Anfac avisa: los fabricantes de vehículos están en peligro

La Asociación Española de Fabricantes de Vehículos y Camiones (Anfac) ha resumido los males que afectan a la industria automovilística española. La herida aún no es mortal, puede curarse con una fórmula polémica: “trabajar más y cobrar menos".

Anfac avisa: los fabricantes de vehículos están en peligro
Anfac avisa: los fabricantes de vehículos están en peligro

Como te adelantamos ayer, Juan Antonio Fernández de Sevilla, presidente de Anfac, ha comparecido en el Congreso de los Diputados para exponer los principales problemas que afectan a la automoción española. La situación es muy delicada, ya que la producción está bajando.Hasta septiembre, la manufactura se ha reducido un 9 por ciento. Las previsiones indican que este año se fabricarán 300.000 vehículos menos, lo que representa un descenso cercano al 13 por ciento. Esto podría afectar al empleo y a la balanza comercial de nuestro país, donde la industria de la automoción representa el 6 por ciento del PIB, realiza el 25 por ciento de las exportaciones y emplea a 75.000 trabajadores directos.La falta de competitividad del sector es una enfermedad para la que “no hay una receta mágica", según De Sevilla, que ha apuntado una polémica solución: “trabajar más y cobrar menos".Además de este esfuerzo, el presidente de Anfac ha pedido a las empresas, a los sindicatos y a la Administración el impulso de diferentes factores. Entre ellos se encuentran una normativa mercantil y laboral más propicia, una disminución de los costes logísticos, un marco fiscal adecuado, una mejora en el coste, en la calidad energética y en las infraestructuras y una mayor flexibilidad laboral e industrial.No todo está perdido, ya que nuestra automoción sigue contando con muchos puntos fuertes, como una elevada productividad, un segmento muy consolidado de componentes, una buena preparación de la mano de obra y una gran formación tecnológica. Además, hay paz social (aunque situaciones como las que viven Seat o Figueruelas la están empañando), existe una economía sólida y estable y hay un importante mercado en la Unión Europea. Sin embargo, De Sevilla ha anunciado que, en diez años, estas ventajas desaparecerán. Los países que se han incorporado recientemente a la UE pronto igualarán algunos de estos puntos y ya tienen, además, la ventaja que representa una mano de obra más barata y una mayor flexibilidad laboral.Durante el primer semestre de 2005, la balanza comercial del automóvil entró en números rojos por primera vez en seis años. Las ventas del sector se redujeron un 3,9 por ciento hasta junio. De momento, la amenaza de los países del Este es la más inmediata, aunque tampoco debemos perder de vista al sector chino de la automoción. La producción allí es barata y competitiva, si bien es cierto que atraviesa ciertos problemas: los beneficios han bajado un 52,9 por ciento a lo largo de los nueve primeros meses del año, debido al exceso de manufactura. Ésta ha desatado una guerra de precios letal parta la industria.Los ingresos por ventas en el sector han subido un 0,4 por ciento, mientras que las matriculaciones se han incrementado un 18 por ciento, lo que confirma la rebaja del importe de cada unidad. Además, aunque los 15 mayores fabricantes han aumentado su manufactura en un 4,4 por ciento, sus beneficios han descendido un preocupante 53,2 por ciento. Sólo tres lograron mejores resultados que en 2004.A pesar de este panorama, son muchas las marcas que se niegan a frenar la producción. Ésta aumentó en septiembre un 17,1 por ciento respecto al mismo mes del año pasado, con 270.000 coches fabricados. Además, las compañías locales de vehículos baratos (Xiali o Chery, por ejemplo) han incrementado sus ventas.El descenso generalizado de los beneficios no es tan grave, sin embargo, como el que se vivió en 2004, el peor ejercicio para las marcas chinas. Sin embargo, la situación es preocupante: la empresa alemana Volkswagen, la primera que entró en el mercado chino, anunció recientemente que va a reestructurar sus operaciones en el país asiático. Toyota, por el contrario, aumentará sus plantas en China, donde producirá motores para los mercados internacionales a bajo coste.