Anfac, alerta ante la subida de costes

Los fabricantes de coches, representados por su patronal Anfac, están muy preocupados ante las inminentes subidas de precios de los productos energéticos: gas, electricidad y combustibles derivados del petróleo. La subida general de costes puede afectar de forma negativa a los precios de los coches.

Según Luis Valero, director general de Anfac, las facturas del gas y de la electricidad pueden llegar a ser una carga muy pesada para las fábricas de coches españolas. En concreto, el coste energético puede suponer hasta un 1,5 por ciento del montante final de un coche, un “porcentaje importante", en palabras de Valero.

Según el directivo, el horizonte que se plantea “es el de un incremento de los precios de la electricidad y del gas, que ponen en peligro la competitividad y el necesario control de costes de una industria puntera como la del automóvil".

José Antonio Fernández de Sevilla, presidente de Anfac, ha secundado a su director general señalando que entre los muchos retos que, en un plazo entre ocho y diez años, tiene que asumir la industria automovilística española para ser plenamente competitiva y mantener su actual nivel figura el de poder hacer frente a unos costes energéticos ajustados". En Anfac aseguran que el problema del mercado energético es que, pese a estar liberado, tiene muchas restricciones de precios, con lo que falta competencia real. Creen que estas restricciones se deben, por ejemplo, a las dificultades físicas para importar energía de nuestros países vecinos, como Francia. Estas barreras impiden que el mercado sea más competitivo y, por tanto, que bajen los precios.Además, los fabricante se quejan de que el sector del motor no goza de las ventajas de otros mercados, como los de fabricación de fertilizantes o aluminio, que disfrutan de energía bonificada para grandes consumidores.

A estos problemas se suma el alto coste del gasolinas y gasóleos, que inciden de varias formas en la tarea de las fábricas de coches. El daño más alto se nota en la logística, que tiene que soportar costes más altos y, por tanto, se encarece. Aunque los responsables de Anfac no lo dicen, este tipo de circunstancias suelen desembocar en una solución común: subida del precio final de los coches.
De hecho, esta tendencia ya se aprecia. En el primer semestre del año, los precios españoles crecieron por encima de la media de crecimiento europea, si bien están todavía muy por debajo de las tarifas medias absolutas de continente.
Además, se espera que la tendencia se mantenga. Según una encuesta industrial elaborada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, un 32 por ciento de los operadores del sector (sobre todo, fabricantes e importadores) reconoce que sus precios van al alza en los últimos meses y, lo que es peor, que van a subir más. Esto contrasta claramente con la misma encuesta realizada en el primer trimestre del año, cuando sólo un tres por ciento de los encuestados reconocía la subida.

Los demás datos de la encuesta son todavía más preocupantes: deja muy claro que el sector está esperando un inminente descenso de la demanda y, por tanto, de la facturación.
De hecho, sólo el cuatro por ciento de las empresas del sector tiene su cartera de pedidos al alza, mientras que un 33 por ciento reconoce que pierde pedidos. Para los próximos meses, el 64 por ciento habla de estabilidad, pero sólo el 32 por ciento confía en subidas.
En cuanto a la marcha general del sector, sólo un dos por ciento piensa que va a mejorar, mientras que un 64 por ciento se queda con la estabilidad como opción más probable.