Alemania, cerrada por las huelgas

BMW, DaimlerChrysler y Volkswagen han anunciado el cierre temporal de varias de sus factorías ante la imposibilidad de recibir componentes con los que trabajar. Los empleados del metal de la antigua Alemania Oriental protestan por sus condiciones laborales. Llevan varios días en huelga, con lo que las factorías de montaje no reciben piezas que montar.

En lo que un día fue Alemania Occidental, un obrero metalúrgico trabaja 35 horas semanales. En lo que era Alemania Oriental, por el mismo salario, los empleados trabajan 38 horas. Ante esta situación, los sindicatos del ramo del metal han convocado una serie de huelgas en las acerías que han logrado paralizar la producción. Las huelga son tan intensas que afectan seriamente a las factorías automovilísticas, principales clientes de los altos hornos.

En estos momentos, varias fábricas de BMW, Vokswagen y DaimlerChrysler están desabastecidas y no pueden montar piezas para los coches. Así, se han anunciado ya cierres temporales en varias fábricas, como la que Volkswagen tiene en Chemnizt, Baja Sajonia, una planta de motores que, entre otras cosas, envía máquinas a la factoría de Navarra. Al parar Chemnizt, Landaben también tendrá que cerrar. De hecho, el expediente de regulación de empleo está en marcha.

El grupo alemán también estudia paralizar el montaje del Golf y del Lupo, que se ensamblan en la histórica sede de Wolfsburg, Alemania. Por su parte, Mercedes ha parado las cadenas de Ludwigsfelder, en Berlín, donde se monta el Vaneo. BMW también parará en Munich y Ratisbona. En Dingolfing, Landshut y Steyr, todas en Austria, simplemente se reducirá el ritmo de trabajo.

En respuesta a las huelgas, los grandes fabricantes han amenazado con sacar las fábricas de la zona oriental de Alemania. BMW y Volkswagen han dejado entrever que, si la conflictividad laboral va en aumento, dejarán de invertir en la región y se llevarán las nuevas factorías a los países de Europa del Este, donde los costes sociales son mucho menores y el sindicalismo no plantea estos problemas.

La amenaza está clara y, últimamente, está muy de moda. La deslocalización es un fenómeno que planea sobre toda la industria del motor europea y hace un daño terrible.