Argentina echa un pulso a las petroleras

Para intentar que el petróleo no ahogue más su agonizante economía, el presidente argentino, Eduardo Duhalde, ha decretado un gravamen del 20 por ciento a las exportaciones de crudo. La petrolera Shell ya ha respondido con subida de precios y despidos, mientras sus trabajadores se declaran en huelga.

Argentina echa un pulso a las petroleras
Argentina echa un pulso a las petroleras

El Gobierno argentino habla de "problemas de comunicación" y malentendidos, pero, sea por lo que sea, el país austral echa un pulso a las petroleras instaladas en su territorio. Los trabajadores petroleros de varias provincias se han declarado en huelga, a pesar de que Duhalde ha instaurado la "conciliación obligatoria".

Tras la pérdida de paridad del peso con el dólar, la subida del precio del petróleo parecía algo inevitable, por lo que el equipo de Duhalde decidió establecer un gravamen del 20 por ciento a todas las exportaciones de crudo, una medida que se hará vigente a partir del próximo 1 de marzo.

Shell respondía ayer con una subida del 5 por ciento en sus carburantes, un incremento "lógico", según la propia compañía. También se baraja la posibilidad de recortar las plantillas y, en algunos medios de comunicación, se ha llegado a señalar que las gasolinas podrían encarecerse un 30 por ciento.

Ante tales noticias, los trabajadores se han echado a la calle y el Ejecutivo ha tratado de contentar a las dos partes con la "conciliación obligatoria", es decir, el imperativo de que las empresas petroleras no despedirán a su personal durante, al menos, quince días, mientras que los trabajadores no podrán tomar medidas de fuerza.

Hoy, el Gobierno se reúne con las diversas petroleras. Repsol YPF había declarado que se "mantiene en compás de espera", pero, esta misma tarde, su presidente, Alfonso Cortina, ha anunciado que subirán el precio de sus carburantes en este país, aunque no lo harán por el nuevo impuesto, sino por el encarecimiento de la materia prima.

El vicepresidente de Shell, Juan José Aranguren, no descarta que la compañía pueda "replantearse lo que ha hecho y, si fuera necesario, ajustar los precios a lo que indique el mercado", pero ha aprovechado para denunciar que el Gobierno les maniata con diversos impuestos.

Según Aranguren, la población "debería ver hacia dónde va el precio que paga por cada litro de combustible que consume", ya que el "62 por ciento" de ese valor corresponde a impuestos.