Autor confeso de la muerte de Fernando Jurado dice que el machete que llevaba no era para matarle

El autor confeso de la muerte del expolítico de la UCD en Jaén, empresario y abogado Fernando Jurado, Antonio Q.G., ha asegurado que el machete que llevaba consigo en uno de los bolsillos de su vestimenta el día en que acabó con la vida del empresario en la finca conocida por La Sima, en el término de Pegalajar (Jaén), no era para matarlo, sino que lo había empleado con anterioridad para coger espárragos y se lo había guardado en dicho bolsillo por azar.
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Autor confeso de la muerte de Fernando Jurado dice que el machete que llevaba no era para matarle

En la vista con jurado popular que ha acogido este lunes la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Jaén, el acusado, que ha querido dejar claro que 'se declaró culpable en todo momento' y que 'no tenía intención' de acabar con la vida de Jurado, ha señalado que todo empezó cuando en la tarde del 3 de marzo de 2010 estuvo tomando 'varias copas' con unos trabajadores de su finca y más tarde él solo en un bar de Pegalajar adonde acabó estando 'ebrio'.

Tras esto, ha recordado que decidió ir a su finca, ya de noche, y comprobar cómo estaba el terreno, al haber estado lloviendo durante los últimos días, para así indicarle a los trabajadores si debían acudir al día siguiente a trabajar. Fue de camino a su propiedad, según Antonio Q.G., cuando 'se encontró' con Jurado, 'que en paz descanse', con el que hacía años había mantenido 'cierta amistad', aunque en los últimos tiempos se habían denunciando mutuamente y mantenían continuas discusiones por problemas de lindes de tierras.

Así, y habiéndose parado uno frente al otro en sus respectivos vehículos, Antonio Q.G. ha manifestado que 'sabiendo muy bien que Fernando se dedicaba a la caza, no iba a ir en busca de él', pues conocía 'que iba armado y que siempre llevaba rifle y escopeta'. Como ha continuado, bajó el cristal del coche y el fallecido le dijo que bajara 'para aclarar algunas cosas'.

De esta forma, parando éste su vehículo y 'no dejándole pasar', se inició un 'forcejeo' entre los dos después de que Jurado le dijese 'si iban a seguir con las denuncias', si bien según el procesado 'se había quedado con siete hectáreas de terreno' de su esposa. Así las cosas, si bien habían discutido pero 'nunca jamás habían llegado a las manos', esa noche Antonio Q.J. se encontraba 'más rebotado' que en otras ocasiones y, de su lado, Fernando, del que ha mencionado que contaba con 'un metro y ochenta centímetros de estatura y unos ochenta kilos de peso, y que sabía las circunstancias de su enfermedad de colón', dijo que 'esto se iba a acabar y le tiró al suelo' tras decirle el acusado que era un 'ladrón'.

A través de la puerta abierta del automóvil de Jurado, el procesado vio que tenía una escopeta, lo que le provocó 'miedo y terror no sabiendo si correr o quedarse allí'. Según el relato de Antonio Q.G., el expolítico cogió la escopeta y él mientras tanto se levantó y se situó tras él, momento en el que 'forcejearon' en el suelo con la escopeta, llegando incluso a 'arrastrarle por el suelo agarrado del arma' el acusado, quien ha aludido a que no sabía sus intenciones puesto que no le hablaba.

Asimismo, teniendo lugar la pelea, el procesado cayó sobre un hombro de Jurado y hizo uso del 'pequeño machete' que llevaba consigo tras haber cogido varios espárragos, ya que era la época de recogida y se metió el arma en el bolsillo, 'nunca pensando que iba a pasar esto', pero, sin embargó, 'lo pinchó en el costado' y más tarde siguieron a esta puñalada '25 más' según el informe del forense que practicó la autopsia a Jurado. Sobre el número, el acusado ha dicho 'no recordarlo', ya que en esos momentos 'no iba a estar contando las puñaladas'.

Además, ha declarado que Jurado expresó 'ay, me has matado', algo a lo que él respondió 'pero hombre, por Dios, no digas eso' e intentó hacerle que subiera al coche de nuevo para llevarlo al médico. No obstante, el fallecido 'se tiró otra vez a él'. Según sus palabras, 'cuando se quiso dar cuenta Fernando había caído a la cuneta y quiso que le tragase la tierra'. Por ello, cogió la escopeta del empresario con la idea de 'suicidarse por ahí'.

EL MACHETE Y LA ESCOPETA EN GRANADA

Sin embargo, antes cambió de coche, como lo había hecho en los momentos previos a aproximarse al carril de la finca conocida por La Sima, según él por encontrarse embarrado el terreno por la lluvia. De esta manera, se dirigió hacia la provincia de Granada, donde, en el municipio de Campotéjar tiró la ropa ensangrentada que llevaba puesta y en la localidad de Santa Fe escondió el machete con el que mató a Jurado entre los matorrales y a la misma altura, arrojó la escopeta al río Genil.

Dos días después, confesó lo ocurrido, después de que la familia del expolítico denunciara su desaparición y el procesado hubiera sido detenido como presunto autor del crimen. En concreto, como ha informado la Guardia Civil en la vista, confesó tras la segunda parte del registro llevado a cabo en la nave de aperos adonde se hallaba el vehículo que conducía cuando ocurrió el fatal desenlace así como un papel depositado en un cubo de basura manchado también de 'gotas de sangre'.

En este sentido, agentes de la Benemérita han explicado que 'en todo momento estuvo presente en la investigación el acusado', puesto que reconoció que era el autor, una vez detenido, y expresó su interés por colaborar al objeto de recuperar dichas armas. Así, fue Antonio Q.G. el que halló el machete entre la maleza diciendo 'aquí está el cuchillo' y aprovechando una vez más para reiterar que 'nunca quiso esconder nada porque su intención era la de entregarse a la Guardia Civil'. Al respecto, el acusado ha señalado que 'si hubiera querido eliminar pruebas, hubiera tenido tiempo de sobra durante esos dos días'.

Por su parte, varios agentes de la Benemérita, así como algunos testigos conocidos de Antonio Q.G., han explicado que para acceder a la finca del mismo 'no se entra por el carril en el que se encontraron', cuando el acusado ha aseverado que dicho encuentro fue fortuito. En cuanto a la actitud del procesado, todos los agentes han coincidido en que cambió su cara tras la primera parte del registro en la nave de aperos y en el coche, cuando se hallaron las manchas que finalmente se comprobó que eran de sangre, como se sospechaba, cuando fueron analizadas.

'CALIENTE' EN EL BAR

De su lado, algunos vecinos de Pegalajar, que se encontraban con el acusado en el bar que visitó antes de la tragedia, han manifestado que su 'conocido' estaba 'caliente' tras haber consumido alcohol, aunque 'no más' que de costumbre, a pesar, eso sí, de que 'unas veces bebía más que otras'. Además, han reconocido, dos de ellos, que escucharon cómo Antonio Q.G. hablaba de que lo sucedido en la localidad vecina de La Guardia, donde al parecer hubo días antes un tiroteo, 'no era nada comparado con lo que iba a hacer él', a lo que se suma el comentario y el gesto del propio acusado de que 'se iba a ver esposado'.

Por último, este martes se conocerá la calificación finales de las partes del proceso, si bien el Ministerio Fiscal pide en la inicial la pena de 12 años de cárcel para el acusado y una indemnización de 200.000 euros a la esposa de Jurado y de 50.000 euros a cada una de sus hijas. Por su parte, la acusación pide 20 años de cárcel para el acusado, mientras que la defensa un total de tres años.

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