¡Vendetta, vendetta!

El cuatro de marzo arranca una temporada que será histórica en la Fórmula 1. Lo será por muchos motivos. El primero, porque sin duda es el año de la gran revancha, la madre de todas las revanchas. McLaren quiere recuperar sus laureles y apagar la hoguera de vanidad en que vive Ferrari después de ganar el año pasado. Además, habrá grandes cambios en la reglamentación y se decidirá el futuro comercial del mayor espectáculo del mundo del motor.
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¡Vendetta, vendetta!

A sus 19 añitos, Fernando Alonso, un asturiano trigueño y serio, es el español más joven que empuña un volante de Fórmula 1. Además, es el tercer hombre más bisoño en hacerlo, superado sólo por unos días. Su entrada en la máxima competición era inevitable. Arrollador en el karting, deslumbró a todo el mundo en la Fórmula Nissan y el año pasado arrebató a los aficionados con su buen trabajo en la F-3000. Su victoria en Spa, un decorado de ensueño, acabó con los recelos: el futuro era suyo. Lo que no podía imaginar es que fuera a encontrárselo tan pronto. Ya por entonces tenía un contrato a largo plazo con Minardi, pero los malos momentos que atraviesa el equipo italiano han hecho que se siente en el monoplaza mucho antes de lo esperado. Y sin aportar patrocinador. Un caso insólito. Los que le han visto correr saben que llegará lejos. El año que viene pasará a Renault, y ya ha estado en la presentación de Benetton para esta temporada. Con la firma francesa, todo será más fácil.

Pese a su precocidad, Alonso no es el pionero. Otros ocho españoles han allanado el camino hacia la Fórmula 1. Sin ir más lejos, este año coincidirá con otros dos, Pedro Martínez de la Rosa y Marc Gené, probadores de Jaguar y Williams respectivamente. El primero, De la Rosa, es el español que más alto ha llegado en este deporte. El año pasado acabó sexto en dos ocasiones, con lo que sumó dos puntos. Estuvo a un paso de subir al podio, pero la mala suerte y la mecánica deficiente de su coche lo impidieron. Gené logró un punto en su primera temporada, la de 1999, pero en 2000 sus mayor logro fue llevar el extenuado Minardi hasta la bandera de cuadros. Antes que ellos estuvo Luis Pérez Sala, que corrió con Minardi entre 1988 y 1989. Logró un punto en Gran Bretaña y puso final a su carrera con tras tomar 26 salidas.

Adrián Campos, representante de Fernando Alonso, se alineó en la Fórmula 1 en 1987, también con Minardi . Corrió 17 pruebas y fue sustituido por Pier Luigi Martini. Llegó a coincidir en 1988 con Pérez Sala, con lo que el equipo fue completamente hispano. Hay que remontarse hasta 1978 para encontrar otra participación española. Aquel fue el año en que se retiró de la categoría Emilio Pérez de Villota, que había empezado a correr en 1976 con un McLaren M23 motorizado por Ford. Tuvo poca fortuna y nunca pasó de la decimosexta plaza. En 1956 había debutado Alfonso de Portago, que corrió cinco grandes premios al volante de un Ferrari D50. En su debú, tuvo que retirarse con el cambio roto cuando marchaba cuarto. En Nurburgring, se había colocado tercero y amenazaba al legendario Fangio, cuando tuvo que ceder su coche al británico Peter Collins, que, a la postre, se retiró sin acabar la carrera. Acabó decimoquinto gracias a los tres puntos que logró en comandita con Collins en el gran premio de Inglatera. En 1957 conquistó un punto en Argentina y abandonó la competición. Murió en mayo de ese mismo año, cuando se estrelló el Ferrari que conducía su compañero de equipo Eddie Nelson en las Mil millas de Brescia.

Antes que Portago, sólo había corrido Francisco Godia, que debutó en 1951, un año después de inaugurarse la Fórmula 1. Su primera aparición tuvo lugar en el Gran Premio de España, el mismo escenario donde Juan Manuel Fangio, con un Alfa Romeo 159, lograba su primera corona mundial. Con un Maserati 4CLT/48, Godia acabó décimo. En 1956, como piloto semioficial de Maserati, el español acababa séptimo del Mundial, después de ser cuarto en Alemania e Italia. Cerró su carrera con trece grandes premios disputados a lo largo de cinco años.

En el plano comercial, varias marcas españolas se han arriesgado a patrocinar coches de Fórmula 1. Pero las más implicadas han sido Repsol y Telefónica. Ambas han abandonado este año sus planes para la categoría, espantadas por los malos resultados. Telefónica parecía dispuesta a comprar Minardi y hacer un equipo completamente español, pero se echó atrás. La petrolera, por su parte, quiso recortar su aportación a Arrows, lo que precipitó su salida y la de Pedro de la Rosa. Como Jaguar cuenta con Texaco, Repsol no pudo irse con el catalán a esa escudería, así que ha decidido abandonar.

Otro nombre español es el de Joan Viladeprat. Este genio catalán dirige el campo de batalla para Prost y es uno de los referentes a la hora de organizar estrategias. Pasó por Benetton y sonó como director del posible equipo de Telefónica. También fue el primero en llamar a De la Rosa cuando se quedó fuera de Arrows. Manda en la competición, y mucho.

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