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Audi Mileage Marathon

En tiempos fue una epopeya, ahora cruzar Estados Unidos de punta a punta es sólo una cuestión de horas de rodaje. Y en un Diesel, con pocas paradas para repostar, como ha querido demostrar Audi a los lugareños.
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Audi Mileage Marathon
Audi Mileage Marathon

¿Convencerá este Q7 por su limpieza? Puede ser. Incluso entre americanos acaudalados el consumo seguro que será un acicate para presumir ante su círculo de amistades. La “Marathon Mileage” organizada por Audi ha conseguido completar la mayoría de los tramos mientras cruzaba Estados Unidos de punta a punta con consumos por debajo de los ocho litros a los cien. Estamos hablando de un Q7 de más de dos toneladas de peso y 225 CV de potencia, bien es verdad que dentro de las velocidades legales, que sólo en algunas ocasiones —en las “highways”— permiten alcanzar los 65 millas por hora, que con la “corrección del 10 por ciento” hablamos de 114 km/h.

De Nueva York a Los Ángeles con un consumo medio por debajo de los 8 litros, algo inaudito para el usuario americano.

Los más pragmáticos de los americanos a los que hemos preguntado nos lo han expresado con simpleza castellana: “Con ese precio, cuando acabe de pagar el carro, no me va quedar para Diesel”. Y eso que le dijimos el precio del Q5 —51.900 euros en España—, al que tardará en llegar el sistema de limpieza, que arrancará en el Q7 antes de pasar a continuación al A8. En Europa, el equipamiento “Ultralimpio” para el Q7 3.0 TDI se venderá como opción. Anteriormente hubo subvenciones para aquellos que cumplieran con la norma Euro 5 antes de que entrase en vigor. En Audi no lo dicen, pero seguro que esperan que esta fórmula se repita para amortiguar el sobrecoste de la limpieza, a pesar de las voces surgidas de que la crisis económica puede ralentizar la toma de decisiones “limpias”.

Para conseguir gases limpios se emplea un sistema complejo, tanto como pudo suponer la implantación de un catalizador o de un filtro de partículas, con sondas de presión, de temperatura, bombas de aire secundario… Ahora se añade un filtro “Denox”, con el que se intenta reducir al mínimo el último de los contaminantes “duros de roer”, los óxidos de nitrógeno. Los Diesel apenas generan hidrocarburos sin quemar o monóxido de carbono, de las partículas se hacen cargo los filtros (regenerativos) y, con el nuevo tratamiento, ahora convierten los NOx en el nitrógeno de origen.



Se ha convertido el tubo de escape en una verdadera central química. El motor también ha dejado de ser el tumultuoso reactor en busca de obtener lo máximo de cada gota de combustible, sino que la electrónica tiene en cuenta que lo haga generando unos contaminantes que luego se puedan “arreglar” por recombinación antes de salir a la atmósfera. Esto pasa por “vías tan retorcidas” como inyectar urea en el escape con la precisión con que se haría con el combustible en el motor. Un depósito de unos 20 litros de urea (que se recarga en cada revisión), más otro de cebado precalentado, se encarga de saturar de nitrógeno el escape y provocar un desequilibrios químicos “a la medida”, en función de la composición de los gases de escape. A grandes males, grandes remedios, pero llevan más de una década haciéndolo en los grandes camiones y parece que funciona.

El comprador americano

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