Una carrera ilegal se lleva otra vida

Un polígono industrial en la periferia madrileña. Noche de fiesta. Finalmente se acude a las acrobacias con el coche y a las carreras como una forma más de divertirse pese al riesgo evidente. Un chico muere arrollado por un vehículo conducido por uno de sus amigos. Las carreras ilegales, en uno u otro formato, no son algo excepcional en la geografía española.
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Una carrera ilegal se lleva otra vida
Una carrera ilegal se lleva otra vida

Un joven de 19 años murió este sábado en la localidad madrileña de Móstoles al ser arrollado por uno de los dos vehículos, conducidos por amigos del fallecido, que disputaban una carrera ilegal en un polígono.

Al filo de la medianoche del sábado, un grupo de siete amigos pasaban el tiempo en el polígono de La Fuensanta, en Móstoles. Se encontraban de fiesta y se les ocurrió incluir las cabriolas con el coche en su entretenimiento nocturno.

Dos de ellos se pusieron a los mandos de sus vehículos, un Opel Corsa negro y un Hyundai Coupé rojo, y comenzaron a hacer trompos y otras acrobacias. Se encontraban en la Avenida de las Artes, una vía ancha y relativamente aislada.

Sin embargo, algunos vecinos se percataron de que habían comenzado a hacer carreras y avisaron a la Policía Local. En esa dinámica, uno de los jóvenes salió a la carretera para “torear” los coches de sus amigos como si de vaquillas se tratara. Uno de los conductores midió mal y arrolló a su amigo, que falleció prácticamente en el acto por la gravedad de sus heridas.

Los dos vehículos acabaron estrellándose. El Hyundai dio una vuelta de campana y chocó con los bajos de un camión aparcado. El conductor sufrió heridas de gravedad y necesitó ser rescatado por los bomberos. Actualmente está ingresado en el hospital madrileño Doce de Octubre en estado grave. El Opel Corsa impactó contra los barrotes metálicos de la valla de una empresa. Presentaba heridas leves y fue trasladado al Hospital de Móstoles.

Tanto el joven fallecido como tres más de sus acompañantes son soldados destinados en la base militar de El Goloso, en Colmenar Viejo. Al principio de la noche, en un restaurante mostoleño, uno de ellos fue apercibido por un camarero por sacar una catana en el local.

A la espera de concretarse las circunstancias que rodearon esta siniestra competición que acabó con la vida de un joven de 19 años, lo cierto es que no es la primera vez que saltan las alarmas por carreras ilegales de automóviles celebradas en la periferia madrileña.

El propio polígono industrial de la Fuensanta; la Avenida de la ONU, también en Móstoles; algunas zonas del barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles; o el barrio de Prado Santo Domingo de Alcorcón han sido escenarios recurrentes de carreras de coches ilegales y otras imprudencias al volante. Estos puntos han sido objeto de las denuncias, e incluso movilizaciones, de vecinos de la zona.

Gijón y el pantano de Trasona en Asturias; Sitges (Barcelona); Patraix (Valencia); las localidades alicantinas de Benidorm y Virgen del Remedio; el barrio de La Chana en Málaga y Marbella o el polígono industrial de Júndiz en Vitoria han llamado la atención anteriormente sobre este fenómeno de las carreras ilegales por las denuncias de sus vecinos. Sin embargo, es seguro que no son los únicos puntos elegidos para estas peligrosas competiciones. Queremos que nos informes de los circuitos de rallies clandestinos que conozcas. Denúncialo en nuestro blog Autopista.es Xtreme: Ni una carrera ilegal más.

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La Ley de Tráfico y Seguridad Vial prohíbe las carreras de coches que no sean competiciones deportivas debidamente organizadas. Los lugares elegidos para estas competiciones al margen de la ley suelen ser zonas poco concurridas, con vías anchas y con ausencia de badenes, semáforos y señales de tráfico, aunque existen carreras ilegales en escenarios que no ofrecen este perfil, como vías sinuosas y llenas de curvas en las que los temerarios conductores luchan contra el reloj, como algunas carreteras asturianas.

Se observan grandes diferencias entre unos casos y otros. Aparentemente, el suceso del sábado no pasó de una trágica imprudencia entre amigos. Pero otras veces se trata de "quedadas" a propósito, entre desconocidos, mediante Internet y con dinero de por medio. No es difícil encontrar el rastro de algún encuentro de este tipo en la red, si bien los participantes no son tontos, y conocedores de que la policía también puede rastrear estos foros y que la vigilancia es cada vez mayor, apuestan por otras formas de comunicación. De hecho, quien anuncia una convocatoria en un foro abierto suele ser recriminado por indiscreto por otros aficionados.

Como ejemplo, el caso denunciado hace ya algunos años por una participante en una de estas carreras, la conductora de un Seat León Cupra R que corría en las carreteras de la costa catalana, cerca de Sitges, y que reveló para El Periódico de Catalunya, que se celebraban competiciones contrarreloj en las que cada participante apostaba en torno a 600 euros. El ganador se llevaba el total acumulado, con márgenes de beneficio para los organizadores del particular evento.

Otra cara de este fenómeno de un gusto mal entendido por los automóviles, la competición y la velocidad la ofreció, en su último capítulo, el reciente suceso de la pasada víspera de Reyes, el 5 de enero, cuando un empresario italiano fallecía y otras dos personas resultaban heridas de gravedad como consecuencia de una carrera al límite, con alcohol de por medio, entre un Porsche Cayene y un Ferrari, en una carretera cercana a la localidad almeriense de El Ejido, un lugar señalado por el rápido enriquecimiento de algunos de sus habitantes.

Otro de los modelos son las carreras de dudosa reputación como la Cannonball o la Gumball 3000, reuniones de multimillonarios a bordo de coches de lujo que recorren en formato rally diversos itinerarios, ya en los Estados Unidos o en Europa. La Gumball 3000, versión europea de una competición ilegal que nació en territorio USA, ha llegado varias veces a España, para terminar su itinerario recorriendo Cataluña y la costa levantina.

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p>El Rally Gunball 3000 pasa por varios países y acaba saldándose con multas importantes en países como Francia o España, pero dado el nivel adquisitivo de sus participantes, no parece ser un obstáculo importante a su celebración. Se trata de rallies ilegales que se celebran sistemáticamente, envueltos en la polémica y con presencia de conocidos y multimillonarios famosos.

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p> En 2006, sin ir más lejos, nueve conductores de vehículos de alta gama que cubrían el trayecto Barcelona-Valencia-Madrid y participaban en la carrera “6to6” fueron multados por los Mossos d’Esquadra por conducción negligente o temeraria. Entre los más de cien participantes, abundaban los Porsches, Ferraris, Lamborghinis o Aston Martins.

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