Bienvenidos a Le Mans

La edición 2006 de las 24 Horas de Le Mans ha pasado a la Historia por derecho propio. No sólo se han cumplido 100 años desde el nacimiento de la prueba; además, un vehículo propulsado por un motor Diesel ha logrado el triunfo por primera vez. Pero Le Mans ofrece mucho más que emoción y carreras: vamos a descubrirte todas sus atracciones.
Autopista -
Bienvenidos a Le Mans
Bienvenidos a Le Mans

Para los aficionados, las 24 Horas de Le Mans es mucho más que una carrera; se trata de la prueba más importante del mundo. Muchos de ellos no dudan en aprovechar sus vacaciones para acercarse a un trazado formado (parcialmente) por carreteras normalmente abiertas al tráfico. Conseguir un hotel es muy complicado, por lo que la gran mayoría decide echarse al hombro la tienda de campaña y colocarla lo más cerca posible de las entradas al circuito o de la pista. Esta opción es tan recomendable que incluso es adoptada por aquellos con más posibilidades económicas: en los aparcamientos de estos “campings” es posible ver Porsches, Ferraris o Bentleys al lado de marcas generalistas. Todos conviven sin el menor problema.

Cuando el circuito abre sus puertas, una marea humana comienza a llenarlo. Este año, 235.000 personas han seguido la carrera “in situ”, desplazándose por el paddock y las gradas. Resulta algo más complicado ir de una curva a otra: las vías abiertas a la circulación que se emplean en el trazado quedan cortadas a partir de las seis de la mañana del sábado. La prueba comienza, normalmente, a las cuatro de la tarde; para esa hora, lo más recomendable es haber elegido un sitio. De lo contrario, será necesario dar un gran rodeo si queremos llegar a algunas de las zonas más famosas, como las curvas Indianápolis, Arnage o Mulsanne. Por supuesto, nadie tiene por qué permanecer en la misma zona las 24 horas. La organización ha pensado en todo: en Le Mans, es imposible aburrirse.

Si quieres prescindir del coche, la oferta a tu disposición en los alrededores del circuito es impresionante. Existen puestos, a modo de “mercadillo”, en los que es posible encontrar cualquier objeto relacionado con las carreras: libros, camisetas de las escuderías, reproducciones a escala de los coches de competición más famosos, gorras...

Los interesados en la historia encontrarán un museo de la automoción: los vehículos clásicos y las fotografías de las primeras ediciones de la prueba son espectaculares. Por supuesto, no faltan la comida, la bebida y las “zonas de picnic” para degustarla. Se acerca la hora del comienzo y las gradas se llenan: no importa el sofocante calor, ni estar a pleno sol; el espectáculo es tal que pronto te olvidas de todo. Los coches se colocan en diagonal y comienzan a aparecer los carteles indicando que los motores deben ponerse en marcha. Suenan los himnos de todos los países que cuentan con un piloto en esta competición y el famoso Rolex que preside la tribuna principal marca las cinco en punto. Jean-Martin Folz (el presidente del Grupo PSA, Peugeot-Citroën) ha sido el encargado de dar la salida este año: ondea su bandera... y comienza una prueba mítica. Nos sentimos realmente privilegiados al estar aquí.

Durante las primeras vueltas, es casi imposible apartar los ojos de la pista: las barquetas son espectaculares y es impresionante verlas pasar, rozando el asfalto, a más de 300 km/h. El Audi R10 pone un curioso contrapunto al afilado estruendo de los Pescarolo y al ronco rugido de los Corvette: la mecánica Diesel apenas suena. Salimos a dar una vuelta y nos preparamos para la noche, cuando llegará lo mejor de la carrera. Hacia las diez, el calor comienza a ceder y las luces se encienden. El espectáculo es aún mayor: los vehículos llevan dorsales fluorescentes y leds de colores para que puedan ser identificados. Los frenos, al rojo, se distinguen a la perfección.

Es hora de acercarse al “recinto ferial” creado para la ocasión. Los que ya han venido a Le Mans en varias ocasiones nos lo han recomendado encarecidamente y no queremos perdérnoslo. Subimos a la noria, que lleva girando todo el día, y apreciamos una vista única: las tribunas de meta, iluminadas, flanquean la pista por la que los coches siguen pasando, incansables. Nos habíamos prometido acostarnos pronto para levantarnos temprano, pero el espectáculo nos atrapa. Finalmente, nos vamos a dormir a las tres de la mañana. Aún queda mucha carrera por delante.

Resulta curioso despertar y darte cuenta de que la prueba sigue esperándote. El calor es aún más agobiante que el día anterior y las horas parecen no pasar, pero los pilotos continúan al mismo ritmo, vuelta tras vuelta. Cuando quieres darte cuenta, quedan pocos minutos para que la carrera termine. De nuevo suben las pulsaciones, a pesar de que el Audi de Pirro, con varios giros de ventaja sobre sus perseguidores, tiene la victoria en la mano. El reloj vuelve a marcar las cinco de la tarde y todo finaliza. La vuelta de honor es muy especial, con el silencioso Diesel dirigiéndose hacia el podio. El año que viene, su rival más importante será Peugeot, con un HDi que promete más potencia y más par que el motor de la marca germana. Pero eso será en 2007; Audi se lleva la gloria se ser la primera que ha conseguido la victoria con una mecánica de gasóleo en la carrera de resistencia más exigente del mundo. Nosotros esperamos estar allí para contártelo.

Galería relacionada

LeMans2

Historias
LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Una historia de amor de ida y vuelta a bordo de un MINI....

Por espacio y tecnología, el MINI Countryman se establece como una de las opciones má...

No es una afirmación gratuita, sino el resultado de un estudio del INSIA, uno de los ...

Por la ciudad, a la montaña, de viaje, solo, en pareja o en familia... pero siempre d...

Con las proporciones más deportivas y el dinamismo de conducción de un turismo, pero ...

Los ganadores de un juego de neumáticos todo tiempo Bridgestone Weather Control A005 ...