Automóviles terroríficos de ficción

El cine y la literatura también han utilizado a los coches malditos como recurso narrativo. El más conocido es Christine, de Stephen King, pero no podemos olvidar al camión asesino de 'El Diablo sobre Ruedas' de Spielberg o el mítico 'The Car' de los años 70. Terror y ficción a todo gas.
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Automóviles terroríficos de ficción
Automóviles terroríficos de ficción

La ficción cuenta con numerosos ejemplos de vehículos malignos o asesinos. El más conocido es Christine, un Plymouth Fury del 58 protagonista de una de las más famosas novelas de Stephen King: Christine. Asimismo, la ‘ópera prima’ de Steven Spielberg tenía como protagonista un camión con ‘mala leche’ y existe una película de la década de los 70, The Car, que narra las ‘aventuras’ de un coche asesino que aterroriza un pequeño pueblo sureño de EEUU.

El protagonista de la novela de Stephen King, Arnie Cunningham, es uno de los adolescentes menos populares de su instituto. Su acné y su personalidad introvertida son un blanco fácil para las burlas de sus compañeros y no cuenta con muchos amigos. Su vida da un giro de 360 grados cuando se 'enamora' de un Plymouth Fury de 1958.

Arnie compra este automóvil y, tras mucho esfuerzo, lo restaura. Tras pasar por una operación de chapa y pintura, el Fury luce en rojo y blanco. Pero junto a él, la apariencia de Cunningham cambia totalmente. Y no sólo su físico muta, también lo hace su personalidad, en la que nace un peligroso lado oscuro.

El joven se obsesiona tanto con su vehículo que deja de quedar con su único amigo, se vuelve arrogante y vive por y para su 'joya' de cuatro ruedas. Hacia ella parece tener una atracción, entre amorosa y diabólica, por lo que la llama cariñosamente 'Christine'.

El Plymouth Fury del 58 de la novela tiene vida propia: se 'regenera' solo, daña a los mecánicos que lo arreglan, da caza a los enemigos de Arnie y mata a todo el que se cruza en su camino y no le gusta. Si el Príncipe de las Tinieblas se reencarnara en un coche, éste sería Christine.

  • Como has visto en el trailer, la historia también es conocida por una película de John Carpenter con el mismo título, que fue adaptada en 1983.
  • En la parte delantera de Christine se pueden leer las iniciales CQB. Éstas, curiosamente, son un acrónimo de Close Quarters Battle (frase hecha que puede traducirse como ‘pelea de cerca’).
  • El Plymouth de 58 fue modificado estéticamente para ser más terrorífico, ya que, de por sí, el modelo de serie no presentaba un aspecto muy agresivo.
  • En el rodaje de la adaptación cinematográfica se destrozaron entre 13 y 16 Plymouth Fury.
  • La trama ha sido homenajeada en otras obras de ficción. En un capítulo de la serie animada Futurama, el robot Bender -en la foto- se transforma por las noches en una especie de Christine. No obstante, este homenaje también se basa en la apariencia del Lincoln Mark III, el coche asesino de 'The Car'.

Considerada una obra maestra, ‘El Diablo sobre Ruedas’ (cuyo título original es Duel), es la primera película de Steven Spielberg, un thriller filmado en 1971. Se trata de una ‘road movie’ que te mantiene en tensión desde el primer hasta el último plano. Narra la pesadilla de un conductor que, en su periplo por las desoladas carreteras de la frontera de EEUU con México, es perseguido por un camión malvado que quiere su muerte.

Nadie parece ir al volante del Peterbilt 281 oxidado, que no cesa en su obsesiva caza. Echarlo de la carretera, empujarlo contra un tren en un paso a nivel, tirarlo por un barranco, atropellarlo… cualquier treta es válida para el camión asesino. Y siempre parece imposible darle ‘esquinazo’, por mucho que el pobre protagonista de esta historia se esfuerce. Los que han visto la película jamás podrán olvidar el agresivo frontal del Peterbilt y la angustia de David Mann, interpretado por Dennis Weaber.

  • Durante la filmación, se utilizaron tres modelos Peterbilt: un 281 de 1955 original, una réplica sobre el modelo de 1960 y un Peterbilt 351 de 1964, con el que rodaron las escenas extras para su proyección en las salas de cine (fue concebida como TV movie en un principio, pero su éxito la llevó a la gran pantalla y consagró a Steven Spielberg).
  • El film está basado en un relato corto de Richard Mathenson. El escritor tuvo la idea el día que asesinaron a J.F.K.: en su regreso a casa, su coche fue arrollado por un camión.
  • Al final de la película, el camión se despeña por un barranco; para ello, utilizaron el Peterbilt 281 original y no una maqueta o réplica. Obviamente, la escena fue rodada en una sola toma.
  • Homenajes varios: en Transformers, ‘Optimus Prime’ se transforma en un Peterbilt 379, la evolución del 351 de los años 60; en Cars, la película de animación de Pixar, el camión asesino se hace un cameo, también en el modelo actual; la persecución entre Terminator y el T1000 en 'Terminator II, El juicio final', está claramente inspirada en las escenas más tensas de El Diablo sobre Ruedas.
  • La réplica de 1960 protagonizó un vídeo musical de ‘She’s my machine’, un tema de David Lee Roth, solista del grupo de rock Van Halen.

Un enorme automóvil negro aterroriza a los habitantes de un pequeño pueblo de Utah. Su procedencia es una incógnita, pero, sin que nadie lo conduzca, se dedica a sembrar el terror en esta villa sureña. Sus primeras víctimas son unos ciclistas, después atropella a la gente en una feria del pueblo e, incluso, se atreve con el mismísimo sheriff de pueblo.

Una vez ha muerto la máxima autoridad de esta localidad, el capitán Wade Parent (interpretado por James Brolin, más conocido por ser el protagonista de la serie Hotel) es quien toma el legado de acabar con el coche asesino. No obstante, éste parece prácticamente indestructible. A grandes rasgos ésta es la trama de la película ‘The Car’, un film con tintes de Serie B de 1977 dirigido por Elliot Silverstein (director de varias entregas de la serie ‘Historias de la cripta’).

El 'asesino invisible' es la tercera y última generación del Lincoln Mark III, un coupé que se produjo entre 1968 y 1971 y cuya carrocería fue modificada para ofrecer un aspecto más terrorífico. Los cambios se centraron en el frontal, los faros, los paragolpes, la calandra y el capó; los añadidos se hicieron principalmente en poliestireno. El ‘tuneo’ es obra del ya mencionado anteriormente George Barris. Lo que no se retocó para el film fue el motor V8 6.0 de 285 CV del ‘monstruito’, que, con su peso, alcanzaba los 180 km/h de punta. Para la película se utilizaron hasta seis unidades del Lincoln Mark III disfrazado del coche asesino.

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