Cadillac: un siglo de lujo a la americana

Creó la primera limousina y la bautizó con el nombre de un jefe indio. Cadillac acaba de cumplir cien años y todavía continúa siendo la marca que mejor define el sueño americano.
Autopista -
Cadillac: un siglo de lujo a la americana

El primer diseño propio de Cadillac recibió el nombre de un jefe indio: Osceola. Se trataba de un biplaza de 2,08 metros de largo y unos impresionantes 2,21 metros de altura (es uno de los coches más altos de la historia). Le siguieron modelos no menos impresionantes: el Aerodinamic Coupé, el Debutante, el Le Mans, el Park Avenue, La Espada, El Camino...

Hay que destacar los impresionantes cruceros de los años cincuenta y sesenta que llevaban nombres como Eldorado (la tierra con la que soñaban los conquistadores españoles) o el De Ville. Entre los recién llegados, figura el Concept Cien, un modelo con el que la marca quiere festejar su centenario. Este concept car es un deportivo fabricado en fibra de carbono, que cuenta con videocámaras que reemplazan los retrovisores laterales e interior.

A pesar de los cambios de imagen o precisamente a costa de ello, ha sobrevivido a dos guerras mundiales, al "crack" del veintinueve, el racionamiento de la gasolina... Se ha convertido en todo un mito y emblema de EE.UU. No es de extrañar que los presidentes de este país hayan elegido sus modelos para hacer su particular paseillo triunfal hasta la Casa Blanca.

Así, George Bush se mueve en un Cadillac DeVille, uno de los coches tecnológicamente más avanzados del mundo. Este vehículo, construido totalmente a mano y completamente blindado, posee, entre otros elementos, un detector de objetos mediante infrarrojos. Según el director general de Cadillac, Michael J.O'Malley, "al igual que el Air Force One" esta limousina es "un Despacho Oval Rodante".

El presidente estadounidense no es el único cliente "especial" de la marca. Elvis Presley tuvo varios: el primero en rosa y blanco; otro con 40 capas de pintura dorada nacarada y parasoles con forma de guitarra y su último Cadillac -su coche fúnebre- era un modelo blanco del 77 del carrocero Miller-Meteor. Salvador Dalí también eligió un Cadillac como coche nupcial: un descapotable de 1941 que todavía se expone en el museo dedicado al pintor en Figueras.

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