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Las posibles averías de la conducción ecológica

La conducción eficiente puede suponer un ahorro de hasta el 25 por ciento de combustible. Pero "no es oro todo lo que reluce", si no tomas ciertas precauciones y tienes un Diesel te encontrarás con averías de algunos elementos del motor.
Alicia Fernández.

Twitter: @aliciautopista -

Las posibles averías de la conducción ecológica
Las posibles averías de la conducción ecológica

Conducir en marchas largas, a medio-bajo régimen, anticiparse al tráfico y utilizar el freno y el acelerador con mesura son las reglas básicas de la conducción eficiente. Su puesta en práctica supone un ahorro de combustible de entre el 15 y el 25 por ciento, según diferentes estimaciones, con una reducción del gasto en carburante de unos 500 euros anuales.

 

Pero también tiene inconvenientes. Y es que si bien este tipo de conducción alarga la vida útil de elementos del sistema de frenado, de la suspensión o los propios neumáticos, lo cierto es que llevándolo al extremo, haciendo una circulación predominantemente urbana y con un modelo de mecánica Diesel, las consecuencias pueden ser catastróficas, tanto que puede llegar a suponerte un desembolso mayor de lo que te has ahorrado en carburante. La mayoría de los problemas vienen derivados de la acumulación en las distintas partes del motor de restos de hidrocarburos no quemados.

 

Restos que, debido a la arquitectura de los Diesel actuales, a causa de una exigente política europea de emisiones de escape, se retoman para que vuelvan a pasar de nuevo por la cámara de combustión a través del circuito de admisión.

 

Así, la válvula de Recirculación de Gases de Escape, EGR, por contener partes móviles tiene más tendencia a encasquillarse debido a la acumulación de carbonilla y demás restos de elementos no quemados  presentes en los gases provenientes del escape. A veces será suficiente con desmontar y limpiarla, pero, en otras ocasiones, tendremos que desembolsar unos 500 euros.

 

También es más frecuente encontrar  hollines y carbonilla depositados en el filtro de partículas. El motivo es el mismo, una combustión no completa y sin temperatura suficientemente alta para el correcto funcionamiento del filtro. Para "limpiarlo" es recomendable ser "antiecológicos" de vez en cuando. Esto es, rodar, con el motor caliente, a un régimen superior a 2.500 rpm en autovía o carretera para que el filtro entre en temperatura de trabajo.

 

Debido a la EGR también el circuito de admisión acumula porquería. En los Diesel más modernos la admisión se convierte en diversos momentos en un colector de escape, utilizando parte de los gases derivados de la combustión. La carbonilla, el hollín y los demás restos de hidrocarburos se depositan en él obstruyendo el colector de admisión y las válvulas. Para evitarlo, es conveniente también circular a más de 2.500 vueltas de vez en cuando.

 

Apagar el motor, no siempre

El manual del conductor eficiente nos dice que en paradas de más de 60 segundos es recomendable apagar el motor, es decir realizar un stop/start manualmente. Esto también tiene su cara y su cruz ya que, si bien es cierto que con esta acción dejamos de consumir entre 0,5 y 0,8 litros por hora, apagar y encender el motor en los atascos repetidas veces, a la larga puede fatigar la batería y/o el motor de arranque. Debemos recordar que las baterías de los vehículos equipados con sistema de arranque y parada automática están diseñados para unas exigencias tres veces mayores que uno convencional. Por otro lado, manteniendo el vehículo al ralentí se logra mantener la temperatura del motor, lo que resulta importante en caso de recorridos cortos con el motor todavía sin haber alcanzado su temperatura óptima.