El coche de menor consumo está en Asturias

Si te hablan de coches, campeones y Asturias no sólo pienses en Fernando Alonso. Un Instituto de Barredos ha diseñado y competido con un coche capaz de recorrer 829 km con un litro de combustible.
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=68425&mapnivel1=MOT','','width=765,height=470') ">Shell Eco-marathon

Te lo creas o no, se pueden recorrer más de 3.000 km con un litro de combustible. Al menos, eso es lo que ha demostrado un equipo francés de estudiantes que participaban en la última edición de la Shell Eco-marathon (en inglés), celebrada en el circuito de carreras de Nogaro, cerca de Pau. De los equipos españoles participantes, la mejor posición la consiguieron seis jóvenes estudiantes del IES Alto Nalón, de un pequeño pueblo de Laviana, con dos de sus profesores liderando el proyecto. Estudian el módulo de automoción en el Instituto de Secundaria, salvo uno de ellos que cursa la rama de FP electromecánica. Su logro ha consistido en rodar durante casi 50 minutos el circuito, a una media superior a los 30 km/h, recorriendo la máxima distancia posible. Si les hubiesen dado un litro, la distancia completada habrá sido de 829 km. Es decir, emplean un mililitro, el equivalente a una gota, cada kilómetro recorrido. Menos que en alguna edición anterior, en la que superaron los 1.200 km por litro. Pero eso no importa demasiado. Para los padres de la idea, Manolo Lobo y Santiago Viña, “lo importante es estar aquí, que lo que se consigue es obra de los alumnos y que incluso les vienen a buscar empresas de Oviedo cuando terminan sus estudios”.

Son estudiantes, pero no van gratis a Francia. “Sacrifican” (entre comillas, porque es una actividad propia de los estudios que han elegido) su tiempo libre, muchas tardes y fines de semana durante el curso, porque ese es su compromiso para ser aceptados en un proyecto que culmina justo antes del verano con la carrera. No van gratis porque los premios son relativamente reducidos, el montante total son 30.000 euros y los participantes sobrepasan los 250. Si se repartiese a partes iguales, apenas llegarían a 100 euros por equipo. Eso es precisamente lo que han tenido que pagar cada uno de los integrantes del Alto Nalón para sufragar una pequeña parte de los gastos. “Sólo el vale de comida para el fin de semana de competición, todos juntos en un gran comedor, cuesta 50 euros”, nos comenta uno de los estudiantes. Pero esto es lo de menos, lo importante es el ambiente de camaradería que se vive allí, propio de la edad de los participantes.

Todos son aficionados a los coches, a la mecánica, a las carreras, o todo a la vez. No hay distinción de sexos, aunque la mayoría de los puestos de conducción los ocupan las féminas. El coche puede ser todo lo ligero que se quiera, se puede optar por motores de cualquier cilindrada, cualquier combustible (hay categorías para todos, incluso una solar en la que no se miden los litros sino los electrones consumidos), pero no se permite que los conductores pesen menos de 50 kilos. Como en “Pasarela Cibeles”, se lucha contra el despropósito. Si el/la pilot@ pesa menos de lo debido se le pone un lastre encima. En todo caso, con coches que rondan en el caso de los mejores los 35 ó 40 kilos, un conductor que se aleje mucho de los 50 kilos tiene poco que hacer. Tampoco puedes esperar mucho de tu prestación si mides más de 1,50 metros de altura, porque seguro que planteas problemas a la aerodinámica del coche… si cabes dentro. No importa lo bien que conduzcas, tus propios compañeros te harán ver en algún programa de ordenador que podrías contribuir de mejor manera al equipo haciendo otra tarea. Precisamente para evitar estos condicionantes se han inventado una nueva categoría, que llaman “Urban Cars”, con un reglamento que obliga a unos coches más parecidos a “coches” y menos en común con “cohetes motorizados” . En esta categoría también se inscribió el Alto Nalón con un “coche” y sus alumnos consiguieron colocarlo en la mitad de la clasificación.

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