción. Hoy en día, los fabricantes siguen preocupándose por vender más, pero tienen que hacerlo de una manera que sea sana y sostenible.
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La carrera verde de la industria del automóvil

5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente. Este año el tema central será la desertización, pero en una jornada tan importante, impulsada por las Naciones Unidas, todas las iniciativas son válidas para sensibilizar en el respeto a nuestro entorno y para promover diferentes acciones, no sólo desde la clase política, también desde la sociedad civil o el mundo empresarial.

Un sector industrial tan influenciado por su relación con el medio ambiente como es la automoción tiene bastante que decir en esta importante jornada. Son muchos los factores, relacionados con la preservación del entorno, que intervienen en los procesos de fabricación de los automóviles. Decisiones políticas en todos los ámbitos (local, estatal supranacional), compromisos éticos de los empresarios, coyuntura económica e, incluso, gustos del consumidor, son todos agentes que han modelado el nuevo rostro del sector automovilístico, una industria cada vez más verde, más ecológica y más respetuosa con el medioambiente, sin perder de vista el objetivo último de las ventas. Éstos son algunos de los retos a los que se enfrenta el sector del automóvil en el Día Mundial del Medio Ambiente.

Si quieres saber más sobre combustibles alternativos y sobre la relación entre industria del automóvil y medio ambiente no te pierdas esta serie de reportajes que la redacción de Autopista.es ha preparado:

  • Las gasolinas del siglo XXI


  • Con las pilas de combustible puestas

  • >Coches híbridos: ¿futuro real o moda pasajera?

    El petróleo ha terminado por configurar un nuevo orden económico mundial del que la industria del automóvil no se ha mantenido ajena. Los altos precios de esta fuente de energía han propiciado una carrera tecnológica entre las firmas fabricantes por buscar sustitutos a los carburantes tradicionales. El resultado ha sido una proliferación de modelos, motores y combustibles basados en los principios de una ciencia ecológica y alternativa.

    Las dos últimas novedades en este ámbito han sido un vehículo híbrido y un combustible. Por un lado, el grupo Scuderi, especialista en la fabricación de motores acaba de presentar un propulsor híbrido que podría revolucionar el mercado. Está basado en el sistema de cuatro tiempos de un motor de explosión, repartido en dos cilindros, y sus responsables aseguran que reduce el consumo notoriamente, mejorando la eficiencia (de un 15 a un 30 por ciento) y reduciendo la emisión de gases contaminantes a la atmósfera (de un 50 a un 80 por ciento menos de óxido de nitrógeno).

    Por otro lado, BP continúa trabajando en su gama de combustibles Ultimate, tanto gasolina como gasóleo, que según la compañía, potencian la eficacia del motor y reducen la contaminación. La segunda generación acaba de llegar al mercado con un nuevo preparado de aditivos que, como aseguran sus técnicos, en el caso del gasóleo mejora el flujo de carburante en un 380 por ciento respecto al convencional y reducen en un 23 por ciento las emisiones de monóxido de carbono a la atmósfera. Con el depósito lleno, tanto la gasolina como el gasóleo Ultimate incrementan la autonomía del vehículo en 36 kilómetros respecto a combustibles de octanaje más habitual.

    Las decisiones políticas han contribuido también a acelerar las iniciativas de la industria del automóvil por configurar un entorno más ecológico. No sólo medidas adoptadas en ámbitos supranacionales, como las normativas Euro IV o Euro V, han obligado a las marcas a adaptar sus realizaciones a las nuevas reglamentaciones. También en los espacios municipales, autonómicos o estatales, las decisiones de las clases gobernantes, plasmadas en muy variadas formas, instan a la industria a cumplir con estas exigencias.

    Así, políticas como las de movilidad urbana o los planes de energía para una zona determinada, una región o un estado, tienen una influencia final igual, o incluso mayor, que todo el acervo comunitario sobre contaminación.

    La configuración actual del sistema productivo ha provocado una centralización de las industrias en ciertas zonas y lugares. Indirectamente, esta situación ha llevado aparejada una cada vez mayor distancia entre los hogares y los centros de trabajo. Muchos empleados tienen que recorrer cientos de kilómetros para llegar a su trabajo. En Estados Unidos, por ejemplo, la media es de 100 horas al año por trabajador. Si a ello añadimos la carestía de los precios del combustible, mantener un automóvil se está convirtiendo, para algunos, en un lujo inalcanzable.

    En un escenario, cada vez más difundido, como éste, el reto de las marcas radica en la comercialización de vehículos más económicos y, por ende, menos contaminantes, un desafío en el que las nuevas tecnologías tienen un papel fundamental que desempeñar.

    Las obras de la M-30 en Madrid están dando mucho juego político. Al debate abierto tras la negativa de la Unión Europea a dar su visto bueno a los trabajos por la falta de una declaración de impacto medioambiental, se une ahora la controversia de la tala de árboles. Según datos del Ayuntamiento de Madrid, 19.000 árboles se han visto afectados. De ellos, 13.000 han sido cortados y 6.000 trasladados. No obstante, el gobierno local asegura que, en compensación, plantarán más de 250.000 ejemplares en otros lugares.

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    p> Aun así, los grupos locales en la oposición, IU y PSOE, no han tardado en acusar al ejecutivo de Gallardón por su política de tala. Los socialistas aseguran que el Ayuntamiento “ha destruido ilegalmente parques catalogados y protegidos por el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid”. Los representantes de la coalición, por su parte, tachan la actuación de “arboricidio” y afirman que Gallardón “convertirá Madrid en un bosque de palos de escobas”.

    ¿Podrán algún día las nuevas energías sustituir a las convencionales? ¿Sirven para algo las políticas medioambientales de los gobiernos? ¿En qué medida el comportamiento del conductor contribuye a contaminar más? Opina en nuestros foros sobre estos retos a los que se enfrenta toda la industria del automóvil y que, a buen seguro, modelarán su rostro en el siglo XXI.

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