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El coche de menor consumo está en Asturias

Si te hablan de coches, campeones y Asturias no sólo pienses en Fernando Alonso. Un Instituto de Barredos ha diseñado y competido con un coche capaz de recorrer 829 km con un litro de combustible.
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El coche de menor consumo está en Asturias
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=68425&mapnivel1=MOT','','width=765,height=470') ">Shell Eco-marathon

A pesar del envidiable ambiente, de que las noches se alargan hasta bien entrada la madrugada, bien trabajando en el coche, bien confraternizando con equipos rivales, estas carreras no son ninguna broma. El organizador del evento es la potente petrolera Shell, que es la que se encarga de conseguir que al pasear por el paddock te creas en una carrera de primera categoría. Los boxes son los de verdad, las carpas son serias, con tarimas, equipos eléctricos, comedores colectivos… Voluntarios de la empresa se encargan de la organización, del control, de dar soporte, de recibir a la prensa. Hay equipos de televisión de la organización que difunden vía satélite imágenes a las cadenas europeas, fotógrafos para distribuir su trabajo a las agencias de prensa. Michelin ha desplazado a sus mejores técnicos para dar soporte a los neumáticos especiales.

Parecen de bicicleta, pero los neumáticos encierran tanta tecnología que se fabrican una vez al año para este evento, en una máquina específica sólo para ellos, y ¡hasta el año que viene! Nos explican que los facturan a un precio para ellos simbólico –90 ó 150 euros, según el tipo-, pero los más caros nos dicen que tienen un coste para Michelin de ¡650 euros! Tal dispendio, que un responsable de Michelin recién llegado al cargo quisó sacar a Michelin del evento. Los responsables de la marca en la Eco-marathon, encargados también de hacer los neumáticos “prototipo” antes de que pase a la serie (y también para el Bugatti Veyron) le dijeron: “aceptaremos todo lo digas, después de que vengas una vez y veas en qué consiste”. Han pasado los años después de la aquella visita, y ahí siguen. Ellos proporcionan neumáticos de mínima resistencia a rodadura, diez veces menos que unos neumáticos convencionales. tan específicos como los de Fórmula Uno, pero buscando otro tipo de rendimiento. A cambio, conocen de primera mano a los alumnos más prometedores del momento y mantienen contactos con las universidades más implicadas con la automoción.

Simuladores en el PC, bancos de potencia portátiles… hemos visto a un equipo encerrado en su tienda transformada en improvisado laboratorio montar, lámina a lámina, una pila de combustible ¡de etanol directo! Es decir, toma oxígeno del aire ambiental, lo junta con metanol y, por el otro lado sale vapor de agua, CO2 y mucha corriente eléctrica. Un alarde tecnológico, que lleva a la “cadena de montaje” de guante blanco a cuatro horas de trabajo de precisión. El menor fallo en una lámina arruinaría la pila completa. Al lado del aprovechamiento energético que consiguen estos prototipos, un eléctrico como el Reva, resultaría un despilfarro.

Lo más sorprendente es que el equipo del Instituto Alto Nalón es que se codea con participantes de universidades. No unas cualquieras, sino algunas con el peso de la Universidad Politécnica de Valencia, que sabe de motores “lo que no está escrito”. Sus modernos equipos y bancos han visto más de lo que se puede contar, de marcas de alta reputación y calado, alta competición incluida. Claro, que por eso el reto de la UPV era tomar un motor diminuto de dos tiempos de gasolina, un 50 cm3, y transformarlo en un diesel. Querían demostrar que con un caballo y las mínimas resistencias de su “torpedo”, conseguirían seguir el ritmo mínimo (30 km/h), remontar los repechos del circuito e incluso, de paso, romper lo que uno de los catedráticos había dicho en sus libros universitarios hace unas décadas sobre la viabilidad de los motores diesel de dos tiempos. Rectificar es de sabios, y allí estaba el catedrático arremangado para “contradecirse”. Ellos no querían ganar, sino un galardón específico a la innovación técnica.

Esta es otra de las características de la Shell eco-marathon, que si no se opta a premios por clasificación, se puede optar a otros premios más libres, desde presentar el diseño más ecológico (se ven coches consturidos en de madera, en bambú y, por supuesto, los de propulsión solar) hasta la mejor estrategia de comunicación. El equipo de Alto Nalón se debió venir contento porque se hizo además con un premio al diseño que otorgaba la firma de rodamientos SKF. Monetariamente, nada importante, seguro que lo justo para una comida con los alumnos para celebrar el regreso.

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