ADN sobre ruedas

Un trozo de un faro, una rodada… A Tony Alexander King lo delataron sus coches. Al igual que el ADN, cada pieza de un vehículo dice mucho sobre su propietario. Hemos hablado con investigadores privados, guardias civiles, forenses, aseguradoras… Los CSI españoles nos han puesto sobre la pista.
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ADN sobre ruedas
ADN sobre ruedas

Ted Bundy – “el asesino de la carretera”- fue atrapado gracias a su Volkswagen. Hasta su detención, del francotirador del Tarot sólo se conocía que recorría Washington con una furgoneta blanca… Muchos asesinos en serie fueron descubiertos por sus coches. El último, Tony Alexander King.

La Guardia Civil encontró un trozo de un faro cerca de la casa de Sonia Carabantes, la joven asesinada en Coín (Málaga). Pertenecía a un Mazda. De allí al garaje de Tony Alexander King no pasó demasiado tiempo. Luego, sólo hubo que seguir el rastro de Tony –o, mejor dicho, de sus coches- para descubrir que también estaba detrás del asesinato de Rocío Wanninkhof. En el lugar donde se halló el cuerpo de esta joven, había una huella de un neumático, era de un Ford Fiesta descubierto días después en un desguace (¿su propietario? Sí: Tony Alexander King).

SICTRA es una de las principales compañías europeas dedicadas a la investigación y a la reconstrucción de accidentes de tráfico. Cuenta con abogados, criminalistas, ingenieros especializados en automoción y profesores universitarios. Sus investigadores se desplazan al lugar del suceso, recogen datos y, posteriormente, reconstruyen los siniestros gracias a potentes sistemas informáticos.

Cada día, intentan dilucidar quién es el conductor que se ha dado a la fuga en un accidente de tráfico, sobre todo en casos de atropello. “Es como si dejaran un DNI en el lugar del siniestro”, nos comenta Raimundo García Cuesta, miembro de SICTRA y presidente de la Asociación Asturiana de Criminólogos.

“Se desprenden cristales, dejan rastros de pintura, incluso del frontal”, nos comenta. “Y cada pieza es como el ADN”. Según nos explica, si se determina un componente, sólo es cuestión de tirar del hilo: un faro, un fabricante, una referencia, una marca de coche, un modelo, un año de fabricación, una cadena de montaje… El rastro puede llevar hasta una unidad en concreto.

El primer paso es la investigación minuciosa del lugar, una labor “muy tediosa”, según nos comentan. Nosotros intentaremos seguir sus pasos.

Las rodadas del neumático no son como la huella dactilar de un hombre. En realidad, esta prueba resulta poco valiosa en sí misma: “Salvo que las ruedas sean nuevas, raramente nos llevan al coche, ya que los neumáticos se cambian de forma habitual”, nos apunta Raimundo.

Los ABS han complicado aún más la labor. Este sistema evita el bloqueo de los neumáticos cuando hay un frenazo: así, estos giran sobre la superficie y sus rastros son más tenues. De todas formas, un frenazo casi siempre deja huellas que pueden ser fotografiadas y, a partir de las fotos, realizar moldes y reconstruir el neumático. Si se ha desprendido un trozo de goma, la tarea es mucho más fácil. En la rueda puede haber barro adherido, que se analiza mediante un espectrómetro de masas, un aparato que utilizan –por ejemplo- los geólogos para determinar el origen de un terreno. En el caso de que existan hojas, ramitas u otros restos vegetales, el trabajo se agiliza de forma considerable e incluso se pueden llegar a conocer los lugares por donde ha estado el vehículo.

Según nos explican en SICTRA, en los accidentes de tráfico, si el vehículo se ha rozado con algo, es muy frecuente que queden restos de pintura, una presa que también pueden seguir estos particulares sabuesos. Mediante un escáner, se averiguan las diversas características cromáticas del coche y, después, sólo hay que cruzar datos para descubrir a qué fabricante de pinturas pertenece.

Sobre el papel la tarea parece sencilla, pero preocupa tanto a la policía española que, hace un año, convocó a sus homólogos de toda Europa y de Estados Unidos para tratar el tema. Fue en una reunión de la Red Europea de Institutos de Ciencias Forenses (el ENFSI, siglas inglesas del European Network of Forensis Science Institutes). Durante tres días, hablaron de pinturas y vidrios de coches y acordaron crear una base común de datos, en la que se catalogará cada marca y modelo de automóvil con la composición de la pintura y el vidrio utilizado en su fabricación.

El análisis de los faros también es importante. A partir del filamento de una bombilla, por ejemplo, se puede saber si el conductor llevaba las luces puestas en el momento de un accidente y determinar por tanto su responsabilidad.

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