A veces, lo importante no es llegar

Arranca el verano, el mejor momento para viajar por algunas de las carreteras más sorprendentes del mundo: la Ruta 66, que recorre EE.UU. de costa a costa; la Arniko Highway (la autopista hacia el cielo, en el Tíbet); un descenso no apto para cardiacos en Bolivia y un maratón por la Eyre Highway australiana.
Autopista -
A veces, lo importante no es llegar

Huye de los atascos, no respondas más al "cuánto queda", desiste de pelearte con tu maletero... Si has olvidado que conducir es una de las formas más apasionantes de viajar, no te pierdas este recorrido por la Ruta 66, por la Arniko Highway, por la Carretera de los Yungas y por la Eyre Highway australiana. Seguro que al final pides más kilómetros.

Con más de 75 años a sus espaldas y cerca de 3.800 kilómetros de recorrido (2.400 de las millas estadounidenses), la Ruta 66 representa el sueño de la conquista del oeste norteamericano. Es la carretera que utilizaron los desarraigados campesinos de Steinbeck en "Las uvas de la ira" y la que recorría un hippy Dennis Hopper en la película "Easy Rider". Ha protagonizado una serie televisiva, tiene un museo dedicado en exclusiva a su historia y cantantes como Nat King Cole, Bob Dylan o los Rolling Stones le han cedido sus voces.

No es para menos: la US 66 - ahora desglosada bajo las autopistas I-55, I-44, I-40, I-15... - va desde la orilla del lago Michigan a la del Pacífico, desde Chicago hasta Los ángeles, a través de ocho estados (Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California). Es la columna vertebral del país.

En la actualidad, se encuentra transitable el 85 por ciento de su trazado original, un recorrido que utilizan a diario miles de Harleys o camiones de hasta 18 ruedas. En algunas zonas, todavía se encuentran los coches abandonados que algunos "okies" (como despectivamente se denominaba a los agricultores de Oklahoma) dejaron en su particular éxodo hacia la tierra prometida de California. Luces de neón, clubs de carretera, maizales, desiertos, rascacielos, tribus indias... el conductor va dejando a su paso millas y millas de historia y paisaje estadounidense. En Texas, incluso brotan coches de la tierra: no te pierdas el Cadillac Ranch, un campo de trigo donde se encuentran clavados boca abajo 10 Cadillacs.

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