¡Quiero un Scalextric!

En muchas casas, este año, los Reyes Magos dejarán un Scalextric; pero ¿es para los padres o para los niños? Tras cumplir su 40 aniversario en España, la marca ha resurgido con fuerza y son muchos los que están recordado su afición al lado de sus hijos. Poco queda ya de aquellos mandos con el pulsador en la parte superior o de los enormes transformadores, pero el objetivo sigue siendo divertirse con vehículos espectaculares a escala 1:32
Autopista -
¡Quiero un Scalextric!

El 40 cumpleaños de Scalextric ha provocado que los aficionados más mayores desempolven sus viejos circuitos y coches y enseñen a sus hijos cómo era en sus inicios este "deporte de competición" -al menos, así lo consideran algunos-. Los viejos transformadores y mandos tienen poco que ver con los actuales, que han abandonado los cables para pasar al control remoto. Sin embargo, los vehículos siguen siendo fieles a su idea original: reproducciones a escala 1:32 de monoplazas de Fórmula Uno, Gt’s o de coches de rally.

Las primeras réplicas eran de metal y aparecieron en Inglaterra en 1952, cuando el ingeniero Fred Francis comenzó a distribuir un Jaguar KX 120 bajo la marca Scalex. La cuerda que impulsaba los modelos fue sustituida pocos años más tarde por un motor eléctrico (de ahí el nombre de Scalextric) y los vehículos pasaron a ser de plástico. En 1962, un Lotus 21 llegó a España de la mano de la compañía Exin, que revolucionó el mundo del juguete. La empresa catalana inauguró la producción de modelos propios con el Seat 600, aunque anteriormente había aparecido el emblemático Mini como primer coche fabricado íntegramente en nuestro país.

Padres e hijos se engancharon a la "scalextricmanía", mientras iban saliendo nuevos modelos, con más detalles y mejores motores. En 1993, la marca fue adquirida por Tico Toys, filial española de la multinacional Tico Industries. Tres años más tarde, la poderosa Mattell se hizo cargo de aquellos coches en miniatura, pero se atravesaba un período de crisis y poco pudo hacer para devolver a Scalextric al lugar que le habían arrebatado las videoconsolas. Así, en 1998, Francisco Dabán compró la compañía y fundó en Barcelona la sociedad TecniToys. Bajo su dirección, las réplicas se adaptaron a los nuevos tiempos, comenzaron a emplear en su fabricación materiales como el PVC (más resistente), mejoraron sus acabados, aumentó la oferta de modelos y se comercializaron multitud de accesorios para los coches y los circuitos: las carreras habían regresado.

Con este eslogan, la marca ha conseguido que el simple juego de disputar una carrera con los amigos llegue a ser un auténtico "deporte" (al menos, así lo consideran aquellos que practican el "slot", nombre empleado para designar esta singular disciplina). Certámenes locales, regionales y nacionales se reparten por toda la geografía española, copiando la estructura y reglamentos de los campeonatos del Mundial de Rallies y de Fórmula Uno.

Los aficionados cuentan con un sinfín de categorías para elegir, tanto en circuitos como en rallies, y cada una de ellas permite diferentes modificaciones que se pueden introducir en el vehículo: ruedas con mayor agarre, motores especiales... Para todos estos "pilotos", Scalextric ha creado la división Pro, con elementos especialmente pensados para la competición.

La pasión por estas carreras (el campeonato de rallies -que suele seguir las pruebas del Mundial, simulando la nieve de Suecia o la tierra de Australia con harina o cacao en polvo, respectivamente- es uno de los que más adeptos tiene) lleva a muchos entusiastas a formar parte de clubs o asociaciones en las que pueden "entrenar" para las diversas citas. Se cuentan por cientos las personas que, cada año, participan en el Campeonato de España (que tiene lugar a primeros de noviembre en Igualada, Barcelona, y concentra varias carreras a lo largo de tres días) y en la competición que -coincidiendo con el Rally de Cataluña- se realiza en Lloret de Mar, sede de la prueba mundialista.

Aquí se dan cita los mejores especialistas nacionales (e incluso europeos) de este "deporte a escala" y se organiza un auténtico mercadillo, en el que se exhiben las últimas innovaciones para la competición: los chasis de titanio han sido los más buscados en los últimos meses y, actualmente, muchos de los "pilotos de élite" cuentan con ellos para sus vehículos "de carreras". Éstos no son únicamente de Scalextric; existen varias marcas que comercializan coches de slot a escala 1:32 y ofrecen fieles réplicas de los modelos que compiten en el Mundial o el Nacional de Rallies, en el Campeonato de Fórmula Uno o en certámenes como el DTM alemán, las Le Mans Series o diversas copas de promoción.

Ninco, Fly o Super Slot son algunas de las marcas que también fabrican coches a escala 1:32. Entre los últimos lanzamientos se encuentran los vehículos pertenecientes a la categoría Súper 1600 del Campeonato Mundial y Nacional de Rallies, que están siendo producidos por Ninco, patrocinador personal de Dani Solá (campeón mundial Junior). El fabricante ha realizado las réplicas del Citroën Saxo del catalán y del Fiat Punto de Sergio Vallejo (campeón de España de S1600).

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