Los eléctricos de BMW cumplen 40 años

Aunque no hayamos asociado BMW y eléctricos en el pasado, al menos en forma de vehículos de producción, lo cierto es que la marca bávara lleva 40 años tomándose muy en serio el desarrollo de la movilidad sostenible. Ésta es la historia de BMW y los vehículos eléctricos.
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Los eléctricos de BMW cumplen 40 años
Los eléctricos de BMW cumplen 40 años

Seguro que muchos no habréis oído hablar de los vehículos eléctricos de BMW. Es más, si echamos un vistazo a su gama actual, no encontramos ninguno que esté propulsado exclusivamente por energía eléctrica. Probablemente nos vengan a la mente los últimos prototipos que la marca germana lleva desarrollando los últimos años bajo la familia que ha sido denominada como ‘BMW i’, con el i3 y el i8 como exponentes. Pero detrás hay mucho más.

El BMW i3 del que hablábamos no es más que la punta de la lanza de un trabajo intenso durante 40 años. De hecho, será, como resultado de esta larga investigación, el primer vehículo de producción eléctrico de BMW.

Hasta siete prototipos eléctricos han servido de estudio y pruebas en estos 40 años, porque la historia de BMW y de los eléctricos nació en 1972 en el marco de los Juegos Olímpicos de Munich: BMW 1602, BMW LS Electric, BMW 325iX Electric, BMW E1, BMW Serie 3 eléctrico, Mini E y BMW Active E son parte de la historia de BMW Group.

El BMW 1602 marca el inicio de la aventura eléctrica de BMW. En los Juegos Olímpicos de Munich de 1972, la marca bávara puso a disposición de la organización dos prototipos eléctricos de dicho 1602, que sirvieron de modo de transporte y de coches cámara para eventos de larga distancia.

Su principal problema estaba claro: la autonomía. Con un motor eléctrico de 43 CV, alimentado por doce baterías de plomo-ácido de 12,6 kWh de capacidad, el BMW 1602 sólo podía recorrer 30 kilómetros y a una velocidad máxima de 100 km/h.

El siguiente pasó llegó tres años después con el BMW LS Electric, basado en la plataforma del LS. Aún menos ambicioso que su antecesor eléctrico, al disponer únicamente de 23 CV de potencia y una velocidad punta de 65 km/h, pero mantenía la misma autonomía eléctrica: 30 kilómetros.

Su juego de baterías, también de plomo-ácido pero en diez unidades, tenía una capacidad de 10,8 kWh. Su aceleración de 0 a 100 km/h era de 11,4 segundos.

Llegaron los ochenta y BMW empezó a desarrollar vehículos eléctricos con baterías de sulfuro sódico –de 22 kWh de capacidad–, permitiendo así llevar la autonomía eléctrica hasta los 150 kilómetros en el BMW 325iX Electric. Eso sí, las prestaciones seguían siendo discretas: 30 CV de potencia y velocidad punta de 100 km/h.

Hasta ocho vehículos fueron utilizados a modo de pruebas en el ámbito urbano, como, por ejemplo, para el servicio alemán de correos. Todos estos prototipos estaban basados en modelos convencionales y, por ello, estaban limitados a causa de la estructura del modelo 'de serie' en el que se basaban.

Con esta premisa en mente, BMW comenzó el desarrollo de un modelo eléctrico original –que no fuera limitaciones estructurales ni de diseño– que, presentado en el Salón de Frankfurt de 1991, respondía a la denominación E1. Se trataba de un eléctrico con unas baterías similares al 325iX Electric, pero con un motor de 43 CV y 15,3 mkg de par, con la misma autonomía de 150 kilómetros, pero que podía alcanzar los 120 km/h.

Como todos los anteriores, el E1 sirvió a BMW como un excelente ‘banco de pruebas’ para seguir desarrollando sus mecánicas eléctricas. Como vehículo meramente urbano, este nuevo prototipo eléctrico destacaba por su bajo peso y sus altos niveles de seguridad, con una carrocería de alta resistencia. Dos años después, en el Salón de Frankfurt de 1993, BMW presentó una versión más desarrollada, con baterías de cloruro de sodio y níquel, llamado E2.

Además de estos dos prototipos, BMW puso en la calle otros 25 modelos basados en el Serie 3, entre los años 1992 y 1996 en la isla de Rügen, en el Mar Báltico. En dos versiones diferentes, de 43 y 61 CV cada una, prometían una autonomía eléctrica de 120 y 150 kilómetros, respectivamente.

El gran paso adelante se produjo gracias a las baterías de iones de litio, que tomaron protagonismo en gran parte de los vehículos eléctricos. El primero en montarlas fue un prototipo del Mini, llamado Mini E, del que salieron 600 unidades de prueba en los Estados Unidos desde 2008.

Éstos fueron prestados en régimen de ‘leasing’, primero a particulares y empresas estadounidenses y, más adelante, para el continente europeo. La particular característica del Mini E era que prescindía de los asientos traseros para montar los tres paquetes de batería de iones de litio, en 48 módulos.

El segundo vehículo del grupo BMW en montar estas baterías fue el BMW Active E que, a partir del 2010, contaba con el conjunto mecánico y de baterías prácticamente definitivos, justo antes de su puesta a punto final. Contaba con un motor eléctrico que entregaba 204 CV de potencia, asociado a unas baterías de iones de litio de 35 kWh de capacidad que permitían llevar al Active E hasta los 250 kilómetros únicamente con energía eléctrica.

Sus prestaciones mejoraban bastante a las de los anteriores prototipos: aceleraba de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos y podía alcanzar una velocidad punta de 152 km/h.

El futuro eléctrico de BMW gira en torno a la planta de alta tecnología de la marca en Leipzig, Alemania, donde se construirá el BMW i3. Este último será el primer eléctrico de producción de BMW: un pequeño urbano de 3,8 metros de longitud, con estructura de fibra de carbono y chasis separado de aluminio, y con una autonomía eléctrica que se moverá entre los 130 y los 160 kilómetros. También tendrá su versión coupé, presentada recientemente en el Salón de Los Ángeles bajo el nombre de BMW i3 Coupé Concept.

Por su parte, el BMW i8, un deportivo híbrido enchufable capaz de alcanzar los 250 km/h y de alcanzar los 100 km/h desde parado en tan sólo 4,8 segundos, promete una autonomía eléctrica de 35 kilómetros. Gracias a su motor eléctrico delantero y el tricilíndrico de gasolina 1.5 detrás, homologa un consumo mixto de 2,7 litros a los 100 kilómetros.

2013 será el año en el que desembarcarán los eléctricos ‘de verdad’ de BMW, sabiendo que el desarrollo no ha sido cosa de dos días, sino que detrás hay 40 años de trabajo en los que la marca bávara ha luchado siempre por una movilidad sostenible.

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