¡Vendetta, vendetta!

El cuatro de marzo arranca una temporada que será histórica en la Fórmula 1. Lo será por muchos motivos. El primero, porque sin duda es el año de la gran revancha, la madre de todas las revanchas. McLaren quiere recuperar sus laureles y apagar la hoguera de vanidad en que vive Ferrari después de ganar el año pasado. Además, habrá grandes cambios en la reglamentación y se decidirá el futuro comercial del mayor espectáculo del mundo del motor.
-
¡Vendetta, vendetta!

Lo harán, claro, si los demás lo permiten. No va a ser tan fácil como en 2000, porque hay equipos muy reforzados. A priori, el más fuerte parece Williams-BMW, que acabó tercero el año pasado. El motor alemán resultó ser un prodigio pese a que era su debú. Además, el insospechado talento de Jenson Button y la consistencia de Ralf Schumacher lograron que el equipo brillase a gran nivel.

El objetivo es reducir la diferencia con los dos de cabeza y aumentarla respecto del resto de equipos. Con un poco de suerte, podrían ganar alguna carrera y eso catapultaría al equipo hacia arriba. Button ha dejado su sitio a Montoya, el gran dominador de la fórmula CART en 1999 y el ganador de Indianápolis del último año. Se han puesto en él muchas esperanzas. Lo mismo que en los neumáticos Michelin , que este año vuelven a la Fórmula 1. El encargado de las pruebas no es otro que Marc Gené, quien tuvo que dejar Minardi tras la deserción de Telefónica y ha gustado mucho como probador en la pretemporada.

Después de 17 años de ausencia, Michelin vuelve a equipar a los equipos de la Fórmula 1. Williams, Jaguar, Benetton y Prost han confiado en sus gomas para esta temporada, con lo que Bridgestone pierde cuatro importantes clientes y se encuentra con una gran competencia. A juzgar por la cantidad de records batidos en la pretemporada, las ruedas van muy finas este año, tanto las de los japoneses como las de los franceses. Estos últimos han tenido que apretar mucho el acelerador para ponerse al día, pero lo han logrado y llegan con productos de calidad y buen trato a las escuderías. Desarrollarán neumáticos para cada cliente, no como Bridgestone, que sólo trabaja con Ferrari y McLaren y sirve lo mismo a todos los demás. Para justificar su regreso, Edouard Michelin, presidente de la compañía, señala la diferencia que existe entre la Fórmula 1 actual, con todas las grandes marcas involucradas, ante la F1 que conocieron hace 20 años, donde casi no había fabricantes de mercado. En Michelin se han quejado de la reglamentación que rige en la categoría. Consideran que no es adecuada para los coches, pero la aceptan. Creen que los neumáticos acanalados no son buenos para este tipo de carreras y, además, protestan porque apenas han podido entrenar en pistas del Mundial. Para el primer año, se conforman con lograr algún podio. Después, querrán más.

El objetivo es reducir la diferencia con los dos de cabeza y aumentarla respecto del resto de equipos. Con un poco de suerte, podrían ganar alguna carrera y eso catapultaría al equipo hacia arriba. Button ha dejado su sitio a Montoya, el gran dominador de la fórmula CART en 1999 y el ganador de Indianápolis del último año. Se han puesto en él muchas esperanzas. Lo mismo que en los neumáticos Michelin , que este año vuelven a la Fórmula 1. El encargado de las pruebas no es otro que Marc Gené, quien tuvo que dejar Minardi tras la deserción de Telefónica y ha gustado mucho como probador en la pretemporada.

Jordan, que mantiene a Trulli y Frentzen, también lo es, pero en 2000 decepcionó bastante. Han perdido a su director técnico, Mike Gascoyne, ahora en Benetton, pero el motor oficial Honda, por fin, traerá viento fresco. Su principal baza será, otra vez, la pericia de Eddie Jordan, presidente y timonel de una escudería clásica.

Por detrás de BAR y Jordan hay un cuarteto de durísimos competidores: Arrows, Sauber, Jaguar y Prost. Lo más destacado de la pretemporada ha sido el baile de Pedro Martínez de la Rosa. El catalán pasó en dos semanas por tres de estos cuatro equipos. Le echaron de Arrows, pasó a Prost y de allí rebotó a Jaguar, donde será probador este año y piloto oficial el próximo. Niki Lauda pudo más que Alain Prost y se quedó con el talento de Pedro para su proyecto de futuro. En Arrows, con un nuevo motor, el Asiatech V10 derivado del Peugeot que llevaban los Prost 2000, han fichado a Bernoldi, de la F 3000. El joven brasileño acompaña a Jos Verstappen y juntos deberán demostrar que su coche sigue siendo rapidísimo. El motor de Asiatech tiene que ser algo más fiable que el Supertec, que dejó tirado a De la Rosa en más de una ocasión. La misión se antoja muy complicada.

En Sauber, un equipo que mantiene un ascenso sostenido, cuentan con los motores Ferrari del año pasado. Este material de primera línea hace del coche de este año mucho más veloz que su antecesor. Nick Heidfield será primer piloto y, como segundo, Peter Sauber ha apostado por Kimi Raikkonen, un jovencísimo y poco rodado finlandés. A sus 20 años, Raikkonen ha tenido algún problema para lograr la superlicencia FIA y muchos competidores se quejaron del peligro que suponen hombres tan poco experimentados en la pista. Sin embargo, apenas se subió al monoplaza, se acabaron las críticas. Schumacher le nombró "campeón del futuro" y ahora todo el mundo espera maravillas de él. Lo tendrá difícil.

En Jaguar, Pedro de la Rosa ha encontrado el potencial que buscaba para consolidar su carrera. La mano de Lauda ha templado el carácter díscolo de Irvine y, pese a que el coche todavía no ha brillado, el motor Cosworth de 97 kilos promete alegrías. El año pasado no se rompió nunca, algo que sí hizo la caja de cambios, culpable en gran medida de los malos resultados de 2000. El irlandés y el joven Luciano Burti llevarán a la carrera el trabajo del español.

Prost, con sus propulsores Ferrari del año pasado, ha dado un importante salto cualitativo. El equipo se quedó un tanto sorprendido con la maniobra de De la Rosa, pero se ha repuesto y confía en la veteranía de Jean Alesi y la frescura de Gastón Mazzacane, este último, muy cuestionado. Obligado a darlo todo, Alain Prost quiere olvidar un año horrible como fue el 2000.

El patito feo de la categoría será otra vez Minardi. Comprada por el magnate Jean Stoddart, la pequeña escudería se niega a morir. Va a Australia con el objetivo de lograr un punto y con Fernando Alonso, el joven valor asturiano, como principal baza competitiva y noveno español en la competición . A su lado, Marques, un hombre que ya sabe cómo se corre en Fórmula 1.

El equipo tiene unos motores lamentables y muy viejos. Carece casi de patrocinio. No ha podido probar casi nada y sus entrenamientos se han quedado en buenas intenciones. Aun así, moral no falta. Stoddart quiere que este año sea de transición hacia estadíos mejores. Lo cierto es que sufrirán para clasificarse.

AUTOPISTA TV
Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...